Les llegaron los años de las vacas flacas

05 Mapa Venezuela EN QUIEBRA

Si se escucha a los ministros responsables de la economía se puede concluir que están perdidos en el espacio. Lo que es peor, porque no se han dado cuenta de lo que viene.

 

El título puede ser ofensivo. Las vacas flacas del chavismo. Porque no serán años malos solo para el chavismo sino para toda Venezuela. Pero la frase es muy a propósito, ya que es el dinero, fundamentalmente el dinero, lo que ha sustentado el poder chavista en esta década y media. Pero se acabó. Y no parecen darse cuenta de que se terminó.

Mentira, hay funcionarios que lo saben. Que no hay ahorros. Que se gastó más de lo que soportan las cuentas. Que los convenios petroleros internacionales, pesan. Que la deuda externa e interna es una bomba de tiempo. Y que la maquinita del dinero lo que produce es más inflación. También hay otros que siguen prometiendo. Que se va a cumplir con el pueblo. Y observan un 2015 con optimismo.

Cuando también afirmo que le llegaron las vacas flacas al chavismo es porque no limito la observación al aspecto económico sino que la extiendo al ámbito político. Lo uno está ligado a lo otro. Y la prueba de fuerza son las parlamentarias del 2015. La frase de Diosdado Cabello de que el PSUV arrasará en las elecciones, es pura fantasía. Lo sabe. Y si lo afirma con tal convicción es porque el poder está pensando en una sola solución: el arrebato de las elecciones. Lo dijo Teodoro Petkoff en el editorial de Tal Cual. No le quedaría otro camino.

Pudiéramos decir de entrada que las vacas flacas tienen su origen en la caída de los precios del petróleo. No obstante, es más complejo el símil. Hay que señalar de manera fugaz varios eventos del pasado en los que se perdieron los petrodólares de las vacas gordas para así entender el presente y el futuro que se aproxima:

1-La mini crisis financiera de 2009. Fue una operación de cirugía político-financiera en la que el Estado perdió, incluyendo los 500 millones de dólares arrasados en el Banco Federal, al menos 9.000 millones de dólares. Fue un empeño de Chávez ejecutar la operación sin mirar las consecuencias, sin observar que era el Estado el que más perdía.

2-El gasto desmesurado de la campaña para reelegir a un hombre que estaba moribundo. La confesión de Jorge Giordani en su carta de despedida arroja una pista: se gastó hasta el límite. Es decir, se vaciaron las arcas de la Nación. Sume el lector. Yo me declaro incapaz.

3-Las empresas de maletín y el cadivismo al detal. Basta con repetir la cifra ya aceptada mundialmente: entre 25.000 y 30.000 millones de dólares.

4-Falta este otro que antecede a los tres anteriores: las importaciones tramitadas por los cubanos. Esto incluye mercancía que nunca llegó el país, o que no existía, y también sobrefacturaciones o alimentos que se dañaron. Según las cuentas de Ricardo Fernández Barrueco –que sabe de esto más que nadie-, ese saqueo suma otros 30.000 millones de dólares.

5-Los miles de millones de dólares arrebatados por la boliburguesía petrolera y que otro evento fuera de control –la caída del Banco Espírito Santo- nos puso en la pista. La medida pequeña es de alrededor de 8.000 millones de dólares.

Aquí ya nos podemos dar una idea de cómo se dilapidó el dinero. Lo cual explica la caída de las reservas internacionales, el vaciado de los fondos de ahorros y por qué el “flamante” ministro Rodolfo Marco Torres confiesa –el cree que es un logro, pero ante la sequía puede serlo- que será solo a finales de año cuando habrá, en un tal fondo estratégico, apenas 4.000 millones de dólares. Lectores, amigos, los socios de la Opep deben cuajarse de risa. Los ahorros de Arabia Saudita suman 700.000 millones de dólares.

Si todo lo anterior no suena a peor, pues resulta que viene lo peor. Porque se acercan al menos cuatro años de precios de petróleo bajos. Este 2014 que termina no configura drama alguno. El país terminará con un promedio de 90 dólares. Ya el 2015, desde el primero de enero, partirá con un precio de 70 dólares. Porque ya la Opep anticipa que la demanda seguirá bajando y que solo mostrará signos de recuperación en el 2018.  O sea, el horizonte no es nada halagüeño. Menos para Venezuela, y menos para el poder chavista, acostumbrado al gasto al límite, y con poco margen de endeudamiento. Tal vez los pronósticos se equivoquen en cuanto a los niveles de precios, y estos sean de 80 dólares. Pero  el país requiere más de 80 dólares para sostener la maquinaria del gasto.

Claro que hay gestos y palabras en los que se puede adivinar la preocupación de los más informados de la situación. Son las palabras del presidente de PDVSA, Eulogio del Pino y de Asdrúbal Chávez, quienes por fin hablaron ayer ante la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional. Ya lo dicen: hay que diversificar los mercados, y hay que aumentar la producción de petróleo. Por supuesto, no es una meta de fácil alcance con esta PDVSA burocratizada, endeudada y partidizada. Parte de la solución la tiene Maduro en sus manos: el aumento del precio de la gasolina en el mercado interno y los recortes de envíos a Petrocaribe y Cuba. Por ahora, Maduro y su canciller Rafael Ramírez, tienen cifradas las esperanzas en que la Opep los auxiliará. La reunión próxima en Viena será crucial.

Hay otra medida intermedia: cobrar lo que deben los beneficiarios y socios en esos convenios. Se calcula entre 15.000 y 20.000 millones de dólares la deuda. Solo entre República Dominicana y Argentina la cifra pasa de los 6.000 millones.

Hay otra medida más: terminar de hipotecar la Faja del Orinoco. Ya lo hicieron con los chinos. Esta vez tendría que ser con las multinacionales. Como si se tratara de un arrendamiento por producción futura. Pero no hay discurso ni fuerza política que sostenga una decisión de esta naturaleza. Y, además, ¿para qué? ¿Para volver a gastar el dinero?

También hay otra medida urgente, la más viable, tal vez, porque se ha analizado, y está sobre la mesa: recurrir al FMI. El representante de Venezuela ante el FMI, el ex ministro José Rojas, tiene los números. Esos mismos números los maneja Nelson Merentes en el BCV. Y Merentes si está muy preocupado.

Tomado de konzapata.com

 

 
Juan Carlos ZapataNo photo

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