La ética no da para comer

etica_trabajoEsta fue la respuesta que un papá le dio a su hija cuando le dijo que quería estudiar Humanidades y especializarse en ética. Al señor no le falta razón, pero tampoco le falta ignorancia. Yo pienso que más ignorancia que razón 

En una cultura materialista donde lo que cuenta es el tener más que el ser es lógico que se valore más lo material que lo espiritual. Pero la niña tenía razón en querer estudiar ética. Entre los argumentos que le daba a su padre estaba el de que ella veía la carrera universitaria no tanto como un modo para vivir sino como un modo de ser. -Papá, le decía, claro que yo quiero comer, pero quiero comer con la conciencia tranquila. Y eso no lo enseña la tecnología.

Peter Capelli, director del Center for Human Resources de la Wharton School, escribió un articulo publicado en el Wall Street Journal sobre cómo ayudar a escoger carrera. No pretende valorar el papel de las humanidades ni cual deba ser el objetivo fundamental de la educación. Solo plantea, desde la práctica, algunas objeciones a la idea, -cada vez más extendida- de que los estudios de carácter profesional representan el futuro para el sector educativo, y más en concreto, para el universitario.

La idea principal del artículo es que equivocarse al escoger un grado demasiado orientado hacia un tipo especializado de trabajo, sale demasiado caro, mientras que acertar puede reportar beneficios inmediatos, aunque más a medio y a largo plazo. En concreto, Capelli se refiere a que los que se gradúan en una de las carreras técnicas  suelen encontrar el primer trabajo en menos tiempo que los graduados en estudios como Humanidades o Artes Liberales.

Sin embargo, la especialización les hace menos flexibles, con lo que tienen más dificultad para adaptarse a un mercado laboral cambiante. Las tecnologías han producido una auténtica fiebre de titulaciones de carácter profesional en las universidades, hasta el punto que el tiempo ha demostrado, que no sabemos cuál será la “gallina de los huevos de oro” en el futuro.

Capelli propone incluir algunos cursos de lógica o de lengua. Esto aportaría a los alumnos unas competencias –saber razonar y expresarse- útiles para cualquier persona. También recomienda a los que se deciden por una carrera más técnica, retrasar lo más posible la especialización para poder responder mejor a los movimientos del mercado.

Si no se ve clara la llamada hacia un campo laboral –algo bastante normal a los 18 años-, Capelli sugiere otra opción: “adquiere una buena formación general en la Universidad, y preocúpate del mercado laboral cuando te gradúes”. Kevin Donelly, director de Education Standars Institute, critica el énfasis en los programas vocacionales como si la educación fuera simplemente una fábrica de trabajadores capacitados.

Cita al filósofo francés M. Oakeshoot: “conocer la herencia material, emocional, moral e intelectual que nos ha legado la humanidad, reconocer las variantes del comportamiento humano y participar en la conversación que han dejado en la historia, es importante. Y allí las humanidades tienen un papel insustituible”. La naturaleza humana ha cambiado muy poco y su conocimiento es más útil que el de la física o la química, que cambian a cada momento.

El papá que ponía objeciones a su hija para que estudiara ética, no tuvo más remedio que darle la razón cuando, en el banquete de despedida de su empresa, le pidieron unas palabras, y no encontró nada interesante que decir.

 

 

 
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