El ABC de Mariengracia Chirinos / Coordinadora de Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS)
“La situación del país hace que se vea afectado el ejercicio del periodismo”

“Hay que entender que la opacidad y las limitaciones son una forma de censura”.

“Hay que entender que la opacidad y las limitaciones son una forma de censura”.

Hay limitaciones fuertes para el acceso a la información de los organismos públicos. El periodismo es una fuerza de contrapoder y una voz de denuncia. IPYS ha registrado en lo que va de año 280 casos de violaciones a la libertad de expresión, señala la periodista.

 

Manuel Felipe Sierra

 

Pese a su juventud, ya cuenta con una valiosa experiencia en la investigación del tema de la comunicación. Además, es Coordinadora Académica del postgrado de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello y dirigió el más reciente estudio del IPYS sobre la censura y la autocensura en Venezuela. Estas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

 

— ¿Cómo fue el trabajo de investigación que dio como resultado este informe?

— Esta consulta comprende la percepción de 225 periodistas de medios estatales, privados, comunitarios e independientes de los 13 principales estados de Venezuela. Básicamente, encontramos rasgos de censura, autocensura y limitaciones de acceso a la información pública en distintos niveles, que de alguna manera son medidas que se han ejercido directa o indirectamente, pero que sin duda han afectado el ejercicio del periodismo en el país. Vemos que hay una actuación irregular por parte de las autoridades en relación al tema de las libertades. El 34% de los consultados indicó que hay una responsabilidad directa de órdenes expresas de censura por parte del Poder Ejecutivo que comprende el gobierno nacional, regional y local, mientras que en un 20% aproximadamente se le atribuye parte de esta responsabilidad al Poder Judicial, que a través de distintos mecanismos utiliza la justicia para limitar la libertad de expresión, igualmente lo hace el Poder Legislativo.

 

— También señalan al sector privado

— En el sector privado también podemos observar una actuación irregular de empresas ligadas al sector económico, a la banca, al poder político y a la delincuencia organizada. Los medios de comunicación también ejercen una presión de censura o que ha derivado en censura interna, que ha llevado al despido de algunos periodistas, y también que ha coaccionado el ejercicio para que no se manejen informaciones que podrían ser sensibles para la sociedad, que básicamente tienen que ver con política, economía y sucesos, temas que indudablemente deberían conocer los ciudadanos.

 

— Igualmente, está el tema de las conocidas dificultades para el acceso a la información oficial.

— Ciertamente. Hay limitaciones fuertes de acceso a la información pública y la lectura que nosotros le damos desde IPYS es que ello también es una forma de censura. El 79% de los consultados afirmó que se están colocando obstáculos en las instituciones del Estado para difundir información, y de esta manera, se está limitando al ciudadano para saber que está pasando en la calle, lo cual es muy más grave. En general, esta es una situación bastante compleja que además, revela que estamos en una sociedad bastante opaca, y que de alguna manera todo ello se ha originado debido a que no hay independencia en los Poderes Públicos, ni en las instituciones privadas. Además, somos una sociedad que ha naturalizado esas irregularidades y la actuación de los distintos grupos del poder. Sin duda, hay una articulación de fuerzas que está presionando y esta coaccionando el ejercicio del periodismo en Venezuela.

 

Logo-nuevo-Ipys-Venezuela1Censura y autocensura

 

— Todo esto hace más difícil el ejercicio del periodismo.

— Y además ello ubica al periodista en un terreno mucho más delicado y tenemos que alarmarnos ante esta situación, porque hay que entender que la autocensura es el eslabón más alto de la censura, porque la decisión de informar o inhibirse recae sobre el periodista. Estas medidas de autocensura han llevado a los periodistas a no informar sobre temas que tienen que ver con conflictos en el Gobierno, por ejemplo, temas que puedan poner en riesgo o puedan provocar una medida en contra del propio medio de comunicación, o que afecte las decisiones de sus anunciantes. Así mismo, está el problema con los grupos violentos, que son actores que aparecen en distintas tendencias del estudio, y que de alguna manera reflejan que la sociedad se ha vuelto complaciente a estas violaciones a la libertad de expresión. Vemos como natural que un manifestante que tiene una actitud agresiva arremeta contra un periodista, porque no hay castigos o no se toman las medidas correctivas necesarias para sancionar a este tipo de actuaciones que son bastante irregulares.

 

— Y naturalmente la autocensura también conduce a la inhibición en algunos casos…

— Hay un dato importante que tiene que ver con la autocensura y esa inhibición, por lo menos el 29% de los consultados asegura que en algunos casos ni siquiera se han tomado la molestia de hacer una investigación porque saben que el medio no la va a publicar. Esto ha derivado en situaciones mucho más sutiles, como en el cambio de las redacciones y del lenguaje porque algunos términos pueden ser incómodos; o las decisiones empresariales y editoriales de los medios impresos que han modificado o recogido ediciones informativas como ocurrió con Roberto Weil de la Cadena Capriles, a quien se le retiró una caricatura que a pesar de que había entregado semanas antes, querían vincular con un caso político que tenía que ver con el asesinato del diputado Robert Serra. Hay que entender que es un escenario complejo para los medios, pero además el caldo de cultivo para esta situación de censura y autocensura es un discurso violento por parte de las autoridades gubernamentales, que no se han medido en esas criminalizaciones y esas amenazas constantes contra los periodistas y los medios de comunicación.

 

— ¿Qué cifras tienen en relación a los periodistas que han sido objeto de agresiones en los últimos meses?

— IPYS ha reportado alrededor de 280 casos de violaciones a la libertad de expresión, esto comprende: agresiones físicas, limitaciones de acceso a la información pública, medidas de censura y uso abusivo del poder del Estado. De alguna manera esta cifra tiene que alarmarnos, porque 2013 fue un año muy conflictivo en el que se reportaron 285 casos, y aunque todavía no hemos cerrado este año ya hemos registrado 280. Es decir, si comparamos esta situación con la de años anteriores ha habido un incremento sustancial de las violaciones a la libertad de expresión, que evidentemente reflejan un panorama bastante adverso para el periodismo en Venezuela.

 

— ¿Cuáles son los principales actores el Poder Público que no proporcionan la información que están obligados a dar para que el ciudadano tenga acceso a lo que ocurre?

— Según la percepción de estos 225 periodistas (a quienes además se les protege su identidad porque lo que hacemos es una revisión de las tendencias en general) en un 79% hay limitaciones para acceder a la información pública. Entre los principales actores más opacos están los cuerpos de seguridad del Estado, la Presidencia y los ministerios; luego, en niveles más bajos están las gobernaciones y alcaldías; mientras que en el sector privado, que no escapa a esta situación, las contratistas petroleras privadas y diversas industrias del sector también le niegan información a los periodistas, pero también se la están negando a los ciudadanos. Y por supuesto, los medios de comunicación tienen una actuación bastante opaca al no comunicar debidamente esas transacciones y esos cambios de propiedad que han ocurrido últimamente y evidentemente, este tema es una de las grandes preocupaciones que tienen los periodistas. O sea, nos estamos acostumbrando a los rumores, a la informalidad y hay que entender que la opacidad y las limitaciones son una forma de censura.

 

“Ha habido un incremento sustancial de las violaciones a la libertad de expresión”.

“Ha habido un incremento sustancial de las violaciones a la libertad de expresión”.

Periodismo en crisis

 

— El informe también se refiere a la formación de los profesionales del periodismo, un dato que casi nunca se conoce pero que este estudio tiene la virtud de exponerlo como una preocupación.

— Sí, hay dos cosas que resaltar del estudio: primero, la falta de criterio periodístico que tiene que ver con el tema de la formación y que fue uno de los elementos que evidenciaban los periodistas como principales limitaciones en su ejercicio, y segundo, el tema de la autocensura. La autocensura es un tema muy difícil de medir, de cuantificar y de documentar si no se le hace un seguimiento permanente como lo hacemos en IPYS, porque tiene que ver con una decisión propia del periodista, pero que en el estudio se reflejen ambas situaciones ya es un paso importante que además tenemos que entender para que esto no siga avanzando y podamos defender nuestros espacios. Debemos entender que el periodismo es una fuerza de contrapoder y también una voz de denuncia, y que además, es natural en cualquier democracia. No podemos seguir acostumbrándonos a que solamente la voz que sea escuchada sea la voz oficial, tenemos que encontrar una fórmula en la que también se oiga la voz del ciudadano, y ello tiene que ver con ese criterio periodístico con el que nosotros deberíamos tener clara cuál es nuestra posición frente a nuestros jefes, frente a los dueños de los medios, frente a los funcionarios, pero también frente a los ciudadanos.

 

— Por otra parte está también el tema de la situación de los medios que son afectados por la falta de papel y por una situación financiera compleja debido a la caída del mercado publicitario.

— Claro, hay una situación adversa del país que está haciendo que a través de distintos organismos administrativos, políticos y judiciales se vea afectada la labor de los medios. En el tema del papel, IPYS ha documentado 10 casos de suspensiones temporales o definitivas en distintas regiones, de medios con distintas visiones o posiciones editoriales político-partidistas, porque esta situación no ha discriminado los tipos de medios ni sus tendencias. Vemos escenarios complejos como el del diario Tal Cual que además del tema del papel, ha enfrentado diversos procedimientos judiciales que han querido reducir esa labor o esa voz de denuncia crítica que caracteriza al periódico, y que debería existir en cualquier democracia. Otra situación bastante importante que tiene que ver con los medios es que ellos como empresa tampoco están alejados de rendir cuentas y de poder ponerse al servicio de los ciudadanos para el escrutinio del poder, y ante estos cambios de propiedad ha habido bastante opacidad y ni lo periodistas ni los ciudadanos sabemos qué hay detrás de esa ventas. También hay que entender que, en general, la industria mediática mundial está en crisis, no son los periodistas, es la industria de medios entendida como empresa. Por ello, creo que hay que revalorizar la posición de distintos periodistas, sobre todo venezolanos, que dicen que ahora es el momento de los periodistas no de las empresas de los medios y creo que es así.

 

— También destacan las restricciones a Internet.

— Sí, entre un 15% y 20% de los periodistas señalan como una de sus principales limitaciones el acceso a internet y la regulación de los contenidos. Además, el Ejecutivo Nacional tomó la decisión hace un año de bloquear 523 páginas y la mayoría de éstas permanecen bloqueadas porque se han tratado de manejar “conflictos” por temas que no necesitan una regulación excesiva, como el tema económico básicamente. Y por supuesto, estas restricciones a internet también tienen que ver con informaciones que tienen derecho a conocer los ciudadanos.


 

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