Entre la decencia y…

Henrique-Salas-Romer3¡Bueno el cilantro, pero no…!

 

La política, como arte de la vida misma, concede muchas sorpresas, y cualquier cosa puede ocurrir en su ejercicio, pleno y cabal, siempre que no sea contrariando las reglas del juego pautadas en el marco constitucional.

 

Cuando se usan o se pretenden usar las leyes para cercenar derechos individuales, es un salto al vacío que contraviene el espíritu constitucional del régimen que lo ejecuta, y eso, y nada más que eso, evidentemente, es lo que hace el gobierno de Nicolás Maduro, que valido del control hegemónico que heredó, lo aprovecha a sus anchas para perseguir, atropellar y mancillar a todo aquel que disienta y exprese su voluntad o contraríe sus decisiones.

 

El caso más patético lo constituye en estos momentos la situación del doctor Henrique Salas Römer, ex gobernador de Carabobo, con quien se pueden tener todas las diferencias existenciales, pero en quien hay que reconocer que es un hombre profundamente identificado con las libertades y la vigencia de la democracia. Resulta aberrante, ofensivo a la dignidad humana, denigrante y sucio señalarle indicios o sospechas de estar involucrado en un golpe de Estado, conociendo como conoce el país, su afán y su integridad moral y social en defensa de la institucionalidad, puestas a prueba desde el momento que ahorcó sus hábitos de empresario privado, y se sumó a las tareas políticas como parlamentario y gobernador civil. Pero más ruin es aún la intención de vincularlo a un plan magnicida, cuando hay testimonios suficientes de su fe cristiana y de sus acciones en defensa de los derechos humanos.

 

Salas Römer junto a Eduardo Fernández, fueron de los primeros en quemar sus pestañas la madrugada del 4-F, cuando los que ahora gobiernan, con el comandante Hugo Chávez al frente, irrumpieron en armas contra la democracia venezolana, entonces legítimamente representada por Carlos Andrés Pérez. Y no solo eso, años después fue el mismísimo doctor Salas quien en nombre de la democracia representativa compitió con Chávez en las elecciones libres y soberanas de 1998, cuyos resultados sirvieron de fortín para que se montara la actual pesadilla, llamada revolución socialista.

 

Pero no importa que el sol se meta. Es hora de que los carabobeños, a pie puntillas, se pongan al lado de su ex gobernador, no para defender su proyecto ideológico, sino para protestar a viva voz por esta nueva arremetida del gobierno de turno, que ve en sus narices el creciente descontento popular por sus políticas arbitrarias y los entuertos diarios en sus decisiones, todo lo cual es la razón  de su propio desmoronamiento.

 

Chávez denunció 60 intentos de magnicidio en su contra y no presentó jamás una sola prueba. Maduro en menos de un año ya lleva 5 y tampoco ha dado una sola evidencia convincente. Así, así, así es que se gobierna,…pero en dictadura.

 

Viva Cuba, viva Fidel. ¡Pobre Venezuela! 

                                                                         ….la canalla

 

@elcarabobeno

 
Francisco PérezFrancisco Pérez

Artículos relacionados

Top