El cumpleaños de Mónica

Por Monica Otaiza Serra

El mismo día en que Mónica Spear habría cumplido 30 años, asesinan al diputado Robert Serra y su pareja y a cuatro reclusos en Tocuyito. La violencia se sigue cebando sobre el país sin que los cuadrantes, los patrullajes inteligentes, las misiones “A toda vida” “Dibise”, “Patria Segura” y los miles de planes de seguridad den algún fruto.

El gobierno inicia un plan “voluntario” de desarme y ni siquiera puede desarmar a los presos en las cárceles. El fracaso en la lucha contra la inseguridad desbordada, es uno más de los que ostenta el régimen.

Esta semana, junto con la encuesta que indica que Maduro es uno de los peores gobernantes de América, se ha revelado que Venezuela es el segundo país más violento de la América Latina, solo superado por Honduras.

Estas cifras son en sí mismas escalofriantes, pero más allá de las cifras, hay un fenómeno que deberá ser estudiado y considerado por los investigadores sociales y se trata del tipo de violencia que se ejerce en el país. La manera como los victimarios se ensañan con sus víctimas. La edad de los implicados en hechos violentos.

El asesinato de Mónica Spear fue hecho por niños prácticamente, el brutal apuñalamiento de los sacerdotes del Colegio Don Bosco por jóvenes a quienes ayudaban. El de Eliecer Otaiza por otros menores.

A esto se une el descuartizamiento de cuerpos, ocurrido casi en serie en Caracas, todo lo cual pone de manifiesto que hay algo muy malo que se ha sembrado en la sociedad venezolana.

Las “revoluciones” suelen ufanarse de estar creando un “Hombre Nuevo” con nuevos valores, con una posición ética diferente ante la vida. Pues en Venezuela, esa “revolución” se ha convertido en una productora de mentes enfermas, muy enfermas.

 

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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