Sin mundial, ¿y ahora?

Seguro llegará otra cosa que nos entretenga, pero por ahora nos toca afrontar la cruda realidad

Durante el último mes el Mundial de Fútbol de Brasil fue, por decirlo de alguna manera, nuestra válvula de escape a todos los problemas que atraviesa nuestro país. No es que los problemas se acabaran por ver el fútbol, pero digamos que quizás se hicieron un poco más llevaderos. Pero la realidad vuelve a darnos una cachetada.

El Mundial pasó, los alemanes ganaron, como casi siempre lo hacen, quedará para la historia el 7 a 1 que le hicieron a Brasil, goles espectaculares y polémica por doquier. Ahora el tranquilizante que teníamos algunos venezolanos dejó de tener efecto, seguro llegará otra cosa que nos entretenga, pero por ahora nos toca afrontar la cruda realidad.

¿Cuál es esa cruda realidad? Pues un gobierno ineficiente, un país gobernado por el hampa, donde no se consigue nada, una oposición que se dedica a dinamitarse, a sabotearse y a no servir para nada. Al menos el Mundial fue un placebo, y pensándolo bien debería ser un placebo que durara más tiempo. Los venezolanos seguimos atrapados en un círculo vicioso de destrucción y nadie tiene una solución, nadie da con una verdadera salida a esta crisis.

Me indigna que nadie asuma responsabilidades por las protestas de los últimos meses que dejaron un saldo importante de personas fallecidas, ahora nadie las convocó, ahora la idea se entendió mal, ahora la salida es constitucional, esas personas que murieron, bueno, pobrecitas. Asuman sus errores y den la cara los responsables de un lado y del otro.

Ahora que el Mundial se acabó esa realidad que había quedado en pausa vuelve con fuerza, tengo la impresión de que nada va a cambiar, más bien todo va a ser peor, y si antes uno podía tener la fantasía de escapar, ahora ni eso. Los venezolanos tendríamos que tener más escapes, olvidar la realidad más seguido.

 

 
Andrés F. Schmucke G.Andrés F. Schmucke G.

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