El ABC de Eduardo Martínez / Jefe de Política de El Nuevo País
Es imposible ganarle al Gobierno, porque no hay condiciones para unas elecciones equilibradas…

“Aquí hay razones para que hasta la gente del Gobierno salga a tirar piedras a la calle”.

“Aquí hay razones para que hasta la gente del Gobierno salga a tirar piedras a la calle”.

La oposición no puede seguir con las condiciones que impone el régimen. Aquí las elecciones son como cuando los boxeadores venezolanos peleaban en Japón: sólo ganaban cuando nockeaban. Es el caso de San Cristóbal y San Diego. El acoso a los medios sólo refleja el miedo que el Gobierno siente, señala el analista político.

 

Macky Arenas

 

Es economista, pero la política y la prensa lo succionaron. Fue director de un periódico de finanzas llamado Mercado de Dinero; fue coordinador general –lo que equivalía a subdirector- de la Revista Z donde continúa escribiendo. En todo lo que va de Gobierno rojo ha trabajado en la prensa, en la actualidad, ejerciendo como Director de Política del diario El Nuevo País, sin dejar sus clases en el post grado de Economía de la Unexpo. Esto fue lo que nos dijo para los lectores de ABC de la Semana.

  

— Desde la óptica mediática, ¿cómo se ve la actual situación venezolana?11

 

— Muy mala. No es como muchos dicen, que este es un país polarizado, más bien lo fue muchos años entre AD y COPEI y la gente no se mataba en la calle. El problema no es la polarización. En EEUU hay polarización, en Alemania la hay, también en Inglaterra y en España; el problema ese plantea cuando hay polarización y no funciona la división de poderes.

 

— Y es una polarización que fomenta el sectarismo y el discurso de división…

 

— Ese tipo de discurso siempre puede existir pero, insisto, es grave cuando no hay división de poderes. Puedes ser de oposición y si crees que una decisión no es justa, mucho más injusta será la decisión del poder judicial, pues ni siquiera te admitirán el recurso. En la Asamblea no dejan hablar a la oposición que representa a la mitad del país, en el peor de los casos. Los tribunales siempre sentencian a favor del Gobierno. El TSJ y sus salas hacen que toda pelea con el Estado o una de sus empresas las gane el Estado, ni una sola la gana el que va a pedir justicia. Ese es el problema, no que el país esté polarizado.

 

— ¿Venezuela está polarizada?

 

— Obviamente está polarizada porque aquí hay sólo dos posiciones: los partidos de oposición y el partido de Gobierno. Eso es polarización. Pero hablar de ella es una estrategia del Gobierno porque ese no es el problema.

 

— ¿Cuál es el problema?

 

— La falta de democracia, que los poderes sean uno bajo el control del Ejecutivo. El Presidente de la República manda a enjuiciar gente, a poner presos, toma decisiones y las comunica por cadena de radio y televisión para que los jueces y los fiscales hagan caso y decidan a su favor.

 

— ¿Cómo explicar que se haya permitido al Gobierno avanzar tanto en una hegemonía que hoy perjudica a todos?

 

— Porque la gente pensó que esto no llegaría a mayores y que pasaría. Entonces no hizo lo que tenía que hacer. Hay gente que aún juega a que se salvará, cuando la verdad es que nadie podrá pasar liso, sea del Gobierno o de la oposición. No se salvan ni los del Gobierno pues en regímenes como éstos, cuando quienes lo apoyan entran en desgracia, se acabó lo que se daba. Es lo que le pasó a Fernández Berruecos, a los Mackled en Valencia. Con razón o sin ella. Los Mackled, antes de que se tomara  la primera decisión judicial, más allá de ponerlos presos, les habían saqueado hasta las casas de habitación por las bandas armadas, les habían quemado los vehículos de transporte de la flota más grande de camiones, se los habían desmantelado o simplemente desaparecieron. ¿Dónde están las flotas de Fernández Berruecos y de los Mackled? Nadie sabe. Entraron en desgracia y les quitaron hasta el último tornillo. No entro en consideraciones sobre si es justo o no el hecho de que estén presos, pero entraron en desgracia y hasta allí llegaron. Igual le ocurrió a Raúl Baduel y sigue preso.

 

El 70% u 80% del papel que entra va a diarios del Gobierno o afectos al Gobierno”

El 70% u 80% del papel
que entra va a diarios del Gobierno o afectos al Gobierno”

Knockout electoral

 

— Hay un comprensible entusiasmo por el triunfo en las alcaldías de San Diego y el Táchira. ¿Lo comparte?

 

—  El problema de unas elecciones con el Gobierno es como cuando los boxeadores venezolanos iban a pelear al Japón: sólo ganaban cuando nockeaban al contrario, si era por decisión perdían. Cuando tú tienes 70%-80% ni siquiera este Gobierno se atreve a hacer trampa, a pesar de todas las trampas que hizo para esas dos elecciones.

 

— Eso es como decir que han ganado todas las elecciones que se han realizado. No olvidemos que en esas dos alcaldías no estaba en juego el poder nacional.

 

—  Cuando oyes la opinión de los expertos, los de Esdata o los de Súmate, te das cuenta de que es imposible ganarle al Gobierno, porque no hay condiciones para unas elecciones equilibradas, justas, libres, aunque tengas votos como arroz. En este esquema, los 24 directores regionales del CNE son militantes del PSUV. Todos los gerentes de línea y directores del CNE son fichas del PSUV y reciben órdenes directas del PSUV. ¿Cómo ganar unas elecciones en esas circunstancias? Hay sitios del CNE donde el único director vinculado a la oposición no ha entrado no puede hacerlo jamás. No hay manera de ganar.

 

— Eso facilita, por ejemplo, el tan cuestionado desplazamiento indiscriminado de electores…

 

— Han desplazado al menos un millón sin que esos electores hayan solicitado ser transferidos de centro de votación.

 

— El problema es que aquí se ha ensayado todo, comenzando por votar, pasando por paros, hasta barricadas… ¿qué falta?

 

— Muchas cosas se pueden seguir haciendo. Ahora la MUD se trancó porque se entrampó, de lo contrario habría seguido negociando “ad infinitum”.

 

— ¿Por qué se trancó?

 

— Porque el Gobierno le dijo que iba a liberar a Simonovis y luego se echó para atrás. La oposición ya no puede seguir en esas condiciones.

 

— ¿Por qué el Gobierno no suelta a Simonovis?

 

— Es el mismo problema del asesinato de Danilo Anderson. Al hijo de Haydée Castillo lo asesinaron vilmente sin tener absolutamente nada que ver con el caso. Pero si el Gobierno reconoce que metió la pata en eso, tiene que soltar a los otros que están presos por ese mismo caso. Si el Gobierno suelta a Simonovis tiene que comenzar por aceptar –y a eso le tienen terror- que los que están presos no son los asesinos del 11A y comenzar a buscar a los verdaderos. Ellos no maquillaron esa historia, inventaron una nueva. Regímenes como éste no maquillan las cifras, las inventan. No maquillan la historia, la reinventan, escriben una nueva que no tiene nada que ver con lo que en realidad pasó.

 

— Ante este panorama, ¿qué pasará con Leopoldo López?

 

— No tiene defensa posible porque depende de jueces asignados a dedo, que van a decidir lo que el Gobierno mande, por lo cual la solución de López sólo puede ser política. No hay solución por la vía de la Justicia.  Cuando hablas con los abogados que defienden a los 3 mil y pico de estudiantes te dicen que, en algunas ocasiones los jueces y en otras los fiscales, confiesan que ellos no pueden hacer nada pues si no deciden lo que les piden los botan. De allí tantas medidas desproporcionadas contra los muchachos.

 

— ¿Piensas que esto es viable?

 

— El Gobierno no solo no es viable, es que no es financiable. Ya no saben de dónde sacar más dinero. La prueba es que en un año han elevado la liquidez de manera exorbitante y no hay productos que esos bolívares puedan comprar. No hay producción. Acabaron con la producción nacional y ya no hay dólares para importar lo que hace falta. El propio Gobierno reconoce que el 60% o 70% de lo que come es importado y, ¿si no hay real para traer más, de dónde saldrá la comida? Esa es la escasez que estamos viendo y sufriendo.

 

— ¿Nos acostumbraremos?

 

— Tú te acostumbras a la cola si puedes comprar algo. Pero si la haces y no hay nada que comprar, ya la cosa es distinta. Acaban de comenzar a racionar los productos de limpieza y aseo personal. No te venden lo que tú quieres sino lo que ellos quieren. A eso sí que es difícil acostumbrarse.

 

— ¿Renunciará Maduro o lo renunciarán?

 

— En Maduro veo dos cosas: incapacidad para gobernar porque tiene una tremenda dificultad para tomar decisiones. No entiende lo que está pasando. Por otro lado, tiene unos asesores que sí están claros y deben estar aconsejándole cosas que agudizan la crisis. No se entienden decisiones que toma que sólo agudizan la conflictividad en una calle repleta de gente que ya no tiene nada que perder. Aquí hay razones para que hasta la gente del Gobierno salga a tirar piedras a la calle.  No es que a ti y a mí nos falta la Harina PAN, es que le falta a un gentío.

 

Censura

 

— ¿Ha servido el acoso a los medios para la estabilidad del Gobierno?

 

— Eso sólo refleja el miedo que ellos sienten. No se quieren ver en los medios, temen a la crítica. Amenazan a los medios audiovisuales con las licencias, no le dan papel a la prensa escrita. Incluso han comenzado a censurar programas en vivo en internet, lo cual, curiosamente, sigue un porcentaje muy pequeño de la población. Por eso, de repente, ves que en sitios donde hay disturbios internet se cae, no funciona la conexión para la gente común y corriente. Es que tienen pavor a que se transmita en vivo lo que está pasando.

 

— Hay gente que se queja de que los medios no pueden informar de la manera en que se aspira que lo hagan. ¿Podría ser de otra forma si convenimos en que estamos en un esquema dictatorial?

 

— Todo se puede decir pero hay que saberlo decir. En la España de Franco, durante el período más duro, principios de los años 70, los periodistas españoles tenían su manera de decir las cosas. Eran inteligentes, se ponían creativos. Había un problema en España que igualmente ocurría en Italia, entonces esa era la noticia de apertura de los diarios españoles. Era en Italia, no en España, pero cualquier similitud con la realidad no era coincidencia. Eran maneras sutiles de hacer periodismo en tiempos difíciles. Había un periódico de humor que se llamaba “La Codorniz” y era famoso. Recuerdo haber visto dos críticas, claro, no siempre mantenían el equilibrio, se les iba la mano y entonces la censura los trancaba. Una vez varias ediciones estuvieron sin salir.

 

— Mucha gente se pregunta la razón por la cual tantos medios sufren censura mientras otros mantienen anclas que hablan con la mayor libertad.

 

— El Gobierno necesita un ejemplo que le sirva para mostrar que hay libertad de expresión. Mientras, por ejemplo, en RCR ciertos periodistas se expresan como les da la gana, o algunos columnistas puedan escribir lo que les parezca prestarán –sin proponérselo- un gran servicio al Gobierno, cual es, permitirle sostener que hay democracia y libertad de expresión en este país. Ballesteros decía lo que le daba la gana hasta que le cancelaron el programa. Cuando eso ocurre, ya el resto sabrá que tiene las barbas en remojo, lo que funciona como presión indirecta. Entonces comienzan esos “colectivos”, tan activos en las redes sociales, a divulgar que le suspenderán el programa a fulano o fulana, que el próximo es tal o cual. Se crea una especie de clima espeso, ruido de censura contra tal o cual periodista o ancla que sólo busca enrarecer al ambiente y disuadir a otras empresas de contratarlos.

 

— ¿Qué hay del papel?

 

— El 70% u 80% del papel que entra va a diarios del Gobierno o afectos al Gobierno. Eso es censura. Recortamos páginas, secciones. Arañando por aquí y por allá se prolonga la agonía de la prensa. Hay 83 periódicos del interior a punto de quedarse sin papel. No veo solución en el horizonte.

 

— ¿Visualizas algún desenlace?

 

— Es difícil hacer conjeturas. Aquí se reaccionará dependiendo de cómo vengan las cosas. En septiembre el problema serán los útiles escolares, en diciembre las Navidades. Todo estará en función a lo que la gente quiera hacer. Henry Ford decía: “Si usted quiere hacer algo o no quiere hacerlo, en cualquiera de los casos tiene razón, lo va a lograr”. Si la gente decide soportar lo hará y no habrá poder humano que la obligue a reaccionar. Si decide rebelarse, también lo hará sin que nadie pueda evitarlo. Es como el terror, está en ti, de allí que el Gobierno opte por apretar tornillos e imponer el miedo.

 

— Allí germina la autocensura…

 

— Miedo que se traduce en autocensura: si cerraron a RCTV y hago lo mismo correré la misma suerte. Por eso el cambio que se ha visto en los medios que aún podemos considerar independientes. Hacen una oposición bien particular: dejaron de hablar fundamentalmente de política, pero el tema sucesos y comunidades copa los noticieros. Eso hace un desgaste mayor del Gobierno que los políticos increpando a funcionarios del Gobierno o los anclas denunciando. Todo depende de nosotros y de lo que seamos capaces de hacer.

 

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