¿CENSURADO?

Este martes pasado viajé a Maracay, como de costumbre en un súper autobús de una línea que opera desde el terminal de Chacao, con 45 minutos de retraso, cosa normal si se quiere, debido al intenso tránsito por la Francisco Fajardo a la 1:45 p.m.

 

El recorrido sin contratiempos hasta Tejerías cuando el vehículo presentó una falla que le impedía mantener la marcha a regular velocidad; el conductor se dirigió al hombrillo e hizo lo mejor que pudo para continuar avanzando. Entre tanto, los pasajeros apostábamos por llegar a destino, sin importarnos la hora, menos quedarnos varados en la ARC, escenario propio para el pillaje.

 

Corrí la cortina para distraerme con el paisaje, lo primero que observé fue una valla con esta leyenda: “Valle de los Tacarigua. Antes era de unos pocos- Ahora es del pueblo”. A medida que avanzábamos, noté que el sembradío de caña de azúcar había desaparecido.

 

Como se sabe, en estos predios conocidos como Los Valles de Aragua, tiene asiento desde hace más de dos siglos, el Central El Palmar y la hacienda Santa Teresa, ambas de capital privado.

 

Seguidamente me topo con unas estructuras cubiertas totalmente de una tela supuestamente de plástico; es decir, especie de galpones para el desarrollo de cultivos hidropónicos. Algunas tienen la tela rasgada y no se observa cultivo alguno en su interior. Un tanto más adelante pude ver un cultivo parecido a la cebolla, el resto del terreno, varias hectáreas, rastreadas probablemente para la siembra.

 

La mente me retrotrae a 1991 del siglo pasado, cuando hacía la travesía en vuelo comercial entre las islas Baleares y Jerez de la Frontera, España. Al sobrevolar la provincia de Almería, el piloto del avión invitó a los pasajeros a mirar lo que se ha dado en llamar “el mar blanco de Almería”. Mar de plástico formado por invernaderos.

 

La agricultura intensiva es un modelo de explotación agrícola de alto rendimiento técnico.

 

En una superficie de 8.700 km2 y una población alrededor de 700 mil habitantes, Almería pasó de ser una de las provincias españolas más deprimidas desde el punto de vista económico, a una de las más prósperas, gracias a la producción de hortalizas y al incremento de la actividad turística.

 

Este ejercicio ha servido para olvidar que marchamos a la buena de Dios y a cambio puedo anotar en mi cuaderno estas reflexiones; en ese sentido volteo a mirar a la izquierda y allí está como un gigante dormido, la mole que contiene la línea férrea Pto. Cabello La Encrucijada. Miles de toneladas de acero y cemento junto con los durmientes del moderno transporte de pasajeros y carga para dinamizar la economía de la región central a partir de 2012; hecho en socialismo al igual que los cultivos hidropónicos.

 

En la democracia participativa y protagónica, como lo afirma el gobierno, los ciudadanos, sin distingos de banderías políticas, tenemos derecho a expresarnos y poner de relieve las acciones que la desvirtúan, valorar la crítica no para reprimir, más bien para rectificar.

 

Parodiando a Joan M. Serrat: “Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca”. “Empeñados en dirigir nuestras vidas, sin saber el oficio y sin vocación”. ¿Censurado?-

 

 

 
José León D’alessandroNo photo

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