EL MUNDO ESPERA

Al enterarse que la flotilla de aviones oficiales tiene algunos problemas técnicos, Obama ofreció el Air Force One. Personalmente, el rey de Arabia Saudita, muy al tanto de los vaivenes del mercado, ofreció todo el combustible necesario para la gira. Netanyahu pondrá a su disposición el “escudo protector” para que no lo alcance ningún misil trasnochado. Putin lo considera su emisario personal. En cuanto a los palestinos, lo aguardan como un verdadero descendiente del profeta, que los ayudará como nunca nadie lo ha hecho antes.

 

Todo el mundo espera la llegada de Jaua, extraordinario y versado Canciller, para resolver el drama que está ocurriendo entre Israel y Gaza. De paso, también se piensa que aportará soluciones ante el avance del novedoso Califato suní, pues visitará Irán centro del chíismo y que hasta ahora estaba tratando de permanecer discretamente al margen de la guerra que nos preocupa a todos, en Gaza.

 

Aunque su fama lo precede, Jaua aportará pruebas innegables de los éxitos chavistas. Mostrará fotos de la morgue de Caracas, llena de muertos pero sin ningún herido de misil. Mostrará también imágenes de las colas de gente esperando por alimentos inexistentes, como una demostración que el pueblo puede aguantar, aún sin aceite, pollo o papel higiénico. Tendrá en sus manos estadísticas sobre el número de horas que en Venezuela se pasa sin luz o agua, sin que ocurra ningún estallido indeseable. Como consuelo para los médicos que operan en el campo de batalla, les contará los incidentes dentro de los hospitales y tendrá también una lista de remedios que faltan. Para convencer a las madres palestinas que sus hijos estarán bien en Venezuela, mostrará fotos de los niños de la calle.

 

El mundo aplaudirá, aliviado. Llevan 15 años haciéndolo. En Venezuela mientras tanto, estaremos bien: estaremos “cuidados” por el resto del equipo gubernamental.

 

 

 

 
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