EL ESPEJO RETROVISOR

17 Retrovisor Maduro

Llevan más de quince años mandando y no pierden la costumbre de mirar por el espejo retrovisor antes de aplicar cualquier medida que se aparte o parezca apartarse del legado del Eterno. Y si en el espejo perciben rostros de militantes indignados o asombrados, rápidamente dan marcha atrás y si no les resulta posible hacerlo se quedan flotando en el limbo. Il dolce far niente

Es lo que acaba de ocurrir ¡otra vez, Señor! a propósito del ya famoso artículo de Hausmann y M. A. Santos que en forma tan directa desnudó la realidad financiera de nuestra empantanada patria. En la cumbre del poder sienten la imposibilidad de seguir imponiendo un modelo tan descuadernado como el que los agrupa y supuestamente los justifica. El socialismo siglo XXI, socialismo de comunas, poder burgués destruido y concentración de las decisiones en una sola mano pretendió erigirse en “suprema ratio” del proceso que refundaría Venezuela. Sobre ese pedestal se erigió la figura en pose y con mirada heroicas de un teniente coronel que sin mayor formación obró como el visionario contemporáneo.

Sobre semejante piedra se fundó la iglesia bolivariana y se exaltó a su afortunado fundador a la condición divina. Desde allí, endiosado, dijo su palabra, que sus acólitos unieron al marxismo al que después le anexaron el leninismo, el pensamientomaozedong (así mismo, una sola palabra, como lo ordenaron los sacralizadores de la revolución cultural china) el fidelismo y, finalmente, el pensamientohugochávez.

Es natural pues que, tratándose de una flamante religión, la doctrina sea dogmática. Lo complicado del asunto es que, aun cuando algunos fieles han creado una escuela basada en el pensamiento del endiosado personaje por desgracia -no estando entre nosotros el máximo intérprete- no hay quien aclare las graciosas contradicciones de la praxis revolucionaria ni sus catastróficos resultados.

Y ahí está el detalle, diría Cantinflas. Los sucesores no pueden convencer a muchos de que su gestión sea fiel al proyecto del fundador, tarea por cierto imposible porque nadie pudo decirnos -en vida de Chávez- en qué consiste el socialismo aggiornado y por qué naufragaron todas las iniciativas destinadas a consagrarlo.

Para el fracaso siempre hay explicaciones. Que si la guerra económica promovida por el imperio. Que si los magnicidios incesantes. Que si los golpes en ciernes. Que las “manos peludas” aprovechando la ingenuidad de estudiantes, trabajadores, amas de casa y pobladores indignados. Maduro, percibido incluso entre los suyos como mandatario débil y con tenaces adversarios internos, tuvo que refugiarse en explicaciones estólidas como esas, más que lo hiciera Chávez. Al fin y al cabo él no es de condición divinal como su maestro y por añadidura la crisis causada por el modelo está por tocar fondo.

Pero las crudas realidades terminan imponiéndose fatalmente. Así ocurrió en la URSS y Europa del este, en China, en Vietnam y ahora muestra los dientes en Cuba. Se hizo claro que no triunfaron ni triunfarán los sistemas basados en comunas autogestionarias no para convivir sino para destruir empresas productivas privadas e inversionistas foráneos y nativos que necesitan garantías para sus colocaciones. No se impusieron exitosamente en ninguna parte del mundo. En todos los casos sus promotores perdieron, sus ilusiones se desvanecieron y ellos mismos salieron del poder, a menos que –como en China y Vietnam- cambiaran de piel. Se pasaron a la acera contraria aunque en el frontispicio dejaron los viejos nombres de comunismo, socialismo, anticapitalismo. Que por cierto tampoco abundan. La pátina del tiempo los ha ido encubriendo con capas de verdolaga.

Cuba hace enormes esfuerzos en esa dirección, solo que está desprovista de los recursos que le sobran a China y durante treinta años fue subsidiada por Europa Oriental. Aparte de un subsidio calculado en USD 6 mil millones anuales, su comercio dependía en más del 85% de la URSS, sin contar el traslado llave en mano de empresas enteras, la formación de sus agentes de inteligencia, la dotación y entrenamiento de sus militares, y la ayuda al deporte, actividad para la que los cubanos están brillantemente dotados.

El hundimiento del imperio soviético dejó a la isla en la indefensión. Solo la tenacidad de Fidel y el sentido práctico de Raúl los retuvieron en el mando sobre la base de un programa de apertura aprobado en VI Congreso del PCC de abril 2012 que en medio de dificultades monstruosas trata de abrirse paso. No obstante, sin un suplidor masivo como lo fueran la URSS y Europa del este no sobreviviría.

Del cielo les cayó Chávez, una droga de la que prescindirán si se libran de quimeras y se abren a la inversión. No es imposible pero no parece próximo ni fácil. No estando el difunto pueden contar con sus sucesores. No es igual, pero a falta de pan…

En el trance crítico que vive Venezuela la realidad reclama virajes, aperturas y diálogos. Lo trágico es que cuando decidieron levantar la cortina, las presiones internas, uniéndose a las viejas condenas contra la corrupción y la ineficiencia, desataron fuerzas incontenibles que provocaron el repliegue

Se entiende por qué, nombrado canciller, lo primero que ha soltado Ramírez es un ataque contra el Imperio. Sí, el mismo al que se acercó buscando inversiones e indulgencias. Esos tanteos lo hicieron caer, porque lo asociaron con los enemigos de Chávez. Lo cierto es que el gobierno necesita el viraje que acaba de abortar, quizá no del todo. Diálogo, políticas para producir y contra el hambre y la inseguridad.

Esa es la agenda, señor, pero si quiere resultados lo que debe hacer es botar el espejo retrovisor.

 

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