La amenaza de la guerra

Rocio San MIguel

Rocio San MIguel

Rocío San Miguel
rociosm@cantv.net 

 

Uno de los temas recurrentes de la crisis en Venezuela ha sido el de la posibilidad de desembocar en una guerra civil.

 

Algunos advierten de su posibilidad y de allí el necesario diálogo nacional. Otros amenazan abiertamente con una guerra civil si son desalojados del poder. Ambas conductas son reprochables y constituyen una trampa para el país.

 

La primera postura señalada por algunos sectores y líderes de la oposición carece de rigor conceptual. Para que desate una guerra civil en Venezuela deben darse uno de estos dos supuestos: 1) Que exista una ruptura en la Fuerza Armada Nacional capaz de generar dos o más bandos con poder de fuego. 2) Que exista un grupo armado en Venezuela, diferente al que representa la Fuerza Armada Nacional, capaz de realizar operaciones militares sostenidas y concertadas.

 

Ninguna de las dos hipótesis es posible en Venezuela. Si bien la Fuerza Armada tiene profundas fisuras, el poder de fuego en estos momentos, especialmente en el Ejército, está controlado por mandos militares afines al proyecto “chavista”. Por otra parte, las armas en Venezuela que no están en manos de la Fuerza Armada Nacional, están en su mayoría en manos de la Milicia Nacional, grupos armados pro-oficialistas y en manos de delincuentes y criminales sin motivación ideológica como móvil de su actuación. No existe grupo disidente, opositor o critico en el país que posea armas con capacidad para realizar operaciones militares sostenidas y concertadas.

 

Estas precisiones son necesarias para advertir claramente que cualquier estado de violencia armada generalizada que pueda ocurrir en Venezuela, no será una guerra civil, no será responsabilidad de la oposición, y puede traer como resultado el aniquilamiento de un sector del país por razones políticas.

 

También son necesarias las advertencias, pues es moralmente inaceptable desde el punto de vista histórico vivir bajo la amenaza gubernamental de la ocurrencia de una guerra si el país no acepta el modelo del socialismo del siglo XXI como principio rector del funcionamiento de todas las instituciones, contraviniendo el modelo del pluralismo político que consagra el artículo 2 de nuestra Constitución, solo porque poseen el monopolio legal e ilegal de las armas.

 

Es hora de entender para oficialistas y opositores que no habrá guerra civil en Venezuela, sino destrucción del país con el agravante de estarse agotando la “edad del petróleo” como fuente energética mundial capaz de apalancar nuestro desarrollo para superar definitivamente la pobreza.

 

Es hora de entender que el capital social del país para enfrentar la grave situación de violencia criminal y crisis económica en Venezuela es solo uno: La reconciliación nacional.

 

 

@TALCUALDIGITAL

 
Rocío San MiguelRocío San Miguel

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