¡APRÓPIESE!

apropieseAl grito de “exprópiese” ahora aparece un nuevo concepto revolucionario. Lo ha dicho Elías Jaua, quien afirma: “No puede haber socialismo si no hay una apropiación de los medios de producción”. Es decir: “apropiación”, que quiere decir tomar para sí alguna cosa haciéndose dueño de ella.

 

¿Quién o quiénes están llamados a obtener ese privilegio apropiatorio? seguramente nuevos “empresarios” que deben formar parte del entorno del PSUV o del proyecto socialista, quienes formarán entonces una nueva casta de “apropiados”.

 

No estarían fuera de esta élite los consorcios internacionales de los países aliados tales como China, Rusia, Bielorrusia y Brasil, países que han asumido los proyectos más importantes en el área de minería, construcción, energía y otros, que antes atendían empresarios venezolanos.

 

Según el ministro esa nueva propiedad o apropiación: “tiene un espacio en la transición al socialismo siempre y cuando se subordine a los intereses generales de la sociedad, a las reglas del juego que ha establecido el pueblo en la Constitución”.

 

Habría de responder el señor Jaua y el grupo que ahora tiene en su poder el control de la economía, las preguntas que han dejado en el aire algunos dirigentes del partido socialista, como por qué las empresas que han sido expropiadas y están en manos de funcionarios del partido están quebradas. Por qué los grandes proyectos con consorcios internacionales cuestan hasta 4 veces más que proyectos similares en otros países y por qué suelen alargarse en el tiempo con demandas interminables de créditos adicionales.

 

En estos días el presidente Maduro, ante la demanda de medidas que saquen al país de la paralización económica en la que se encuentra, confesó que algunos asesores de su entorno, constantemente lo instan a tomar medidas “hacia el centro” a lo que él suele responder que no hace caso a “asesores ni a encuestas”. Y aclara que él no tomará medidas “neoliberales”.

 

De modo que el Presidente ha optado por un camino y es el de no escuchar consejos y al mismo tiempo no tomar medidas.

 

En su lugar han promovido creativas acciones como mandar a la FANB a enfrentar el “bachaqueo” en la frontera y lanzar las captahuellas. Medidas que todos saben que no solucionarán el problema de fondo, pero distraen.

 

Mientras ello ocurre, una nueva clase se “apropia” de los recursos del país sobre la base de negocios que surgen del mismo mercado negro creado por el Gobierno: el control de cambio, el control de precios, el contrabando, la importación y otros servicios que se premian con sobreprecios. ¿Serán estos capitales que surgen de ese mercado negro los que luego se utilizan para apropiarse de los medios de producción?

 

El último de ellos: las captahuellas, un negocio que podría estar sobre los 400 millones de dólares. ¿Quién se “apropiará” de este último invento?

 

 

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