Entre las VERDADES de Nicolás Maduro, Bernal y Rodríguez Torres

robert serraCorto, claro y raspao:
Cuidado
, Presidente, con un autogol

La palabra es un poder. Hugo Chávez utilizó la palabra como herramienta para triunfar en todos los terrenos. Era impecable en su verbo. De allí su poder. La palabra es un don que viene directamente de Dios. Chávez lo sabía. Por eso era cuidadoso cuando pronunciaba sus palabras, fuera donde fuera. Chávez la utilizaba para convencer. Para enseñar. Para ilustrar. Para la paz, pero también para el combate. Él le daba el uso que quería, porque sabía emplearla. Era reflexivo. Prudente, a pesar de su fuego interno. La usó para el bien, para el amor, para entretener, pero también para crear conciencia. Era un mago en el uso de la palabra. Nunca se fue de bruces. Como líder de un proceso revolucionario, sabía que lo que dijera podía ser bueno o ser malo para su proyecto. Por eso pensaba, antes de hablar. ¡Tremendo don!

1.El agua derramada no se puede recoger

Las cosas cuando se ven en frío, después que ha pasado el vendaval, se comienzan a ver cosas que antes no podíamos. El crimen de Robert Serra fue tan atroz que nos obnubiló el pensamiento. Y el primero que habló de un sicariato fue nuestro Presidente Nicolás Maduro. Luego, el ministro Rodríguez Torres, habló de una “macabra encomienda”. De allí en adelante se desató la locura. Todo el mundo, dentro del chavismo, dio como ciertas esos señalamientos. Y, si lo aceptamos. Era lo más natural. Pero con el correr de las horas y los días, surgen hipótesis que no permiten ver claro el hecho en sí. Es cosa de esperar los resultados de las investigaciones. Pero surgen las dudas. Y pienso que tanto el Presidente como el ministro han debido ser más prudentes a la hora de hablar.

2. El ensañamiento contra Robert Serra

Unas preguntas: ¿Por qué tanto ensañamiento contra el joven diputado, líder de la juventud del PSUV? ¿Por qué no usaron armas de fuego? ¿Por qué le destrozaron su cuerpo? ¿Fue para confundir a las autoridades? ¿Son venezolanos quienes cometieron ese abominable asesinato? ¿O fueron personas ligadas al paramilitarismo colombiano? Las características del hecho, como tal, donde se apuñaló más de 30 veces al brillante joven, apuntan hacia gente cruel y despiadada del paramilitarismo colombiano. Pero eso no es suficiente para asegurarlo enfáticamente, salvo que ya se tenga evidencias incuestionables. En todo caso, tanto el Presidente, como el ministro de justicia han debido esperar un poco para decir, lo que dijeron. Ya no se podrá recoger las palabras. Nunca. Es como el agua derramada.

3. ¿Dónde estaban sus escoltas?

Carajo, surge estas buenas preguntas: ¿Dónde estaban los escoltas del diputado Serra? Se rumorea que tenía cuatro. Dos de la PNB y dos del Sebin. No me consta. Pero eso dicen. ¿Qué se hizo esta gente? ¿Por qué dejaron solos a la pareja? La puerta al parecer no fue violentada. ¿Quién abrió la puerta de la casa, a los asesinos? ¿Qué pasó allí? ¿Acaso fue una de las víctimas? Es decir, sería María Herrera, quién apareció asesinada en la planta baja. Mientras que Serra apareció en la planta alta. ¿Se harían pasar por los escoltas, los asesinos, para que ella pudiera abrir la puerta, sin sospechar que recibía a la mismísima muerte? Son interrogantes que sólo las investigaciones podrían despejar.

4. El caso amerita celeridad en las pesquisas

El sombrío, atroz y satánico asesinato de Robert Serra y María Herrera, deben ser investigados con prontitud, para que los resultados se den a conocer al pueblo venezolano, antes de que se empastele el caso. El Gobierno del Presidente Maduro debe ser el más interesado en que se sepa, lo más pronto posible, qué fue lo que pasó, la noche del miércoles 3 de octubre, en la casa de habitación de la pareja en La Pastora. Se han dicho muchas cosas e inculpado a personas, como el ex presidente Álvaro Uribe, amigo del famoso Lorent Saleh. Es duro decirlo, para un revolucionario, pero en el pasado reciente el Gobierno ha quedado mal parado, por jugar posición adelantada. En casos como el de Otaiza y el de la actriz Mónica Spears… Chao. ¡Volveré!

Puerto Ordaz, 6 de octubre de 2014

TEOFILO Santaella – Editorial APORREA.COM

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