El impacto del conocimiento *

imagen-21Estoy seguro que algún día, Venezuela vivirá su propio milagro japonés

 

El período Edo en Japón, también conocido como la era de los shogunes Tokugawa, permitió la consolidación de una identidad japonesa. El Japón feudal de los Tokugawa nos recuerda a los Samuráis y a los Shogunes, a la ceremonia del té, a los dibujos ukiyo-e, y al teatro kabuki. La era Edo, dio a Japón más de 250 años de paz duradera. Se caracterizó por crecimiento económico, orden social estricto con 4 castas establecidas, una política exterior aislacionista, una política de explotación sostenible de bosques y disfrute amplio y popular de las artes y de la cultura.

La era Edo llegó a su fin con la Restauración Meiji, mediante la cual se arrebató el poder a los Shogunes y se le devolvió al Emperador. En 1868, fecha de la Restauración Meiji, el 50% de los japoneses varones habían estudiado y sabían leer y escribir. Esto incluía a las élites imperiales, a la casta de los samuráis, y a las castas de los comerciantes y artesanos. Pero también incluía a la casta de los campesinos que siendo responsabilidad de los señores feudales, eran educados en los templos budistas y shintoístas. La Restauración Meiji ocurre en parte, cuando las élites imperiales se dan cuenta de la debilidad japonesa ante los avances tecnológicos de las potencias Occidentales de esa época.

La misión Iwakura en 1871 fue el primer paso en la transformación del sistema social japonés, de una economía feudal a una economía liberal. Algunos historiadores comparan a la misión Iwakura con la Gran Embajada Rusa, liderada por el Zar Pedro I, El Grande. La misión japonesa, liderada por el Embajador Plenipotenciario Iwakura, constaba de 48 diplomáticos y 60 estudiantes. Entre los estudiantes había incluso 5 mujeres de la élite imperial japonesa. Muchos de estos estudiantes fueron dejados en los países que visitaba la misión para que completaran sus estudios y regresaran al Japón con nuevas ideas para modernizar la sociedad japonesa. Parte fundamental de la misión Iwakura fue estudiar los diferentes sistemas de educación de las potencias coloniales e industriales de la época. De todos los esquemas educativos evaluados, los japoneses adoptaron el sistema prusiano de educación para su país. Con una importante base de la población ya parcialmente alfabetizada, los japoneses implantaron la educación y el servicio militar obligatorio para todos. De un plumazo, eliminaron las castas y dieron acceso a la educación y a las armas a todos sus ciudadanos.

La élite imperial japonesa de la época decidió convertir a todos sus ciudadanos en agentes al servicio del Estado japonés. Para esto, la escuela de estilo Occidental se convirtió en el vehículo por excelencia para transformar a los niños en los primeros ciudadanos del nuevo y moderno Imperio japonés. Se impuso un modelo de infancia que incluía un espacio propio para los niños, libros y juguetes educacionales para ellos, y especialmente mucho tiempo dedicado a las tareas de la escuela. En los primeros tiempos del período Meiji, los padres que no enviaran a sus hijos a la escuela eran física y severamente castigados.

Es así que en unos 30 años, el poder de la educación y de la disciplina, permitió al Japón transformarse de un Estado feudal a una potencia con extraordinarios avances económicos, tecnológicos e industriales. Es necesario señalar que Japón, lamentablemente, también imitó y desarrolló la cultura colonial y militarista de las grandes potencias de la época. Este afán militarista de colonización de otros países tuvo terribles consecuencias para sus vecinos en el sudeste asiático y para el propio Japón. Terribles batallas y crímenes contra la humanidad se desencadenaron en la región, culminando con el lanzamiento, en territorio japonés, de las únicas bombas atómicas utilizadas por el hombre en época de guerra, hasta ahora.

El milagro japonés, primero en la Restauración Meiji, y repetido después al finalizar la Guerra del Pacífico, es una demostración contundente del poder de la educación y del conocimiento, en la transformación de un sistema social. La educación, la libre circulación de información e ideas, el desarrollo del saber y del conocimiento, son elementos claves para el desarrollo social y cultural de cualquier nación.

En Venezuela, tristemente, la educación nunca ha sido prioritaria, nunca ha sido masiva, nunca ha sido política de Estado. Salvo extrañas excepciones, nuestros gobernantes han preferido siempre a un pueblo iletrado, que se contente con pan y circo, y sea fácil de gobernar. Nuestros gobernantes evitan a toda costa desarrollar un pueblo educado, que exija progreso y gobernantes honestos y competentes. Estoy seguro que algún día, Venezuela vivirá su propio milagro japonés, y logrará con estudio y disciplina, una educación realmente masiva para todos sus ciudadanos. Seremos así una verdadera sociedad del saber y del conocimiento, en donde los maestros serán uno de sus pilares fundamentales.

 

* Titulo original SISTEMAS SOCIALES DEL CONOCIMIENTO

 
Pedro Bernardo CelisPedro Bernardo Celis
Etiquetas

Artículos relacionados

Top