Klose, el «panzer» que pasó a la historia

miroslav-klose

Eduardo De Rivas

 

El delantero alemán marcó ya su decimoquinto gol en un Mundial, igualando el récord de Ronaldo

La historia tenía un sitio reservado para él. No lo sabía cuando empezó a jugar al fútbol, ni tampoco cuando eligió Alemania en vez de su Polonia natal para disputar un Mundial. Pero las generaciones futuras sabrán de él. Hablarán de él, de un tal Miroslav Klose, que se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales.

Un delantero de los de siempre, de los que saben cazar, de los que buscan el gol y que siempre aparecen, da igual cuántos minutos tenga o en qué estado de forma se encuentre. Si tiene la oportunidad, la mete en la portería. Como ante Ghana, en la primera oportunidad que le dio Joachim Löw para conquistar su ansiado récord.

Llegó a Brasil con su humildad particular. No quería distracciones y evitaba hablar del registro de 15 goles que ostentaba Ronaldo. Le importaba levantar la Copa del Mundo, aunque reconocía en ocasiones que entrar en la historia como máximo goleador era «un objetivo». No desaprovechó la oportunidad. A la primera, cuando su selección más le necesitaba. Como siempre ha hecho. Cazando como buen nueve dentro del área, en la pequeña, tras un córner que peinó Howedes. Un pequeño toque y el balón a la red.

 

Un fijo en la lista

 

A sus 36 años, disputa su última gran competición. Pese a su edad, nadie en Alemania dudó que tuviera que tener un sitio entre los 23 seleccionados. Le debían algo por salvar siempre a su país, por aparecer cuando todo estaba perdido y por marcar goles imposibles. Junto con Oliver Kahn, fue uno de los artífices de la final de Corea y Japón en 2002, y también del tercer puesto de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.

Marcó cinco goles en Corea y otros tantos en su Mundial, el de Alemania. Allí conquistó la Bota de Oro, cuando disfrutaba de su mejor momento como futbolista. Militaba en el Werder Bremen y llegó a la Copa del Mundo después de marcar 31 goles. El Mundial le dio un nombre más allá de Alemania. Ya no era la sorpresa de Corea y Japón sino un jugador reconocido por el que se peleaba media Europa.

El Werder no cedió y disfrutó de su fútbol una temporada más, hasta que acabó recalando en el Bayern Múnich, donde conquistó dos Bundesligas. Después emigró a Italia, donde ha jugado en con la Lazio las últimas tres temporadas. Löw le guardó un puesto en el Mundial, más que por sus goles por sus ganas, por reconocimiento a un jugador que lo ha dado todo siempre, que ha metido la pierna donde otros no lo hacían.

Como, cuando saltó al campo en el minuto 69 con un único objetivo: marcar e igualar el registro de Ronaldo. El del mismo que le felicitó ayer nada más terminar el partido. «Bienvenido al club. ¡Me imagino tu felicidad! Qué linda Copa!», dijo el brasileño a través de las redes sociales. Klose estaba feliz, pero no tanto por el récord, sino porque había vuelto a salvar a Alemania. A su estilo, donde nadie lo esperaba.

Tomado de ABC España

 

Artículos relacionados

Top