Venezuela: el décimo mundo

“¿Volveremos a la época de las pociones mágicas, invocación de espíritus, y encantamientos?”

 

Qué hay detrás de la aprobación en primera discusión por la Asamblea Nacional de disolver el IVIC? El nuevo y revolucionario Ivecit se encargará de que la ciencia “no esté encerrada en laboratorios”… La primera línea ya es desconcertante, para decir lo menos. “… se permitirá que el pueblo y las comunidades construyan permanentemente elementos tecnológicos para la transformación del país. Con esta nueva ley se democratizará toda la ciencia que se produzca, en la ciencia al servicio del pueblo, la liberación y soberanía de la patria”.

Tiene que haber una “mano peluda” que odie al IVIC (y a toda Venezuela) detrás de esto. Los saberes ancestrales son legítimos, pero hay que validarlos mediante métodos científicos. Solo pensemos en que el ébola se ha propagado por la precariedad del conocimiento médico y científico de quienes lo han manejado en el África.

En ninguna parte del mundo la ciencia está en manos “del pueblo y las comunidades”. Para eso se estudia… Pero cada día es más evidente que el estudio es enemigo mortal de la revolución. Quisiera saber qué revolucionario rojo de alta jerarquía -en el momento de una enfermedad suya o de algún familiar- se va a poner en mano “del pueblo y las comunidades”. Se montan en aviones de Pdvsa y se van al exterior.

El proyecto de ley busca la destrucción del IVIC, una institución de 55 años dedicada a la investigación y divulgación del conocimiento científico. El Intevep fue hijo del IVIC. También Quimbiotec, la planta de procesamiento de derivados sanguíneos. ¡Tremenda democracia “participativa”! Les están “participando” a los investigadores que van a acabar con la tacita de plata de la investigación en Venezuela.

¿Sabrán los revolucionarios que, por poner un solo ejemplo, todas nuestras harinas precocidas están fortificadas por investigaciones realizadas en el IVIC? El IVIC llega a la mesa de los venezolanos todos los días. Ya ha habido manifestaciones muy gratificadoras para los investigadores. Como me dijo la Dra. Flor Pujol, presidente de la Asociación de Investigadores del IVIC, “Venezuela nos conoce más que sus gobernantes”.

Estamos a tiempo de que esto se revierta. Un país sin investigación no es del tercer mundo… es del décimo mundo. ¿Es eso lo que queremos para nuestras generaciones venideras? ¿Alguien se atreve a decir que sí?

 

 
Carolina Jaimes BrangerCarolina Jaimes Branger
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