Mensaje

El desafío estriba en delinear un mensaje y una estrategia de gobierno para todos. 

En política, el sinónimo de estrategia es mensaje, y el mensaje más eficaz es el que llega a todos los ciudadanos y a 100% de los electores. En términos reales, el candidato X no obtendrá los votos de los electores que son leales a Y; pero si X gana, deberá gobernar para todo el mundo. Así, su campaña debería estar destinada a todos con la esperanza de que los partidarios de Y le brinden la oportunidad de gobernar antes que incendiar las calles en caso de que gane.

La estrategia para el 100% apenas se utiliza en Venezuela. Desde 1998, el régimen ha gobernado sólo para quienes le son leales, no para los que se oponen, a quienes sataniza. En respuesta, los opositores se pronunciaron contra el régimen, lo cual no es ni mensaje ni estrategia.

Las manifestaciones, huelgas, reclamos, el referéndum revocatorio y las campañas contra el régimen le hacen un flaco favor a la oposición y uno muy grande al régimen. La anticampaña de X demuestra que la anticampaña de Y es correcta: se trata de nosotros contra ellos. Así, la tesis del régimen -la lucha de clases- no se refuta sino que se comprueba.

Para 2004, los ni-ni surgieron por causa del malestar con ambos extremos. Desde 2004, casi la mitad de los electores se declara ni-ni. Durante una década ha existido esta gran porción de la Venezuela del medio, hastiada tanto del régimen como de aquellos que quieren acabar con el régimen. En cuanto al acto de gobernar para todos, eso no se menciona.

El desafío estriba en delinear un mensaje y una estrategia de gobierno para todos y cada uno de los venezolanos. A tal efecto, es perentorio acabar con los monopolios, el secretismo, la corrupción y la lucha de clases aupada por el régimen. Ya que el régimen ostenta todo el poder y cuenta con todo el dinero para sofocar cualquier esfuerzo en su contra, el mismo régimen, desde lo interno, debe terminar con esto. Algunos en el régimen podrían escuchar el mensaje si este fuera eficaz.

Rara vez se encuentran líderes con el coraje de hablar para todos sin albergar odio en su corazón. Conflictos mucho peores que los de Venezuela han parido líderes con un mensaje universal y sin odio. Como dijo Gandhi, si todos creyeran en el “ojo por ojo” el mundo se quedaría ciego.

 

Traducción: Conchita Delgado Rivas

 

 

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