El anunciado “sacudón”

Opi sacudonNo se puede regatear que en el campo de la manipulación comunicacional, la hegemonía roja ha hecho de las suyas, incluso dictando cátedra. Hay quienes alegan que es lo único que saben hacer. Y eso puede ser cierto. Sin duda que aprendieron y practicaron las lecciones del “mar de la felicidad”, además de contar con sus propias disposiciones.

Pero esas habilidades han venido decayendo o haciéndose menos efectivas en los tiempos del “sucesor”. Una muestra es el ruido publicitario alrededor del anunciado “sacudón”…

Se trata del término que utiliza el señor Maduro para referirse al paquete económico que habría de anunciar en estos días posteriores al congreso del Psuv. Aunque luego anunció que los anunciará en noviembre.

No es fácil ubicar un término más inconveniente.

Así también se denominó al “Caracazo” de 1989. Lo que significa que “sacudón” se relaciona con violencia, saqueos, anarquía, represión brutal y violaciones masivas de Derechos Humanos. En la memoria y la conciencia política de los venezolanos, “sacudón” es algo terrible…

¿Estará consciente el señor Maduro de todo ello? Uno imagina que no, porque de lo contrario no se entendería el empeño en usar y abusar de ese término. Y peor todavía, declaran que aumentarán el precio de la gasolina ­como siempre, sin dar detalles­, y con ello refuerzan la conexión entre la palabra “sacudón” y el Caracazo, desde luego que el aumento de la gasolina de aquel entonces fue combustible para los trágicos sucesos.

Uno también imagina que Maduro y compañía quieren dar la impresión de que darán un gran vuelco al actual descalabro, que se saldrá de la postración del presente, que se podrá ver una lucecita de salida a la agobiante mega-crisis. Pero al apelar a la palabra “sacudón” lo que consiguen es el efecto contrario, un efecto contraproducente.

De pronto se trata de un consejo de Cabello para Maduro y Arreaza… Un presente griego como dirían los pretenciosos o “gato encerrao” como se dice en venezolano. Sea lo que fuere, “sacudón” es un pésimo nombre desde el ángulo comunicacional. Difícil encontrar uno peor.

Y además, se sospecha que todo será más bulla que cabuya, porque la hegemonía está atrapada en su propia demagogia, y no es capaz de corregir el rumbo siniestro que le ha impuesto a Venezuela. Es imposible que quienes sumieron al país en este barranco rojo, sean los mismos que lo van a sacar de allí.

 

 

 
Fernando EgañaFernando Egaña

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