Mi dilema

Uno puede anegar la consciencia con razones y justificaciones

 

El dilema personal me atrapa. ¿Sigo escribiendo o me despido? Empiezo y descarto varios escritos sobre asuntos diversos. Leo el artículo de Leonardo Padrón “En el lugar equivocado” y me queda doliendo el alma con Marco Coello y su madre. ¡Hay cosas tan importantes sobre las que hay que insistir, seguir gritando la injusticia y el terrorismo estatal!

 

Pero ni eso. Siento que tengo algo pendiente; algo que me vacía el alma y me impide escribir con sinceridad sobre cualquier otra cosa. Es mi dilema, lo sé, y perdone el lector la referencia personal. Quizá la mayoría de los escritores de opinión de El Universal no se encuentren todavía ante el dilema; esperan a cuando suceda aquello de lo que todos tenemos una elevada certeza de que sucederá. Para varios, el argumento es claro: mejor seguir escribiendo hasta el final; hasta que te boten -y te escapas del dilema- o te censuren y entonces regresas al dilema original.

 

Para mí, sin embargo, el dilema es inmediato pues choca contra una máxima personal, de esas que desearíamos fuesen leyes morales universales: No colaborar con el opresor.

 

Quizá siempre se colabore con el opresor. Uno puede anegar la consciencia con razones y justificaciones. Negociación, diálogo, aprovechar el espacio mientras se pueda, más se puede hacer adentro que afuera.

 

Hay mil razones para colaborar con esta farsa en la que me inmerso hoy al escribir estas palabras. Hacer como si no supiese; como si creyese en testaferros y compañías fantasmas; como si no sospechase que los millones para la adquisición de este periódico centenario han salido del erario público.

 

Mi padre decía, por experiencia, que en tiempos de censura dictatorial se agudizaba el ingenio para decir lo que había que decir sin que los censores se diesen cuenta. Claro, en su tiempo de experiencia no había asesores cubanos especializados en represión exhaustiva e intensiva. Pero uno puede siempre refugiarse en la fábula. Se llama: evadir el dilema por entre los cuernos. Una tercera alternativa.

 

 
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