Alemania: ¿todos somos campeones?

La calidad de vida que disfrutan los habitantes de Alemania es de campeonato mundial. El avanzado y moderno desarrollo de la infraestructura del país, hecho en armonía con el paisaje, los valores históricos, culturales y su ambiente, es lo primero que impacta al visitante. Luego sigue la intensa actividad productiva en todos los ámbitos: industria, agricultura, universidades, centros de ciencia y tecnología, educación, centros de salud, transporte público terrestre y aéreo de increíble puntualidad y eficiencia, medios de radio y tv, cultura y, por supuesto, deporte. Deutschland es la nación donde todo funciona en búsqueda de la perfección.

Primero los países escandinavos y, en Asia, Singapur, Corea del Sur y Taiwán han tratado de construir Estados y sociedades que funcionan casi tan bien como en Alemania.  Todos esos países lo han logrado partiendo de niveles de pobreza, improvisación y mínimos recursos disponibles ¿cómo lo hicieron y cómo hacen para seguir en la espiral de mejoramiento continuo?

Alemania basa su impresionante desarrollo y calidad de vida en varios elementos culturales creados y cultivados permanentemente. Primero, la disciplina y el respeto por el trabajo bien hecho, cualquiera que sea ese trabajo; segundo, la honestidad y la ética en todos los ámbitos, y, tercero, la creación e imposición de ese conjunto de valores a través de la educación en el hogar y en la escuela y la aplicación implacable de las normas y el Estado de Derecho.

Si Alemania viviera un solo día con el nivel de improvisación que lo hace Venezuela se disolvería, me comentaba hace un par de décadas un embajador alemán. Supongo que hoy habría que decir no un día sino una hora. Tal es el caos en que se vive en este periodo histórico de disolución en Venezuela.

Efectivamente Alemania es Campeón Mundial en fútbol, en lo económico y en la calidad de los servicios públicos. Lo increíble es que superaron el largo periodo de la guerra fría y de ocupación de la postguerra, y luego el enorme trauma de la reunificación, cuando los exitosos alemanes de Occidente tuvieron que alimentar y sanar al paupérrimo pueblo de la Alemania socialista, reconstruir sus servicios, su industria, su agricultura, y asimilar y costear los inmensos costos de ello con terribles impuestos. Superada esa tragedia socialista de medio siglo, Alemania siguió rauda su ritmo de desarrollo y bienestar.

La crisis económica mundial, que afectó a Europa y, especialmente, a los países del Mediterráneo, tuvo que ser superada con el esfuerzo de todos los miembros de la Unión Europea, pero los que llevaron la carga más pesada con sus aportes fueron los alemanes. ¡Y lo lograron!

No cabe duda que Alemania es el Campeón del Mundo, y todos unidos pueden decir con legítimo orgullo: ¡Todos somos campeones!

Qué buen ejemplo para el mundo y los países que hoy se hunden en la miseria, la corrupción, la ingobernabilidad, y lo que es peor: la pérdida de los valores humanos esenciales, como son la disciplina y el respeto por el trabajo, cualquiera que sea, y la educación de calidad y el Estado de Derecho.

 

 

 

 
Wilfredo FrancoWilfredo Franco
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