LA TRISTEZA DE JOE KENNEDY II Y LA VENTA DE CITGO

 

Joe es hijo de Robert Kennedy, el senador asesinado en 1968.

Joe es hijo de Robert Kennedy, el senador asesinado en 1968.

La escena comienza indicando hora y temperatura: 3:30 pm. 17 grados Fahrenheit (̶ 8 grados centígrados). Una niña, en la sala de su casa, con su abrigo de invierno y dos muñequitas en la mano dice: Mommy I’m cold. La madre con cara de haberle fallado asoma un hilo de fracaso que pende de su mirada. La próxima toma muestra una plataforma de extracción de petróleo con un subtítulo: Lake Maracaibo. La madre le coloca a la hija una cobija encima de su abrigo. Luego aparece Joe Kennedy en la plataforma petrolera vestido con una braga azul. Dirige la faena con la mayor experticia y ayuda a compatriotas de la república a extraer petróleo. En la próxima toma vemos a Kennedy, con su portentosa dentadura blanca, feliz y satisfecho por el trabajo logrado. Pareciera estar a punto de sacar la lonchera con el almuerzo. De nuevo la madre, que ahora está sentada meciéndose abrazada a la hija. La desesperanza las embarga. Y entonces oímos, por primera vez en el comercial de treinta segundos una voz: I’m Joe Kennedy. Prosigue en su idioma natal:

 “Si necesitas ayuda con el pago de la calefacción, llámame a Citizens Energy al 1-877-JOE-4-OIL. Te daremos un descuento del 40% en la calefacción, gracias a la gente buena de Venezuela (the good people of Venezuela) y CITGO”

 Mientras habla, simultáneamente y gracias a la magia de la televisión, en segundos se traslada del calor zuliano al frío de los Estados Unidos. Llega en un camión cisterna y camina, con la manguera del vehículo echada al hombro, hacia la casa donde viven madre e hija, quienes ahora están sonrientes e ilusionadas. Kennedy conversa amenamente con ellas sobre el programa JOE-4-OIL. El comercial concluye, como aquel del 2006 en el que una mujer arrima su cama para calentarse al lado del horno de la cocina, con la frase: “Nadie debe quedarse abandonado en el frío”.

Joseph P. Kennedy II

Joseph P. Kennedy II

Joe Kennedy II fue miembro de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos desde 1987 hasta 1999 por el estado de Massachusetts. Es hijo de Robert Kennedy, el senador asesinado en 1968, hermano de John F. Kennedy, también asesinado y quien fuera presidente de los Estados Unidos.

Al conocer la procedencia híper oligarca, casi de realeza, del sobrino de John. F. Kennedy, sorprende su asociación con CITGO. Representa, al menos, una contradicción en términos históricos. Tanto que cabría preguntarse si la revolución busca el aval de la oligarquía americana. En diversas entrevistas le han preguntado a Kennedy sobre su controversial y antipatriótica asociación con un enemigo de los Estados Unidos. Y él admite sin desparpajo: Yes, we do provide help and assistance directly from Venezuela!

Imaginemos, por simple analogía, al empresario Lorenzo Mendoza haciéndole propaganda a la industria del azúcar y el tabaco del gobierno cubano. Así de extraña resulta la asociación de un miembro de la familia Kennedy con el gobierno revolucionario chavista. Sin embargo, cuando uno entiende ciertos valores del entorno de negocios americano, donde lastimosamente lo que cuenta a veces es el dinero y no su procedencia (léase Sean Penn u Oliver Stone), se entiende que estas donaciones venezolanas para la corporación de Joe Kennedy hayan sido recibidas con tanto agradecimiento durante varios años por su chairman (es decir: él mismo) que, además de trabajador petrolero en los comerciales, es nada más y nada menos que el dueño de Citizens Energy.

Workers stand in a bakery with no baked products in CaracasLa hoja de vida de Joe Kennedy es la de un Kennedy y su leyenda. Se exhibe una adolescencia problemática, durante la que fue expulsado de varios colegios por su carácter explosivo. Dentro de su récord deslumbran riñas continuas a golpes con sus hermanos y primos. En 1972 se encontraba en el vuelo de Lufthansa 649, de Nueva Delhi a Atenas, que fue secuestrado por unos piratas aéreos. Cinco hombre armados obligaron a aterrizar el avión en Yemen y los pasajeros fueron liberados al día siguiente. En 1973 volcó un jeep que manejaba en compañía de su hermano David, quien se fracturó las vértebras y su novia, Pam Kelley, quedó paralítica. La accidentada vida de Joe no se detiene: a principios de 2014 sufrió una caída de bicicleta y se fracturó la pelvis, lo que tal vez le sirvió de pretexto para no atender el llamado de muchos periodistas que deseaban conocer su punto de vista sobre la crisis en Venezuela, a raíz de las violaciones a los derechos humanos que siguieron al movimiento antigubernamental de principios de año que generó una clara y adversa matriz de opinión pública internacional, derivada de la brutal represión del gobierno de Maduro. 

Cen Kennedy CitgoMientras Joe Kennedy II le sacaba el cuerpo a los medios, el Harvard Kennedy School of Government otorgaba la distinción de ex-alumno más destacado del año a Leopoldo López. Este acto simbólico ratificaría la pésima opinión entre la mayoría de los americanos del programa de ayuda de Joe. Acaso pudiera ser que el prestigioso centro de estudios políticos que lleva el nombre de la propia familia de Joe estaría enviando una suerte de mensaje-bofetada de mucha altura académica.

Joe Kennedy, siempre airoso y frontal a la hora de defender a Hugo Chávez, ahora ha tomado distancia y se ha puesto a la defensiva. Lo que escuetamente dijo fue lo siguiente: “He pedido ayuda a todas las compañías petroleras del mundo y ninguna de ellas ha donado un solo galón para los pobres”. Y con una desafortunada declaración, que para nada ayuda al régimen chavista, afirmó: “¿Es acaso el gobierno de Venezuela peor que el de Arabia Saudita o Rusia?”.

CITGO, con el mayor orgullo en su página web, presenta la ayuda en cifras concretas, mostradas desde 2005 hasta el 20014, bajo la etiqueta de CITGO-VENEZUELA HEATING OIL PROGRAM; ayudando a las familias necesitadas en los inviernos.

  • 25 Estados y el Distrito de Columbia (Washington DC ̶ paradójicamente la capital del imperio ̶)
  • 1.8 millones de estadounidenses
  • 148.000 hogares (promedio anual)
  • 261 comunidades tribales (máximo total anual)
  • 245 refugios de personas sin techo (máximo total anual)

Citizens Energy provee un subsidio hasta de 100 galones al año a personas de muy bajos recursos. El año pasado, diversos noticieros informaron que Estados Unidos se había beneficiado con más de medio billion de dólares en ayudas por parte de Hugo Chávez y the good people of Venezuela. Léase bien: para el 2013, más de 500 millones de dólares habían sido donados por Venezuela a la primera potencia del mundo (por la buena gente de Venezuela). Y esta cifra es confirmada en un artículo publicado en Bloomberg News por Anatoly Kurmanaev. 

Citizens Energy logoTomando en consideración lo afirmado por Joe Kennedy, la noticia de la posible venta de CITGO (dando por cierto que ninguna otra compañía en el mundo se interesó en ayudarlos con donaciones de petróleo) debe causarle tristeza o, al menos, preocupación. Los potenciales compradores no continuarían subsidiando a la empresa de Kennedy y, por lo tanto, a miles de hogares estadounidenses. 

Y si bien Citizens Energy es una organización sin fines de lucro, es también frecuente que en el ambiente de negocios estadounidense se saquen provechos colaterales de fundaciones sin fines de lucro. Esto último en relación con la promoción gratuita de la marca que beneficia a otras empresas de un mismo grupo que sí tiene fines de lucro: en este caso Citizens Enterprises Corp. y Citizens Investments Ltd, según artículo de The New York Post del 10 de marzo de 2013. Eso entre otros beneficios más sutiles y menos obvios a la superficie, como el pago de sueldos y salarios a través de la asistencia. 

kennedy comercialLa gran pregunta, detrás de toda esta operación Kennedy-CITGO es por qué motivo el gobierno de Venezuela ha ayudado a los pobres del país más poderoso del planeta con esas cifras descomunales, mientras que los pobres (y todas las clases sociales) de Venezuela padecen las penurias de la escasez de alimentos, medicinas, servicios básicos, infraestructura, seguridad social, seguridad ciudadana y tantas otras carencias que, todas juntas, son tan duras o peores que el frío del invierno gringo.

En el orden alterado e invertido del surrealismo al que desembocan los regímenes autoritarios (que en el caso venezolano no siembran el petróleo sino la semilla de la locura en la cotidianidad), cabe preguntarse si CITGO le pedirá a Citizens la incorporación de un registro de huellas dactilares a todos los que se vean beneficiados anualmente con el equivalente a 100 galones de gasolina bajo el programa de ayuda con la calefacción en el invierno. 

citgo camionA fin de cuentas, el trasfondo es la cuestión ética, moral, económica, legal y hasta de sentido común, de donar petróleo para beneficiar a ciudadanos extranjeros en perjuicio de los venezolanos con su precaria calidad de vida. Esta donación es una suerte de prima hermana de la política sub-imperialista venezolana de Petrocaribe, con la vergonzosa variante de que se trata de donaciones millonarias al país más rico del mundo. Pareciera que un gobierno para el pueblo, según su propia retórica, relega la ayuda a su propia gente: a the good people of Venezuela. ¿O es que acaso “la gente buena de Venezuela” son los directivos de CITGO y los hombres encumbrados en la cúspide del poder revolucionario?

 

Tomado de @PRODAVINCI

 
Pedro Plaza SalvatiPedro Plaza Salvati

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