COPIAS Y DESPROPÓSITOS

hugo-chavez-y-fidel-castroYa Fidel, desde que subió a la Sierra Maestra, comenzó a ser llamado “comandante”. Ya Guevara, el “Che”, había arruinado la economía cubana cuando, poco después de ser encargado de las finanzas de la isla, fue aventado por Fidel lejos de la isla, donde se había convertido en un estorbo. O sea que ni en eso fueron originales los de aquí: ni el “muerto- vivo” en lo primero ni el “monje”, extranjero aquí como el argentino allá, en lo segundo. Con lo cual queda demostrado que la copia de experimentos fracasados, aun creyendo los copiones que lo harán mejor que los originales, termina igualmente en el fracaso.

 

La diferencia está en que el culpable del fracaso cubano aún vive para presenciar su inmensa deposición, mientras que el del nuestro, aunque sus seguidores se empeñen en demostrarnos lo contrario, está bien muerto y enterrado, dejando a un pobre incapaz e ignorante para que lidie con el montón de basura bolivariana que le legó (y el pobre incapaz e ignorante contentísimo, creyendo que “se la iba a comer”) y que nos mantiene, entre otras calamidades, haciendo colas hasta para comprar papel “tualé”, necesario luego de contribuir cada uno con su parte de materia fecal que aumente el montón bolivariano.

 

Pretendiendo tapar el sol con un dedo, y abusando de una ley que lo habilita para cometer desaguisados él solito, el sucesor dicta ahora unas leyes, y modifica otras, para dar palos de ciego en busca de unos enemigos que según la particular óptica del régimen, son los culpables de que el petróleo esté a 70 dólares y en caída libre, son los responsables de que no haya medicinas, ni repuestos para vehículos, ni alimentos, ni esperanzas de una Venezuela próspera, productiva y autosuficiente, a la cual nos acercábamos en la vilipendiada cuarta república hasta que adecos y copeyanos olvidaron que los demás también teníamos necesidades.

 

Bancos extranjeros han señalado ya que el petróleo tendría que subir su precio a por lo menos 130 dólares para que Venezuela pueda pagar sus deudas y cumplir además con sus ciudadanos; pero por lo pronto no parece que el barril detenga su caída, así que mucho menos ascenderá hasta duplicar su precio actual.

 

Y visto su fracaso como gerente en la destrucción de PDVSA, a uno se le hace cuesta arriba creer que tan inepto ministro podrá tener éxito en su desesperada gestión ante la OPEP para que los árabes acepten reducir su producción y que así suba el precio. Aunque haya quien opina que la ruina de la estatal petrolera constituye un sensacional éxito del “dojo-dojito”, pues esa era la idea.

 

Visto así, nos damos cuenta de que, a menos que gente capaz y equilibrada logre ser mayoría en la próxima Asamblea Nacional (hasta ese nombre se copiaron de los fidelistas ¡qué falta de originalidad!) continuaremos dando tumbos en nuestra cada vez más acelerada caída. Será esta mayoría en el Congreso Nacional (pues habrá que cambiarle de nuevo el nombre) el primer paso para reconstruir el país, concluir las obras iniciadas hace ya 15 años y hoy abandonadas; recuperar la confianza perdida de los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros; recuperar la agricultura y la ganadería, hoy destruida y desarticulada; abandonar los programas educativos alienantes y distorsionadores de la verdades científicas e históricas.

 

Recuperar la dignidad. En fin, despertar.

 

 

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