BIENVENIDA LA DIVISIÓN OPOSITORA

MUD rompecabezaQue la oposición esté dividida es normal, su unión debe ser estratégica, electoral. Sí, así como lo he dicho: electoral. El que se quiera ganar elecciones al chavismo no es un pecado; toda la gran maquinaría mediática del Gobierno opera sobre la base del proselitismo político y la propaganda electoral para ganar adeptos. Han sido 15 años de campaña gubernamental constante y agobiante, donde se exhibe el funcionamiento rutinario de la administración pública como algo extraordinario y sin parangón, como si la inversión de recursos en salud, seguridad y programas sociales, que bastante tiene que desear, fuese algo excepcional, nunca antes visto en ningún país del mundo y mucho menos en Venezuela.

 

Ese miedo a reconocer que la unidad es electorera, circunstancial, nos viene por el rezago de la antipolítica que padecimos en la Venezuela de fines del siglo XX, cuando se veía al político como un ser de aviesas intenciones, cuyo fin macabro era conquistar votos para hacerse con las mieles y privilegios del poder. Esa misma antipolítica fue un elemento clave para la ascensión de Chávez al poder. La MUD, con todos sus errores, rescató y dignificó de nuevo la ambición natural del político por seducir a las masas, ganar votos y conquistar el poder.

 

El Gobierno, con ese lenguaje anacrónico y desvencijado del fracasado socialismo real europeo, tilda a ese cajón de sastre (donde hay de todo) de la oposición como fascista, de ultra y extrema derecha (menos mal que bastantes documentales hay sobre la Segunda Guerra Mundial, los campos de concentración y el nazismo. Con solamente ver uno de ellos basta para que esa descalificación ridícula de la elite roja caiga por su propio peso); pero la realidad es muy distinta y, por sobre todo, variopinta. Porque irisada y variopinta es la oposición, en la cual hay varias tendencias políticas y alternativas de país que comparten entre sí el rescate de la república con su división de poderes, el respeto a la ley, la igualdad de todos los venezolanos sin distingo político-social alguno, etc.

 

Que algunos cuadros de la oposición, ante la ruina de país que ellos perciben, hayan apostado por la denominada “salida” es legítimo, si esa “salida” es constitucional, claro está (alguien me dirá aquí, ¿pero el Gobierno respeta la Constitución hablando de un socialismo que no aparece en nuestra Carta Magna? Ese es el problema cuando se pide lo que no se da); que otros grupos opositores tengan una perspectiva distinta, gradualista, de ir conquistando por el voto espacios cada vez más amplios de poder, pues valido también. En una y otra postura política hay muchos matices y perspectivas, naturales en la diversidad opositora.

 

El error de Ramón Guillermo Aveledo, como Secretario Ejecutivo de la MUD, fue el de renunciar ahora, a destiempo, en frío, para dar de qué hablar. Si la unidad opositora es estratégicamente electoral, había que renunciar cuando se perdió en las elecciones regionales del pasado diciembre. En vez de irse sin mucho ruido por la puerta de atrás, como le correspondía, cuando era natural y normal hacerlo, Aveledo prefirió el show político y el paseo atrevido por la pasarela mediática.

 

Pero aprovechemos este año no electoral para disfrutar de disentir sin sentirnos excluidos en la división. Gocemos de la fiesta democrática de criticar ferozmente a unos y conciliar fraternalmente con otros, sin sentirnos apátridas por la crítica o campeones de la democracia y el nacionalismo por hablar románticamente de una unidad que es más propia de partido político, cofradía o secta.

 

Da igual quién esté al frente de la MUD, si su norte es el de servir de puente entre las disímiles posturas políticas de la oposición. Disfrutemos de la democracia entre nosotros mismos, sin censuras, que estratégicamente cuando así sea lo que convenga electoralmente habrá consenso y unidad. Y ello no por altruismo ni amor al prójimo opositor, sino por una razón elemental: ningún partido opositor por sí mismo le gana una elección a la gran maquinaria roja, que goza de todos los recursos del Estado para promocionarse políticamente.

 

Lo que no unió el carisma y la chequera de Chávez, que no pudo uniformar de un solo color la alegría de la diversidad, no lo va a unir Maduro. Del mundo multicolor de la diferencia surgió Occidente; el disenso fue la simiente fértil del pensamiento griego que engendró la ciencia y la propia democracia. Que haya mucha crítica entre nosotros (qué monotonía hablar siempre de la inflación, la escasez, la inseguridad, como si ellas existieran no por vivirlas sino por mentarlas), mucha democracia, invitemos al chavismo también a participar de esta fiesta de la pluralidad, para que todos nos sintamos libres, sin censura, con el poder de criticar a quien sea, donde sea.

 

 

 
Etiquetas , ,

Artículos relacionados

Top