A LA DERIVA

07 Barco Tormenta Crisis

Miguel Ángel Latouche

 

El Estado no cumple con sus funciones. Una sociedad solo es capaz de pensar en su futuro, cuando ha resuelto previamente los problemas básicos de la convivencia colectiva. Podemos hablar al mismo tiempo de la permanencia y del fracaso de un Sistema Político sin que sea contradictorio.

 

El éxito de un proyecto político se mide por su capacidad para impactar sobre el bienestar de las personas y sobre el rango de posibilidades de realización que les proporciona. Así, un sistema político en el cual la gente tiene un mayor número de probabilidades para realizar aquellas cosas que aspira alcanzar a lo largo de su vida, funcionará mejor que uno en el cual ese rango de posibilidades es menor.

 

La realización de las personas tiene que ver con su bienestar material, con la posibilidad de acceso a bienes básicos, a un servicio médico razonablemente eficiente y accesible, con la posibilidad de acceso a una Justicia Imparcial, seguridad para la vida y los bienes, algún sentido de orden público, vías públicas adecuadas y en buen estado y un Marco Normativo imparcial, cuya aplicación produzca resultados justos.

 

La realización de las personas, que son el fin último de la organización socio- política, tiene que ver también con la posibilidad de satisfacer necesidades inmateriales e intangibles.

 

La felicidad está asociada con alguna forma de plenitud espiritual que está asociado con el disfrute de las artes, de la música, de la literatura, de la poesía y de cualquier otra forma de expresión elevada de nuestra humanidad, dentro de un contexto coherente en el cual la convivencia colectiva no se encuentre sometida a la represión, a la desconfianza o al resentimiento. Nuestras fuerzas creativas no pueden florecer en una situación de confrontación permanente, bajo la lógica de la polarización o en al filo del conflicto.

 

Una sociedad solo es capaz de pensar en su futuro, cuando ha resuelto previamente los problemas básicos de la convivencia colectiva. Es decir, cuando ha logrado solucionar de una manera más o menos coherente los diversos asuntos relacionados con la distribución equitativa de los costos y los beneficios de la convivencia, cuando ha logrado acuerdos acerca de los sistemas de regulación de las interacciones sociales y cuando ha logrado definir mediante una discusión pública amplia los contenidos del modelo de organización política y las características del modelo de gobierno.

 

Esto no quiere decir que los pueblos no puedan navegar en la deriva. De hecho lo hacen. Se trata de situaciones en las cuales no se traza un mapa de ruta y no se sabe cómo llegar desde el presente hasta el futuro. La gente vive a salto de mata, con el peligro de perder la vida, sin garantías materiales para su existencia. Se trata de sociedades que sobreviven, que enfrentan el deterioro de las condiciones mínimas que garantizan la convivencia colectiva y el bienestar individual.

 

Uno tendría que decir que la suerte de un proyecto político está referida, tiene que estar referido, con los resultados que produce. Un sistema político en el cual la gente es asesinada de manera despiadada y en grandes números, o se encuentra sometida al despojo de su propiedad por vía violenta o para-legal, en el cual se reduce la capacidad de compra de la gente, aumentan los niveles de desabastecimiento, se produce un deterioro creciente de la infraestructura, se instala la lógica de la violencia, pierde su coherencia interna en términos del impacto que genera sobre la población.

 

Al final de la historia una cosa es gobernar y otra ejercer el poder. Lo primero requiere límites en el ejercicio de lo público, sometimiento a las instituciones y a los procedimientos, reconocimiento del otro, voluntad de conversar y cooperar para encontrar solución a los problemas comunes. Lo segundo requiere poder de fuego y voluntad para reprimir.

 

Lo primero implica una práctica civilizada de lo político, lo segundo se enmarca entre las posibilidades de la barbarie. Por supuesto que se puede ejercer el poder durante muchos años e incluso llevar a cabo elecciones sin que esto implique la realización de la democracia. Debemos diferenciar entre la democracia formal que requiere la realización del acto electoral y la democracia institucionalizada, que requiere del funcionamiento democrático de los mecanismos de gobierno, de la toma de decisiones y de la participación política.

 

Podemos hablar al mismo tiempo de la permanencia y del fracaso de un Sistema Político sin que sea contradictorio. Para permanecer el poder a veces basta con la represión y la imposición ideológica. Con el miedo basta para imponer el silencio y llevar a la gente al corral.

 

Situaciones como está requieren de la reconstitución de lo político como un espacio de la sociedad y para la sociedad. A la gente le toca mirar hacia el futuro sin para pensarse en el término de las posibilidades individuales y colectivas y actuar en consecuencia para corregir el rumbo. A veces hay un largo camino por delante.

 

Tomado de @talcualdigital

 
Miguel Ángel LatoucheMiguel Ángel Latouche
Etiquetas

Artículos relacionados

Top