La otra cara de la guerra económica
CON LOS CONTROLES NACEN LAS MAFIAS

Hasta los billetes de 100 bolívares están desapareciendo y son vendidos en Colombia. 

El ministro de Comercio Dante Rivas estima que a través del “contrabando de extracción” se están llevando del país hacia Colombia aproximadamente 40% de los productos. Así ofrece alguna explicación del desabastecimiento que sufre el país en casi todos los productos de primera necesidad.

La cifra ofrecida por el ministro Dante puede ser cierta, y el ministro sugiere, como suelen hacerlo voceros del Gobierno, que detrás de ese inmenso contrabando está la llamada “guerra económica”.

Tras ese comodín muy utilizado frecuentemente para justificar ante la población la descomposición económica y desaciertos que han generado las políticas de controles y expropiaciones, el Gobierno oculta una realidad que se está viviendo, especialmente en las fronteras venezolanas. Es que cualquier producto que pueda ser llevado a Colombia se convierte en divisas, a las que la mayoría de los venezolanos no tienen acceso.

Un ejemplo extremo es que hasta los billetes de 100 bolívares se han vuelto escasos en la banca comercial dado que estos billetes son pagados al equivalente a 120 bolívares del otro lado de la frontera o cambiado a pesos.

El ganado en pie vale en Venezuela 20 bolívares por kilo al precio regulado, en Colombia lo pagan a dos pesos que aproximadamente son 72 bolívares y hasta 32 pesos dependiendo de la raza y pureza del animal.

También se ha sabido que lo que más se contrabandea son los productos destinados a Mercal y otros centros de distribución de alimentos oficiales. Allí operan mafias que contrabandean estos productos en una cadena de crimen organizado que opera sin restricción por las vías principales del país hasta Colombia y Brasil.

En las 4 millones y medio de hectáreas que han sido expropiadas por el Gobierno en fincas productivas en los últimos 10 años, gran parte del ganado que allí se encontraba ha sido “sustraído” y negociado por grupos invasores con las bandas organizadas que se dedican al contrabando en los estados fronterizos. Miles de cabezas de ganado pasan al otro lado sin dejar rastro y sin que alguna autoridad policial o militar les haya puesto la mano encima.

Si observamos lo que ha ocurrido con la cabilla, el cemento y otros materiales producidos por las empresas estatizadas, encontramos que las mafias del contrabando nacieron en esas mismas empresas socialistas. Cada vez que se regula o se estatiza una empresa o un producto éste desaparece del mercado y se encarece.

En ello no hay “guerra económica” sino un modelo equivocado que ha servido para hacer crecer la corrupción, a las mafias y acabar con la Venezuela productiva.

 

 

 
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