PAÍS DE ZOMBIS

Recientemente fuimos testigos de una curiosa forma de protesta en la que manifestantes se vestían de zombis y hacían alguna de las tantas colas que todos hacemos a diario. Estudiantes de la Universidad Experimental de las Artes (Unearte) representaron, de forma novedosa, la crisis económica y social que vive el país.

 

ZombiesProtesta3Los zombis, de caminar cansino y estampa de terror, protestaron contra la inflación y la escasez. “Todos los días dejas la vida haciendo cola para todo”, rezaba una de las pancartas. Estos estudiantes enviaron un mensaje contundente a la sociedad venezolana. El problema es que, cual zombis, ya no somos capaces de recibir y digerir el mensaje. Coloquialmente y en sentido figurado, la palabra zombis la utilizamos para designar a quienes hacen las cosas mecánicamente como si no tuvieran voluntad propia o libre albedrío. Es así que como zombis, los venezolanos sufrimos de escasez, de inflación y de inseguridad. Y como zombis, hacemos colas y nos quejamos pacíficamente. Somos venezolanos sin libre albedrío, limitados a la mera búsqueda del sustento diario.

 

La situación de nuestra sociedad es el resultado de las exitosas técnicas de control social aplicadas por el castrocomunismo en Venezuela. Dosis puntuales de represión, inseguridad, escasez, devaluación e inflación le permiten al régimen mantener a raya a la población. La represión de las manifestaciones pacíficas y la persecución, secuestro y encarcelamiento de líderes estudiantiles y políticos, genera el miedo necesario para que las masas eviten y se alejen de las manifestaciones. La inseguridad nos encierra en nuestras casas bajo un toque de queda de facto, que dificulta las concentraciones y las protestas pacíficas. La escasez nos mantiene ocupados en eternas colas, buscando el sustento diario donde no lo hay. La devaluación cercena nuestro poder adquisitivo e impide que generemos riqueza y seamos emprendedores productivos. La inflación pulveriza nuestro salario y nos lleva a ocuparnos exclusivamente de cómo cubrir nuestras necesidades básicas.

 

Las técnicas de control social han sido increíblemente exitosas. Desde la destrucción de la industria petrolera, nuestra gallinita de los huevos de oro, el régimen no ha tenido necesidad de volver a enfrentar al movimiento sindical. Las pocas huelgas que se generan son apaciguadas fácilmente y con poco dinero, como fue el caso de la huelga universitaria de 2013. La inflación pulverizó los logros económicos de los profesores en pocos meses. Nadie se atreve ahora a llevar una huelga contra el régimen al siguiente nivel, más allá de paros escalonados y protestas inocuas. El cierre de RCTV fue suficiente para que el resto de los medios agacharan la cabeza o se retiraran antes de llegar a la pérdida total. La lista de Tascón destruyó el privilegio constitucional de los ciudadanos para exigir un referéndum revocatorio. Pero la escasez, tanto de dólares como de cesta básica, se lleva el premio como la herramienta más efectiva de control social. Es sin lugar a dudas la gran generadora de zombis.

 

Todas estas herramientas de control social generan un impresionante valor agregado al régimen. Cuentan con mecanismos adicionales de generación de prebendas que aseguran que los zombis bailen al son castrocomunista. Las prebendas pueden ser en la forma de asignación de dólares, o de cesta básica. En acceso a pantallas planas o a vehículos. En publicidad del régimen en el medio de comunicación, o simplemente acceso al requerido papel periódico. Es así que alguien te puede dar de baja de la lista Tascón, y ofrecerte un contrato o un trabajo. La libertad condicional a manifestantes o el simple acceso a la familia en las cárceles, se transforma en una prebenda de control social. Cuando el régimen invita a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a dialogar en Miraflores, se trata de una prebenda más. La MUD recibe reconocimiento y es paralizada a la vez. Todas son formas efectivas de alejar al país del espectro de #LaSalida. Es una forma más de neutralizar al enemigo y perpetuarse en el poder.

 

En el marco del pensamiento sistémico, las prebendas se convierten en el elemento que cierra el ciclo de retroalimentación balanceada en nuestro sistema social, y garantiza el control social. Es lo que nos convierte en zombis de un régimen dictatorial que atenta contra nuestro más básico derecho humano, como lo es el libre albedrío.

 

 

 
Pedro Bernardo CelisPedro Bernardo Celis

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