Tarre

No más atropellos contra nuestros propios íconos de decencia

 

Anunció el presidente de la AN que el miércoles un tribunal libró orden de captura contra varios ciudadanos por un nuevo intento de “Magnicidio”. Han sido tantos que perdí la cuenta. Entre los afectados está el abogado y profesor universitario Gustavo Tarre Briceño, a quien además el capitán Cabello ubica en lo que llama “clase social encumbrada”, lo que denota que no conoce a Tarre ni un poquito. Son muchos los personajes de la vida pública y política sometidos a juicio e incluso privados de libertad, lo cual no es propio de un Estado democrático de derecho y de justicia. Por todos ellos se debe levantar la voz. La injusticia no merece encubrimientos. Pero hoy dedico esta entrega específicamente a Tarre, a quien profeso aprecio y respeto profesional y personal. La razón de tal especificidad es muy sencilla. Tarre representa parte de lo mejor de nosotros mismos. Constitucionalista de alta monta; profesor apreciado por muchas décadas; parlamentario ejemplar y honesto. Además, miembro de una familia de mentes valiosas como la del recordado “Sanín”, muy apreciada y no precisamente por pertenecer a una “sociedad encumbrada”.

 

Recordemos que los únicos encumbrados aquí son los enchufados que atracan las arcas públicas y Tarre es oposición pura desde hace años, por ser un constitucionalista con mucha experiencia en predicción de desastres políticos.

 

Una orden de captura contra Tarre es inaceptable. Es un insulto a la inteligencia y un agravio a la Venezuela decente. Basta ver su trayectoria y oírlo hablar en público o en privado, para ver de bulto que por su naturaleza humana, inteligencia y formación cristiana, sería incapaz de asumir una conducta delictiva o violenta, mucho menos participar en un intento de “Magnicidio”. Esta estupidez con ropaje de estrategia chimba, recuerda el bochornoso allanamiento a la casa del Dr. Tejera París, otro constitucionalista, profesor y hombre de Estado, a quien fueron a allanar por conspirador y quedaron en ridículo.

 

No más atropellos contra nuestros propios íconos de decencia. Cada atentado contra una persona como Tarre, nos hace perder la referencia de lo que somos y de lo que deberíamos ser. Protesto esta orden de captura y llamo a la reflexión a los mentores políticos de semejante tontería que incluso daña la imagen del propio gobierno.

 

 
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