¡SI NO ME RECONOCE, RETÍRESE!

 

El oficialismo pretende construir una institucionalidad paralela

 

“Dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada”, solía repetir el único líder del chavismo, Hugo Chávez.

 

La mascarada continuó hasta que se dieron cuenta de que iban a perder la mayoría en el Parlamento. Procedieron entonces a una burla: el CNE modificó en el 2010 los circuitos electorales, ajustándolos a conveniencia política del PSUV. Aquello dio el resultado que esperaban. Obtuvieron 9 diputados adicionales.

 

Con aquella “Estafa de los circuitos” el oficialismo se alzó con la mayoría en el Parlamento, a pesar de que solo obtuvo el 48% de los votos frente al 52% de la oposición.

 

02 Televisor TV - SmolanskyEl oficialismo viene demostrando que en base a triquiñuelas, se burla descaradamente de la Constitución.

 

Otro caso típico fue la escogencia de Nicolás como candidato. Durante la larga enfermedad de Chávez, el aludido se quedó a la pata del mingo. Fue la sombra del enfermo (y de quienes lo manejaban). Incluso el Presidente moribundo confesó prácticamente haber engañado al pueblo con respecto a su enfermedad y, como un último deseo, pidió que votasen por Nicolás.

 

Había un solo gran inconveniente. La Constitución -en su art. 229- prohíbe expresamente al Vicepresidente postularse como candidato a la presidencia.

La trama conduce a una Luisa Estella Morales llevando a cabo un malabarismo jurídico conforme al cual -vía sentencia “vinculante” de la Sala Constitucional- Nicolás logra postularse. La Carta Magna ha sido torcida y retorcida de tal forma que ya no queda sino un estropajo.

 

“No lo reconozco”

 

Por eso un Nicolás, inseguro de sí mismo y con voz destemplada, le dice a Smolansky que lo reconozca como Presidente o se retire. Por supuesto, no pudimos oír la respuesta del Alcalde, porque le apagaron el micrófono. Solo se veía la imagen y en los valientes labios de ese muchacho me pareció leer una frase (aunque no me consta): “No lo reconozco”.

 

Y razones para ello abundan. No solo se trata de la famosa auditoría que algunos califican de onanística -porque fue un acto en solo- donde para siempre quedará la duda de un posible fraude en los cuadernos electorales.

 

Está además la ilegitimidad de desempeño que alimentan cada día con constantes violaciones a la Constitución. Por ejemplo en el Referendo Constitucional celebrado en el 2007, pretendieron modificar 69 artículos de la Constitución de 1999 para transformar a Venezuela en un Estado socialista. La respuesta del pueblo fue un contundente: ¡No!

 

Un indignado Chávez apareció en TV, con los nudillos magullados, reconociendo su derrota. Todavía el CNE no se ha atrevido a publicar los resultados finales.

 

Ni un punto ni una coma

 

Sin embargo, mal perdedor, Chávez advirtió que a aquel proyecto no se le cambiaría ni un punto ni una coma. Y en efecto, eso es lo que está haciendo Nicolás. Recurriendo al viejo truco de la leyes habilitantes (después de inhabilitar de manera ilegítima a algunos diputados para lograr una aún más ilegítima mayoría), se entregan a un acto de violación masiva de la Constitución.

 

Comenzó por un “Plan de la Patria”, absolutamente al margen de la Constitución, en el cual intenta retomar el camino del socialismo que había sido expresamente rechazado por el pueblo y que la Conferencia Episcopal de Venezuela no ha cesado de denunciar.

 

Estado socialista

 

Después, mediante la aprobación de leyes habilitantes -que también son inconstitucionales porque en su mayoría no pueden emanar de la Constitución- se lanzan a construir un andamiaje de leyes para construir su estado socialista, olvidando que una de las bases fundamentales del derecho, la Pirámide de Kelsen, establece que ninguna ley puede estar por encima de la Constitución. Tarde o temprano todas esas leyes serán declaradas inconstitucionales.

 

Institucionalidad paralela

 

El último intento es el Proyecto de Ley de Ordenamiento Territorial. En este proyecto, el oficialismo pretende construir una institucionalidad paralela, que viola impúdicamente de los Capítulos III y IV de la Constitución (más de 25 artículos). Prescinde del Poder Público Municipal (que de acuerdo a la Carta Magna es “la unidad política primaria de la organización nacional”), de las alcaldías, de los concejos municipales, violando además derechos de propiedad y limitando severamente el derecho al voto los ciudadanos. Todo quedaría en manos del Presidente. De aprobarse esta ley, Nicolás -como un moderno Luis XIV- podría afirmar: “L’etat c’est moi” (el Estado soy yo).

 

Esta ley constituiría un golpe de Estado contra la Constitución.

 

 

 

 

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Un Comentario;

  1. Anonimo said:

    ¿Un golpe de estado? ¿Cuántos van? Institucionalidad paralela no es una pretensión, forma parte de la realidad desde hace muchos años y es una de las puntas de lanza -estrategia- del chavismo para desmontar el estado con todos sus cimientos.

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