GASOLINA INFLAMABLE

De siempre, la gasolina en Venezuela ha sido el producto más barato que hay en el mercado. Con el eslogan de ser uno de los principales productores de hidrocarburos, todos los gobiernos lo han ofrecido como un obsequio a la población. Existe el temor de que hablar del aumento de su precio es un error político. El problema se plantea no con racionalidad sino cuando los gobiernos se ven necesitados de más entradas. 

¿A quién favorece los precios bajos del combustible? Se dice que a los más pobres. ¿Será eso tan cierto? Se atribuye el problema al contrabando y al bachaqueo. Los entendidos afirman que la venta de particulares, vaciando su tanque para obtener unos churupos representa un porcentaje muy bajo respecto a la cantidad que salta la frontera para jugosos negocios que solo pueden hacerlo quienes tienen los medios y las riendas del poder. Cerrar la frontera de noche no parece que sea solución. Hay que oír a quienes viven en la frontera el modus operandi…

Es evidente que la gasolina tiene que aumentar de precio y significativamente. Porque de lo contrario, el tema del contrabando seguirá. ¿Se puede catalogar de delito que una persona venda al mejor postor lo que compró a precios irrisorios? Hay que ir a la raíz del asunto y no a las ramas.

Recuerdo una entrevista a un ministro español a mediados de los años setenta, sobre qué opinaba sobre el precio de la gasolina. Señaló que no le preocupaba que la gasolina fuera cara, eso era evidente. Lo que había que resolver era la promoción de empleo, apoyar nuevas inversiones privadas, procurar mejores sueldos para que la gente tuviera cómo pagar el combustible. La demagogia solo sirve para aumentar la injusticia y la corrupción. Lo que no favorece la equidad, es el camino a la injusticia y genera mayor conflictividad social.

 

 

 

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