ENEMIGOS INVISIBLES

 

Fernando Niño

 

Constituye una pieza lingüística dentro de una narrativa de víctimas perseguidas por un enemigo invisible y poderoso. Cuento que les ha resultado eficiente políticamente

 

Son las teorías del magnicidio, del golpe a cámara lenta, del imperio, de Uribe y sus santandereanos, de la derecha y sus lacayos locales. En fin de unos monstruos que sigilosos en la noche no dejan trabajar en paz al presidente y su alta Nomenklatura política. A pesar de parecernos algo trillado y palurdo, como estrategia política, su recurrencia no es casual.

 

Constituye una pieza lingüística dentro de una narrativa de víctimas perseguidas por un enemigo invisible y poderoso. Cuento que les ha resultado eficiente políticamente. Como un As bajo la manga, lo sacan cada cierto tiempo, apelando a ese sentido de justicia de cierto lumpen que cerveza en mano, está dispuesto a “quebrarse” al malnacido que amenaza a su Robín Hood.

 

Hasta los pranes tienen sentido de justicia Robin Hood: El “Conejo”, el “Pran Jefe” de la cárcel de Margarita, reconoce unas reglas de juego que hace que sus “privados de libertad” sientan que “esto (estar preso) es como un paraíso, mientras cumplas las reglas del Conejo”, quien reparte divertimento para todos vía peleas de gallos, discotecas, salas de juego, y visitas femeninas, bajo su manto de protección y obediencia. Pareciera una manera común de responder de almas encarceladas, sodomizadas, en una especie de síndrome de Estocolmo, en el cual se ama a su carcelero.

 

Quizás por eso, uno de los mayores éxitos del populismo latinoamericano ha sido hacer que el flujo de la economía dependa del consumo, para lo cual un gobierno Robin Hood todo reparte: importar a precios astronómicos para vender subsidiado ropa, calzado, aparatos de televisión, carros, medicinas, alimentos, y todo entretenimiento posible, circos, cantantes, aunque para ello, utilice las reservas, destruya el aparato productivo (igual era de los burgueses), y empobrezca al trabajador con las devaluaciones consecutivas. La estrategia ha sido efectiva pues creó una percepción de abundancia, de a todos nos tocará, que sólo era necesario ser leales, que “a la final paga”.

 

El “Dakaso”, o la misión vivienda, son expresiones de esto que han sido eficientes políticamente. Pero la crisis nos toca la puerta. Es el verdadero enemigo invisible que recorre cada calle, cada mercado, cada hogar. El sueldo no nos alcanza y no podemos salir ni a pasear.

 

En 1999, el sueldo promedio estaba en cuatro (4) salarios mínimos. Hoy el sueldo promedio es 1,5 salarios mínimos. Nos igualan hacia abajo. La canasta alimentaria de Elías Eljuri, BsF. 3.730, es un simulacro, una pretensión, un deseo de estos “Robines”.

Todos lo sabemos. Esperemos que hayamos aprendido la lección, que tomemos consciencia, de que los verdaderos enemigos invisibles son la inflación, la escasez y la delincuencia.

 

Después de 15 años de gobierno, el “Conejo” es su arquetipo de “hombre nuevo”. Merecemos un mejor futuro y no descansaremos hasta alcanzarlo.

 

 

 

Tomado de @talcualdigital

 

 
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