Los egos revueltos

Comprender la Unidad en función del pensamiento único es un error garrafal 

El clásico síndrome de quienes se creen dueños absolutos de la verdad; venga de donde venga.

La semana comienza, desde la perspectiva de lo que en algún momento se ha propuesto como alternativa de poder, con esa dosis visceral de pensamiento único, según la cual, cualquiera que piense distinto a la línea oficial hace daño; y si alguno apuesta en su discurso a una visión que se les acerca; entonces “está recapacitando”.

Meta mensaje errado en superlativo, habría que advertir, cuando en aras de la Unidad superior, esa que trasciende las estructuras partidistas, se cae en las mismas miserias que se critican.

El yerro es mucho mayor cuando buena parte de esas instancias partidistas que hacen vida en la necesarísima Mesa de la Unidad Democrática, aplauden iniciativas de corte social, democrático, pacífico y constitucional, sin encontrar en su propuesta ninguna etiqueta de violencia; antes bien; las consiguen bastante alejadas de esa premisa que bajo el silencio inmisericorde, deja pasar las estadísticas de más de veinticinco mil muertes cruentas en 2013, y un número proporcional en lo que va de año 2014.

Los egos revueltos siempre aparecen; pero trascienden con efectos incandescentes cuando se enfatiza en las diferencias y se desechan, precisamente por los egos, la infinidad de coincidencias contenidas en un plano discursivo que mucho más que invitar a lo que no es; deja la “Mesa” servida para que asuma sus roles fundamentales; aquellos que apelan a la “Unidad” -que no unicidad- y a la “Democracia”; que en definitiva; aunque muchos se empeñen en lo contrario, es la marca de fábrica que nos distingue a los venezolanos; precisamente porque se manifiestan planteamientos y posturas diversas.

 

 

 
Alfredo Yánez MondragónAlfredo Yánez Mondragón

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