LENIN: EL PODER TOTAL

LENINEl método del “tira y encoge” constituye una herramienta formidable de los bolcheviques

 

Resulta increíble cómo países de extraordinaria tradición cultural y elevada civilización, como son Alemania y Polonia, entre otros, hayan sido sometidos por las tiranías nazi y comunista. En el caso de la segunda, se entiende por la dominación militar soviética. Pero, en el caso de Alemania con el ascenso de Adolf Hitler, resulta algo insólito. Fue tanto gradual como visible el cierre del círculo tiránico de los nacional-socialistas. Muchos lo vieron y advirtieron. De igual manera lo avizoraron en la España republicana previa a 1936 y en la Italia fascista. El método ideológico totalitario siempre fue y es el mismo, progresivo y fatal.

 

El método ruso

 

Cosa parecida, pero no igual, sucede en los países del llamado tercer mundo, donde la ignorancia y las extremas necesidades de buena parte de la población es tierra fértil para que germine la semilla del pobrecismo, base fundamental del leninismo. También en la Rusia pre-revolucionaria había ignorancia y hambre, aunque portaba los genes de la alta civilización europea. Y fue allí dónde se forjó una estrategia y una táctica muy peculiar en la lucha política del comunismo que se expandió en el siglo XX por todo el orbe. No tenemos elementos para decir que Hitler emuló a Lenin. No obstante, se parecían sobremanera en la sistemática de lucha que adoptaron.

 

Y hoy podemos ver, a título de ejemplo, en Venezuela, esa misma metodología aunque sin duda degradada. La intensa propaganda de las bondades del Estado y del régimen, la adoración a un líder, las bandas parapoliciales, la ocultación de hechos o la negación abierta de verdades y la falta de escrúpulos, constituyen las notas resaltantes de esas técnicas totalitarias.

 

Pero habría que agregarle a ello el progresivo aplastamiento de toda oposición y el manejo tras bastidores de los asuntos militares.

 

Donde más se aprecia la metodología leninista es en el proceso de ascenso y retención del poder. La habilidad para disimular sus intenciones y utilizar a su favor en un momento dado piezas que luego eliminan como enemigos naturales, así como el contragolpe, la conversión de cualquier adversidad en un hecho beneficioso a su causa, parecen tener un sello ruso indiscutible a partir de Lenin. Eso del contragolpe tiene un proverbio entre nosotros según el cual, si no la ganan, la empatan.

 

Los cubanos del castrismo fueron excelentes alumnos en esta materia. Ahora son estupendos maestros, y los venezolanos extraordinarios pupilos. ¿Qué más parecido al estilo ruso que el fracaso del régimen venezolano en materia habitacional y el provecho que le sacaron contragolpeando al sector hotelero y lanzando una misión vivienda que los catapultó entre sus partidarios como inigualables en los últimos 60 años o más, cuando en verdad están a la zaga en ese mismo lapso?

 

Mirad, ahora, el cambio en Ucrania de un gobierno pro-ruso a uno independiente al estilo occidental. Lo convirtieron en un triunfo anexándose Crimea y posiblemente otras provincias ucranianas mediante el uso de adeptos en esos territorios.

 

¿Coincidencia o método expreso?

 

Lo que nos resulta más asombroso en esa estrategia de convertir lo adverso en favorable es la similitud de actuación entre este evento de Crimea y la crisis del Caribe en 1962 por los misiles en Cuba. Observando aisladamente este hecho, da la impresión de que Estados Unidos y sus aliados entonces, se anotaron un éxito con la salida de los misiles de la isla. Pero no. El objetivo ruso fue sentar reales en el Caribe, y lo lograron. Tarde o temprano los misiles serían descubiertos -porque esa era su función- y se centraría en ellos todo el conflicto. Recularían en su momento para evitar la guerra, pero la isla quedaría a salvo. Y allí tienen medio siglo.

 

Lo mismo ocurrió ahora con Crimea. Tomaron la provincia y Occidente reaccionó a favor de Ucrania. Alborotaron, luego, con movilizaciones militares en la frontera y lograron, así, dejar de lado a Crimea para centrarse en la posible guerra europea si se anexaban más territorio ucraniano.

 

Llegado el momento, al igual que en Cuba, recularon por segunda vez y retiraron sus tropas, pero se quedaron con Crimea.

 

Herencia poscomunista del leninismo

 

Ese método del “tira y encoge”, del contragolpe, así como el uso de las masas ignaras, del pobrecismo y del anti-occidentalismo, constituye una herramienta formidable puesta en práctica por los bolcheviques, y usada aún en el poscomunismo a manos de momias políticas insepultas caminando en la historia del siglo XXI.

 

Tal metodología hoy podemos mirarla como la más refinada, trascendente y peligrosa herencia del leninismo, expresión, no de un pueblo, sino de un individuo con facultades excepcionales para conquistar y, especialmente, retener el poder total. Debido a ello, quizás sea, para mal, Vladímir Ilich Lenin el más destacado y hábil político del siglo XX.

 

 

 
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