¿CÓMO VE CHINA A VENEZUELA?

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¿Cómo irá a percibir el pueblo medidas que sin duda alguna lo van a impactar de manera directa?

 

La discusión acerca del aumento del precio de la gasolina fue una línea que trazó el gobierno para ver si podía proceder. Los resultados que mostraron las encuestas fue que cerca del 65% de la población se oponía (chavistas y opositores por igual).

 

Contradiciendo lo que Ramírez venía afirmando, el Presidente retrocedió y declara ahora que no hay apuro en aumentar los precios, que no hay un problema de recursos y que la medida algún día habrá que tomarla. Las prédicas de Chávez han calado profundamente entre sus propios seguidores y ahora será difícil convencerlos.

 

Lo malo es que la situación macroeconómica del país es efectivamente muy frágil. Tan delicada es que Dagong Global Credit anuncia desde Pekín que ha rebajado la calificación crediticia de Venezuela de BB+ a BB.

 

Dagong es la más importante agencia calificadora de riesgos de China y fue fundada con el acuerdo conjunto de The People’s Bank of China y The State Economic and Trade Cammission. Es una institución cercana al gobierno de la República Popular China.

 

Al rebajar la calificación crediticia de Venezuela, Dagong afirma:

 

“Serios desbalances macroeconómicos van a arrastrar a Venezuela en el corto plazo a una recesión y a exacerbar el riesgo de tensiones sociales. Su elevado déficit fiscal, sus insuficientes reservas internacionales y las presiones hacia significativas devaluaciones de su moneda local, contribuyen a una evidente tendencia de deterioro en los niveles de solvencia -tanto en moneda local como en moneda extranjera- del gobierno… “.

 

Sostiene además el informe de Dagong: “los desbalances estructurales de la economía y la seguridad social en deterioro, resultan en un descontento público cada vez mayor frente al gobierno… “.

 

Y continúa:

 

“El elevado déficit fiscal se suma al peso de la deuda. Enfrentada a una recesión económica a corto plazo y a la intensificación de contradicciones sociales, los gastos para el bienestar social continuarán expandiéndose rápidamente, presentándole al gobierno mayores presiones financieras. En el 2014 el déficit fiscal proyectado alcanza al 14,7% del PIB. Ante la necesidad del gobierno de financiar ese déficit de gran escala, el peso de la deuda pública crecerá rápidamente. Se espera que la carga de la deuda pública general alcance al 52,2% del PIB y posiblemente exceda el 60% en el 2018”.

 

Resulta pues evidente que el país que más ha aportado recursos a Venezuela durante la revolución, ve con preocupación el destino económico de nuestra nación. Frente a esta situación resulta obvio que tendrán que tomarse medidas que no serán fácilmente digeribles por los venezolanos.

 

De hecho, tanto el exministro Giordani como algunos de los más acérrimos defensores del Socialismo del Siglo XXI, se marginaron de las posiciones asumidas por los seguidores de Maduro y manifestaron su descontento con una elevada abstención en las elecciones para elegir a los representantes que concurrirían al III Congreso del PSUV. Muchos cuestionan la representatividad de ese Congreso.

 

No comprenden estos señores que las posiciones ideológicas que defienden son ciertamente muy atractivas para algunos intelectuales y también para hipnotizar a las masas en elocuentes discursos. En la práctica han demostrado sin embargo que son incompatibles con la solución de los problemas de los pueblos.

 

Me pregunto cómo se las arreglará ahora el gobierno para conciliar las exigencias de sus partidarios con las de quienes tienen a su cargo darle viabilidad económica de Venezuela y sacarla de la profunda crisis a la cual nos han arrastrado las ideologías.

 

El aumento del precio de la gasolina parecía el recurso más fácil de aprobar. No era difícil explicar que para qué necesitaban un subsidio a la gasolina los dueños de camionetas de lujo. Pero los próximos pasos -como, por ejemplo, la unificación cambiaria- implicará una fuerte devaluación y, en consecuencia, tendrá un impacto inflacionario profundo. Lo mismo ocurrirá con un aumento en el precio de los servicios públicos como es el caso de la electricidad y el agua.

 

¿Cómo irá a percibir el pueblo medidas que sin duda alguna lo van a impactar de manera directa? Me parece que el oficialismo entró en un callejón sin salida. Si optan por no tomar ninguna medida, la crisis económica se agravará de tal forma que a todos arrasará. Pero la adopción de medidas que durante años criticó el propio oficialismo, se llevará por delante de declinante popularidad gubernamental.

 

Durante años estuvieron acusando de neoliberales medidas como las que ahora se verán forzados a tomar. ¿Qué va a ocurrir?

 

Yo creo que llegó el momento de que nos olvidemos de ideologías extremas y procuremos llegar a acuerdos para salvar a Venezuela.

 

 

 

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