Legitimidad simbólica

No importa cuánta fuerza bruta sea capaz de ejercer, ella requiere para sostenerse de una justificación de su posición.

 

Tengo la impresión de que la élite representada en Maduro y Cabello está más cerca de perder su posición que de sostenerla.

Y es que luego de cien individuos, dicen los antropólogos y etólogos, el mundo simbólico ha de operar para poder construir una intención colectiva, que es aquella que hace posible, por ejemplo, que un producto alimenticio que llega a La Guaira se coloque en un Mercal de Valle de la Pascua, aun cuando el capitán del barco y el caletero de pasillo en Mercal no puedan siquiera imaginar la existencia del otro.

Este mundo simbólico provee el vínculo entre las acciones de personas con los fines colectivos, dotando así de sentido a las primeras (ojo: esto no es contradictorio con las motivaciones personales de cada quien. Tampoco decimos que todos bailamos bajo la misma intención), tanto las propias como las que observamos y esperamos de otros. Esa capacidad simbólica es lo que poco a poco Maduro y Cabello tienen menos legitimidad de usar y desplegar.

En la opinión que me he formado (tomando de otros, por supuesto) tres fuentes simbólicas están presentes en la mitología chavista y han servido de justificación a Chávez y su élite: la historia patria bolivariana, el nacionalismo étnico y el socialismo.

Estos tres elementos juntados, con su materia estética, moral y política, permitieron construir la historia de un capitalismo que nos colonizó económica y culturalmente, que nos dejó en una suerte de minusvalía cultural, confundidos sobre nuestra historia y orígenes, pero que gracias a Bolívar primero, y ahora a Chávez, podemos rescatar lo que somos, nuestras tradiciones y además avanzar hacia el socialismo, que es el único sistema que nos permitiría desarrollarnos en nuestros propios términos, que son los del pueblo. Esa narración proveía de sentido a muchos.

Chávez tenía legitimidad para hablar desde esos tres lugares. Nadie jamás pensó que él era inauténtico cuando cantaba coplas llaneras, citaba a Bolívar vestido de militar y luego daba cátedra sobre el socialismo.

Ahora bien, Maduro está formado en folletos socialistas ­es el presidente obrero- y sabe tres hechos históricos. No sabe nada de los otros dos elementos. Cabello, sólo es militarista y nada puede reproducir de los otros elementos. Ahora bien, los socialistas, esos de marea socialista y aporrea, que sí tienen capacidad de reproducir el discurso marxista, le han retirado su apoyo.

Lo que les queda es una suerte de historia patria chavista, según la cual el verdadero sentido de nuestro existir es Chávez, pero tampoco allí tienen legitimidad, pues, ya es popular la consigna de “chavista pero no madurista”.

Por eso, sospecho, no importa cuán chavista se diga ser: el país va en caída libre y ahora sí, dado que no se poseen los recursos mitológicos mencionados, en la percepción de la gente el culpable es el Presidente.

 

 

 
Jorge L. CarrasquelNo photo
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