El 9 forjado entre el hollín

1415291181_314360_1415291366_noticia_normalLuiz Adriano, pichichi de la Champions con el Shakhtar, llama con fuerza a Brasil

Alejandro Ciriza

 Mientras Brasil se devana los sesos en busca de un ariete que honre a su mítica estirpe de cañoneros, hay uno empeñado en echar la puerta de La Canarinha abajo. A golpe de goles y récords, desde la sombra y el frío de las tierras ucranianas, Luiz Adriano (Porto Alegre, 27 años) se ha puesto en el escaparate. Lo hizo hace dos semanas, cuando le endosó cinco dianas al BATE Borishov a domicilio, un repóquer que hasta el momento solo lo había rubricado Messi en la Champions; y lo refrendó el pasado miércoles, cuando volvió a coger el fusil y castigó al equipo bielorruso con tres tantos más, esta vez una pena menor.

Criado en la escuela del Internacional brasileño, hace siete años y medio cogió sus bártulos y atendió la llamada del Shakhtar, que le prometió entonces un proyecto emergente y atractivo. Poco le importó que la nieve cubriera su futura ciudad la mayor parte del año y se alcanzasen picos de hasta 32 grados bajo cero. Corajudo él, se unió a la pequeña colonia de inmigrantes brasileños que reclutó el club, ahora puntero, y comenzó a labrar su propia historia lejos del sol y el calor, en medio del hollín y el aroma a azufre que desprende el fútbol del este.

Para la afición española, sin embargo, su carta de presentación fue el gol que le privó al Barcelona en 2006 de alzar su primera corona del Mundial de Clubes. A partir de ahí, su carrera se resume en una habilidad innata para encontrar la portería, a la que desemboca sin medias tintas, en forma de mazo. “Tiene un cierto parecido a Luis Fabiano. Es un jugador puro de área, un rematador puro”, describe el español Marcos Álvarez, ayudante del técnico Juande Ramos, que durante cuatro años dirigió al Dnipro y comprobó la efectividad del delantero; “tuvo un comienzo titubeante, fallaba goles muy claros, pero se veía que tenía las condiciones de un jugador top. Ahora es su momento, ya ha madurado”.

Luiz Adriano lucha por el balón con un defensa del BATE.

Tanto ha crecido Luiz Adriano que ya es el máximo artillero en la historia del Shakhtar (120 dianas en 240 partidos, 20 en su mejor curso), el autor del triplete más rápido anotado nunca en el torneo (lo logró en siete minutos) y, desde hace dos días, récordman realizador en una fase de grupos junto a Cristiano, que lo logró el curso pasado. “He aprendido mucho con Lucescu”, puntualiza el jugador para elogio de su técnico. Atrás queda ese espinoso episodio de 2012, cuando tras marcar un gol aprovechando un bote neutral en el que su equipo no devolvió el balón al contrario, el Nordsjælland, fue sancionado por la UEFA y recibió en Ucrania el apelativo de coal rat (rata de carbón). “El llanto es gratis”, replicó él, hombre osado y que a pesar de todo barajó nacionalizarse y defender a Ucrania. “La idea es válida, pero estoy esperando una oferta. Si la recibo, tomaré ese camino”, dijo después.

Y así lo hizo porque, huérfano de un delantero clásico, el seleccionador Carlos Dunga le citó por primera vez el pasado 23 de octubre para los dos amistosos de Brasil frente a Turquía y Austria, los días 12 y 18 de este mes. “Necesito alternativas y él me las ofrece”, señala el preparador, deseoso de recuperar la figura del 9, maltratada en La Canarinha desde la retirada de Ronaldo y la desaparición precipitada de Adriano (Inter de Milán). Ni Jo, ni Pato, ni Fred, abucheado a más no poder en su propio país, dieron la talla.

Ahora, el goleador forjado entre el hollín y la bruma, hasta estas fechas solo citado para la selección sub 20, pide paso. Y lo demanda también su hija Alice, que ya luce en casa una zamarra de La Seleçao con el nombre de su padre estampado.

Tomado de El País

 
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