La campaña madurista

Fernando Egaña

Fernando Egaña

 

Fernando Luis Egaña
flegana@gmail.com

 

Según Diosdado Cabello, el madurismo no existe y se trata de un invento de la oposición… Bueno, ni tanto. Tan existe el madurismo que Nicolás Maduro ha lanzado una profusa y costosa campaña publicitaria en la que el predecesor no figura en las vallas y los afiches, y casi todo el mensaje se concentra en la persona de Maduro, o el símbolo del madurismo, que no existe según Cabello…

 

La ubicua y onerosa campaña se llama “Maduro es pueblo” y cualquiera la puede observar en cualquier parte del país. Luego, tal parece que Cabello está equivocado y el madurismo como que sí existe. Al fin y al cabo, quien se encuentra en Miraflores no es Cabello sino Maduro. Y aunque no se sepa qué hace o no hace, sí se sabe que allí se encuentra. Justo en el lugar donde Cabello quisiera estar…

 

MaduroPuebloCabello alega que sólo hay chavismo. Nada más. Ningún otro “ismo” existe en el oficialismo. Pero la realidad lo contradice todos los días. De hecho, él mismo se presenta como el jefe de una corriente, al tiempo que otros hacen lo mismo, comenzando por el señor Maduro que quiere madurar su propia tendencia, y en eso anda en medio del aparatoso desgobierno.

 

En realidad, en el oficialismo hay grupos o tribus de diversas connotaciones. Hay unos más pro-cubanos que otros, unos más corruptos que otros, unos más represivos que otros. En fin, hay variedad entre los jerarcas y sus entornos cercanos.

 

Siempre fue así, sólo que Chávez era el hegemón de la hegemonía y se imponía sobre todos. Pero incluso su jefatura indiscutida sólo podía unificar la jungla interna, hasta cierto y limitado punto.

 

En la actualidad los conflictos “endógenos” se han agudizado y aunque se rasguen las vestiduras por la llamada “unidad de la revolución”, es obvio que la procesión va por dentro y por fuera. Hasta ahora Maduro ha logrado resistir los embates de sus adversarios internos, aunque no se sabe por cuánto tiempo ya que se debilita día a día.

 

Y aunque ninguno de sus rivales tiene buena proyección en la opinión pública -acaso lo contrario-, no cesan en sus guerras encubiertas y destapadas en contra del sucesor.

 

Una manera de hacerle la guerra es afirmar que el madurismo no existe. A Maduro y sus más cercanos, no les debe caer nada bien ese tipo de afirmaciones, y para que no haya dudas sobre el particular, va la campaña madurista: la campaña donde Chávez casi no existe, sólo Maduro…

 

 

 

 
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