También perdió el juicio
No hay que llorar por Argentina

cristina

The Wall Street Journal Editorial

 

Por un lado están los inversionistas de Estados Unidos y el estado de derecho. Por el otro, los morosos empedernidos argentinos y sus amigos en el gobierno del presidente Barack Obama. Muchas gracias, el segundo grupo perdió por paliza en la Corte Suprema de Justicia de EE.UU. en una derrota 7-1.

En 2001, Argentina dejó de pagar unos US$95.000 millones en bonos soberanos y reestructuró su deuda ofreciendo canjearlos por nuevos papeles que pagan unos 33 centavos por dólar. La mayoría de los acreedores aceptaron la reducción del pago, pero algunos prefirieron acudir al sistema legal, basados en un pacto explícito de que las disputas se resolverían en Nueva York bajo la ley de Nueva York.

Buenos Aires perdió en la corte de distrito y en el tribunal de apelaciones. Una filial de Elliott Management, la firma de Paul Singer, llamada NML Capital, a la que el país le adeuda unos US$2.500 millones en capital principal e intereses atrasados, y otros tenedores de bonos están persiguiendo el dinero argentino alrededor del mundo, dondequiera que lo encuentren.

Los acreedores están buscando información a través de citaciones acerca de los activos argentinos en todo el mundo en bancos estadounidenses y en un banco argentino que opera en EE.UU. Representantes legales de Buenos Aires y el gobierno de Obama afirmaron que ese intento viola una ley de 1976 llamada la Ley de Inmunidad de Soberanía Extranjera, que protege algunas, pero no todas las formas de propiedad nacional en suelo estadounidense frente a la incautación privada y otras obligaciones legales.

En el caso de la República de Argentina contra NML Capital, la mayoría consideró acertadamente que el simple hecho de que algunos activos son inmunes no significa que todos los activos de alguna manera están exentos de descubrimiento de los registros bancarios de terceros. Por separado, la Corte también rechazó el lunes sin comentarios una apelación relacionada con la oferta de Argentina de discriminar entre sus acreedores, otra violación de la emisión de bonos originales.

Los amigos de Argentina en el Departamento del Tesoro de EE.UU. afirmaron que obligar a Argentina a pagar podría desencadenar una crisis financiera u otra cesación de pagos. “Estos temores están más dirigidos a la rama del gobierno con autoridad para modificar la Ley”, observó secamente a nombre de la mayoría el magistrado Antonin Scalia.

Como reincidente de deuda, Argentina puede encontrar más fácil financiar sus obligaciones si los mercados de dinero creen que el país va a honrar los derechos de propiedad de los inversionistas, aunque sea algo impuesto por un juez. La Corte Suprema de Justicia ha dictaminado, en efecto, que un contrato es un contrato, ratificando las normas que permiten operar a la economía internacional.

 

online.wsj.com

 

 
Etiquetas

Artículos relacionados

Top