En Venezuela, lo obvio es…

Luis José Uzcátegui
@LuisJUzcategui

 

Es evidente que el venezolano no es torpe… Sabe que en ambos lados hay minorías radicales…

 

Ver lo obvio es sabiduría, hacerlo disminuye el ruido de las emociones y hace más eficiente la inteligencia. Por ejemplo, temas candentes como “negociar”, protestar, “la salida”, esperar para ir a elecciones o forzar el cambio de gobierno con acciones de calle son analizadas por dirigentes, analistas, “sabios”, etc., bajo un manto sombrío y de complejidad.

 

Acordar y esperar que se desgaste el régimen; evaluar como positivo que la disidencia a pesar de un CNE abusivo y parcializado en el pasado casi llega al 50%; conquistar posiciones, cargos, curules y acudir a elecciones como el mejor camino para la alternabilidad democrática son dimensiones obvias en política.

 

Similar a que los estados emocionales colectivos cambien, que nada es estático, que las vivencias de hace meses o años nunca serán iguales, que los regímenes desarrollan estrategias más crueles al percibirse ahorcados por sus propias bestialidades y que el pueblo se decepciona de líderes que ayer siguieron y eran confiables, son realidades muy obvias de la condición humana.

 

Que ni el pueblo entienda muy claramente lo obvio de la política, ni que los políticos, analistas y “pensadores” entiendan casi nada de la condición humana, también es muy obvio. Como es obvio que un líder, casi siempre por medios innatos (natura), cuando logra olfatear el sudor y humores de pueblo se convierte en fenómeno político y en este momento en Venezuela no hay ni remedo de este líder.

 

Que los seguidores del régimen estén bajo disonancia emocional condicionados por la tragedia y realidad que choca contra las emociones de fidelidad-miedo que dispara el inclemente bombardeo mediático es tan obvio como el estado de anomia, desesperanza, decepción, rabia, coraje y dignidad de los opositores, consecuencia de los resultados sociales y económicos atroces y las crueldades desencadenadas contra los estudiantes.

 

Es evidente que el venezolano no es torpe ni quiere pasar de “Guatemala a Guatepeor”. Sabe que en ambos lados hay minorías radicales. Sabe que se necesita dirigencia, acuerdos y conoce la calaña de los mandatarios y de los que están como “caimán en boca de caño”. Sabe que gobierno y grupos opositores (tipo MUD), son necesarios en toda sociedad, pero si generan rechazo, desconfianza y daño, sabe que lo obvio debe ser…

 

 
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