El alemán Toni Kroos, el todocampista del siglo XXI

Toni Kroos

Aúna todas las virtudes del mediocampista modernoDotado de un golpeo exquisito, ha actuado en casi todas las posiciones de la zona ancha

Alberto Rubio

Toni Kroos cumple a la perfección con el canon de centrocampista moderno. Formado en la cantera del Hansa Rostock, el Bayern no tardó en echarle el lazo. En 2006 ingresó en las categorías inferiores del conjunto bávaro y solo un año más tarde, con 17 años, ocho meses y dos días, se estrenaba con el primer equipo frente al Energie Cottbus (5-0). Su estreno resultó premonitorio. Jugó 18 minutos y dio dos asistencias de gol a Klose. Kroos, además, se convertía en el debutante más joven de la historia del cuadro muniqués. Un récord que le arrebató su compañero David Alaba en 2010.

La tremenda competencia existente en el Bayern motivó que en enero de 2009 aceptara salir cedido 18 meses al Bayer Leverkusen. En el club de la aspirina explotó como futbolista de la mano de su gran valedor: Jupp Heynckes. Kroos cerró su segunda temporada en el BayArena con unos números de escándalo. Sus nueve goles y 12 asistencias fueron su pasaporte para regresar con honores a Múnich.

Tras una campaña no tan notable a las órdenes de Van Gaal -jugó 19 partidos de Liga como titular, marcó un gol y repartió cinco asistencias-, volvió a ofrecer su mejor versión coincidiendo con el regreso de Heynckes a Múnich. En la Bundesliga 2011-12 anotó cuatro dianas y dio 10 pases de gol y en la 2012-13 consiguió ocho tantos y seis asistencias. Indiscutible en el Bayern que ganó Supercopa, Liga, Copa y Champions, solo una inoportuna lesión en el pubis impidió que se perdiera la final de la Liga de Campeones.

Se fue Heynckes, pero para Guardiola también ha sido titularísimo. Solo una pequeña trifulca a comienzos del mes de febrero le relegó al banquillo.

 

Su mejor arma

El medio del Bayern, pese a su técnica, no es un jugador que llame excesivamente la atención. No es un jugador extravagante. Su golpeo de balón, ya sea con la izquierda o con la derecha, es la mayor virtud de Kroos. El medio del Bayern es ambidiestro. La seguridad que muestra en el pase es tremenda. Fue el tercer jugador con mayor porcentaje de pases acertados en la última edición de la Champions (94,24%). En el Mundial su cuota de éxito roza el 90%. Cifras más que aceptables si tenemos en cuenta que a Kroos le gusta arriesgar en el pase. No se limita a distribuir en corto. Más bien al contrario. Los envíos filtrados y los cambios de juego son dos recursos bastante recurrentes dentro del amplio repertorio con el que cuenta el internacional alemán.

 

El comodín del Bayern

Si hablamos de su privilegiado golpeo, no podemos pasar por alto su potente disparo desde media-larga distancias o su aportación en jugadas a balón parado. Su productividad de cara a puerta, sin embargo, ha bajado algo esta temporada: ha anotado cuatro goles en todas las competiciones.

Toni Kroos es un chollo para cualquier entrenador. Se adapta a casi todas las posiciones de la zona ancha. Comenzó su carrera como mediapunta, pero poco a poco ha ido retrasando su lugar sobre el césped. Lo más habitual en las últimas temporadas es verle actuar como interior, aunque también se ha desempeñado en el doble pivote, asumiendo, eso sí, la responsabilidad creativa. Su facilidad para asumir diferentes roles provoca que pueda generar superioridad en diferentes zonas del campo.

Pero no todo son elogios. Kroos, como cualquier otros futbolista, también tiene carencias o limitaciones. La primera tiene que ver con su ubicación. Rinde mejor en el centro que pegado a un costado. La segunda sería un déficit físico. El medio del Bayern no es un futbolista rápido. De hecho, es más bien lento.

Su último defecto tiene que ver con su capacidad defensiva. Kroos no termina de leer bien el juego cuando su equipo no tiene el balón y tampoco es un especialista a la hora de robar el esférico.

Marca.com

 

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