Lleva 130 años uniendo Brooklyn con Manhattan El puente que enamora a la cámara

Superman (1978) con Christopher Reeve, al fondo, el puente de Brooklyn

Superman (1978) con Christopher Reeve, al fondo, el puente de Brooklyn

Eduardo Mendicutti 

Todo el mundo conoce el Puente de Brooklyn gracias al cine. Por supuesto, mucha gente conoce el Puente de Brooklyn tal como es, millones de personas viven o han vivido en Nueva York o han visitado la ciudad de los rascacielos… y el Puente de Brooklyn, y allí se lo encuentran, uniendo Brooklyn con Manhattan, con su silueta inconfundible, larguísima, acostada en el aire, perfilado como un extraño y gigantesco animal prehistórico en la claridad del día o en la bruma cromática del amanecer o del atardecer, o iluminado, de noche, por sus centenares de luces verdes.

Pero el Puente de Brooklyn real y el puente de Brooklyn del cine no es el mismo, como no es el mismo el rostro verdadero de una actriz o de un actor y su rostro bendecido por la fotogenia, amado por la cámara, privilegiado por la pantalla.

En el cine, el Puente de Brooklyn es luminoso, arrogante, acogedor, diáfano, misterioso, salvador, amenazador, romántico, peligroso, feliz, triste, divertido, dramático… En el cine, el Puente de Brooklyn es como Greta Garbo, como John Barrymore, como Vivian Leigh, como Errol Flynn, como Ava Gardner, como Brando, como Marilyn… La cámara lo ama, lo ha amado siempre.

Manhattan4_amkNinguna otra obra de ingeniería, o de arquitectura, ha sido seguramente más filmada en la historia del cine que el Puente de Brooklyn. Cualquiera de nosotros puede hacer una lista interminable de películas –o ahora, de series de televisión– en las que aparece el puente, a veces como gran estrella invitada, a veces como peculiar personaje de reparto con escenas claves o decisivas –el Puente de Brooklyn es un temible “robaplanos”, con su presencia apabullante y su expresividad depredadora, a veces como mera referencia paisajística o insoslayable telón de fondo de una historia que no sería la misma sin él, sin que el espectador supiera que el puente, como el dinosaurio de Monterroso, siempre seguía allí.

Desde la pionera ‘Manhatta’ [sic], un documental rodado en 1942 y ‘Tarzán en Nueva York’, pasando por –cito a vuelapluma, sólo algunos títulos, y en riguroso desorden– ‘Arsénico por compasión’, ‘Los caballeros las prefieren rubias’, ‘Un día en Nueva York’, ‘Érase una vez en América’, ‘Fiebre del sábado noche’, ‘Tal como éramos’ el personaje de Barbra Streisand ligando el Puente de Brooklyn a sus recuerdos del personaje de Robert Redford, ‘Taxi Driver’, ‘El Padrino II’, ‘Esencia de mujer’, ‘French Connection’, ‘Serpico’, ‘Gangs of New York’, ‘Algo para recordar’, ‘Tienes un e-mail’, ‘Superman’, ‘Godzilla’, ‘Independence Day’, ‘Wall Street’, ‘La hoguera de las vanidades’, ‘Cuanto más, mejor’…

El Puente de Broklyn como personaje, como escenario, como recurso para hacer reír, para hacer llorar, para reconocer el miedo, la felicidad, la tristeza, la ira, la ambición, la turbiedad, la esperanza… Hasta José Luis Garci, en ‘El crack’, hace que Alfredo Landa encarne la fascinación de tantos españoles por Nueva York, por el Puente de Brooklyn.

Naturalmente, si alguna obra cinematográfica ligamos los espectadores al Puente de Brooklyn son la películas neoyorquinas de Woody Allen, sus dramas y sus comedias desarrolladas en un Nueva York moderno, culto, sofisticado, con ‘Annie Hall’ a la cabeza.

Esa historia de amor en curvatura que es ‘Annie Hall’ tiene constantemente el Puente de Brooklyn como referencia espacial, temporal, emocional, sexual, y en ello, y tantas veces como ese prodigio de la ingeniería aparece en tantas películas y series de televisión, reconocemos que el Puente de Brooklyn fue construido para que la cámara lo amase y a la medida de nuestros sentimientos.

Tomado de ABC España

Algunos datos curiosos sobre el Puente de Brooklyn

  • El Puente de Brooklyn fue inaugurado por el presidente de los Estados Unidos Chester Alan Arthur el jueves 24 de mayo de 1883 a  las 2 de la tarde.
  • Su construcción duró 13 años, 4 meses y 3 días con un presupuesto de 15 millones de dólares.
  • De los 600 trabajadores que participaron en su cimentación, 27 fueron los obreros que fallecieron a causa de accidentes laborales.
  • Su construcción del puente fue el proyecto personal del ingeniero John Augustus Roebling, cuya idea nació luego que el ferry que tomaba diariamente -para trasladarse desde Brooklyn hasta Manhattan- no pudo zarpar por el hielo que cubría el río Este (East river) debido al fuerte invierno. Aunque Roebling falleció justo en el momento de comenzar las obras, éstas fueron supervisadas por su hijo Washington.
  • El día de su inauguración los primeros en cruzar el puente fueron el presidente Chester A. Arthur y el alcalde de Nueva York Franklin Edson. Al otro lado los esperaba el edil de Brooklyn, Seth Low. La siguiente persona en cruzar el puente fue la esposa de Washington Roebling, Evelyn Warren,  que lo hizo montada en un coche de caballos y recorrió los 1.825 metros que separaban un extremo del otro. Tras ella,  1.800 vehículos y 150.300 personas fueron las que lo cruzaron, tanto hacia un lado como hacia el otro.
  • Una semana después de la inauguración un falso rumor sobre que el puente se iba a desplomar provocó una estampida que acabó con la vida de 12 personas que murieron aplastadas.
  • A los largo de 20 años (1883-1903) fue el puente colgante más largo del mundo.
  • Numerosos diarios de la época calificaron al Puente de Brooklyn como ‘la octava maravilla del mundo’.
  • Desde su inauguración, el Puente de Brooklyn ha sido uno de los símbolos más conocidos de la ciudad de Nueva York, junto a la Estatua de la Libertad, Central Park, el Madison Square Garden y el Empire State Building.

 

 
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