¿Constituyente o renuncia?

VENECUBALa oposición no termina de ponerse de acuerdo y el país se cae a pedazos, la crisis económica es un polvorín a punto de estallar y el gobierno lo sabe, pero no encuentra cómo rectificar sin sacrificar el discurso polarizado y demagógico que le ha permitido crear la ilusión que con el Socialismo del siglo XXI se resolverían todos los problemas y desigualdades que arrastramos desde hace mucho.

Leopoldo López está preso por expresar sus ideas políticas, entre las cuales destaca la necesidad de un nuevo gobierno que encare con guáramo la reconstrucción del país, que necesariamente será tarea urgente junto a la re-institucionalización del estado democrático que en estos 15 años ha sido progresivamente desmontado con éxito por Chávez, los hermanos Castro y ahora Maduro.

No se trata de nada sencillo, el esfuerzo por convertir a Venezuela en una provincia cubana ha requerido de mucho dinero y astucia, en donde el petróleo ha desempeñado un papel protagónico en el diseño de la geopolítica regional y mundial, a contracorriente de los modelos exitosos de gobiernos que asumen el socialismo como bandera sin estridencias épicas guerreristas ni gobiernos autoritarios.

El deterioro del gobierno en el exterior ha sido vertiginoso, en menos de un año las pruebas de corrupción y las acusaciones de violaciones a los derechos humanos han puesto en evidencia la brutal represión y la ausencia de justicia, por el control de los poderes del estado confiscados por el Presidente y el partido de gobierno.

Pienso que la oposición que se sentó con la idea de dialogar, como la que salió a la calle a protestar sin miedo dejando el pellejo, en este momento tienen que ponerse de acuerdo para recuperar la sincronización estratégica, que se ha perdido entre otras cosas por la andanada represiva, las imputaciones falsas, y la campaña mediática nacional que trata de ocultar el desastre que nos está destrozando como sociedad y como nación.

Para poner las cosas en claro, Maduro no va a renunciar y la idea de una constituyente en este momento luce por decir lo menos fuera de foco. Por eso insisto en que hay que hacer un gran esfuerzo de reingeniería para replantear la hoja de ruta de la oposición dentro de la constitución, entendiendo con claridad a qué y a quiénes nos enfrentamos.

De lo que se trata es de activar el ADN democrático, como dice Henrique Salas Römer, hacer músculo y reconocer que el boxeo de sombra que practica una parte de la oposición, no le hace mella a un adversario que pelea sucio y con maña.

Añadiría que la oposición democrática está obligada  a producir respuestas inéditas más allá de los partidos. La alternativa mayoritaria que  se requiere para producir el cambio además de conectar el ADN histórico democrático, tiene que contener política, histórica y emocionalmente al otro que en su momento le dio respaldo a Chávez y en menor grado a Maduro. Para eso lo único que se necesita es desprendimiento, algo que no abunda por cierto en los políticos.     

 
Carlos OchoaCarlos Ochoa
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