Las Prisiones Venezolanas
Uribana, ¡otra masacre revolucionaria!

uribana carcel

 

¿Quién dijo que es cuestión de nombres, de días o número de hombres muertos? ¿Quién ignora que queremos hablar de algo que no tenemos y que muchos llaman vida sin tener plena conciencia de lo que quieren decir?

¿Cómo quebrar las voces que se asientan en el bullicio de lágrimas de madres que ya no saben del color del lamento que las consume en medio de una profunda y creciente angustia allí a las puertas de un cementerio llamado Uribana?

¿Quién dispuso del equipaje, pasos y sueños de quienes aspiraban alcanzar algún día el aliento capaz de volverlos habitantes del camino de los vuelos que llevan a pisar en las risas de los nazarenos?

 

¿Más lumbre para la muerte?

¿Por qué el empeño de dejar a un lado cada uno de los minutos que se hizo entrega al viento de un llamado a la esperanza del vivir? ¿Se trata simplemente de darle más lumbre y alimento a la muerte estacionada en los rincones de sahumerios que nadie quiere soportar?

Primero fueron las noticias de los hijos de tierra que se volvían hambre de mayor extensión para que luego viniera el traslado perverso y criminal de quienes no pueden pagar un ‘yo me quedo donde quiero’.

Pero ni siquiera se llega al otro lugar del sin destino. Todo está establecido sobre la propia sombra de la muerte porque ya están concertadas las andanzas miserables para que conciten las tempestades en estos territorios que se volvieron simples recodos de penas y terrores.

 

Las señales de la masacre ya estaban marcadas

Ya habían sido marcadas las señales de la necesaria masacre en un envoltorio médico que no vendría a curar sino a dejar registro de su profunda vocación por el asesinato.

Hoy esas medicinas están enquistadas en la muerte de muchos hombres que la indiferencia y desolación han colocados fuera de la preocupación o el dolor de una colectividad cada vez más ocupada por su sobrevivencia.

 

Aquí la muerte es de cada quién

Porque aquí la muerte es de cada quién.

La muerte sirve hasta para justificar las masacres. Aquí no nos importa la vida de los demás porque estamos simplemente ayunos de existencia.

En enero del 2013 Uribana fue escenario de una masacre que dejó más de sesenta muertos. Ningún responsable. Y todo pasó a la circunstancia del olvido.

Eso de vivir está referido hoy a un valor distante que no nos pertenece ¿Cómo vamos a cuidar lo que no tenemos ni nos corresponde?

 

Se les impuso otra forma de morir

Y cayeron los hombres desesperados al ser llevados a otra forma de morir que les impuso un orden que va sin amaneceres pero colmado de despedidas.

La muerte atrapó y fulminó con fármacos a uno y otro de aquellos hombres condenados a padecer la furia de las balas de nubes amargas. Un operativo criminal sin precedentes de abierta inspiración en el demencial fanatismo nazi-fascista.

Y cada vez se juntaron más lágrimas en los lugares donde debía morar la esperanza por la vida. Y nadie supo siquiera como mover la expresión allá en el reducto que se volvió tristeza eterna hasta para las almas que moran en los infiernos sin bendiciones.

 

En Uribana no hay sino simples muertos

Pero en todo este escenario no hay muertos importantes a nivel nacional e internacional. Sólo hay simples muertos y espera de muchos más masacrados. Porque en tiempos de invasión, soledad y dolor sólo prevalece con vida la semilla de todas las formas de destrucción.

Esta masacre llevará sus frutos a cualquier manera de existencia porque lo que importa es hacerle entender a todos los habitantes de este expaís sin ciudadanos que lo fundamental es armarlo de cadáveres cada vez más muertos.

Luego vendrá la explicación política porque este es un régimen de las peores inspiraciones pero respetuoso de los derechos que protegen los humanos y las libertades que proclaman la vida que nunca se ha tenido.

 

Masacrar, pero dejando a salvo el credo revolucionario

Y se señalará un responsable de la masacre indebida para dejar a salvo tanto el credo como el proceder revolucionario.

No se repetirá que el nuevo director de Uribana vino a imponer orden, autoridad y concierto sino que entendió su misión como un masacrador cualquiera y la justicia y ética revolucionarias les impondrán las máximas penas.

Todo el peso de la ley revolucionaria recaerá sobre este hombre que no supo cumplir con dignidad, profesionalismo y humildad militante la tarea que se le encomendó.

 

Se le mandó a matar como revolucionario y se comportó como asesino gomecista

Se le mandó a actuar como un revolucionario de la tortura y el crimen y se comportó como un asesino de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Por ello será condenado y encerrado en los calabozos donde moren todas y cada una de las miserias carcelarias.

La Ministra de Cárceles fue muy clara y precisa: impondrás el orden de la tortura y la Ley de la Masacre pero por encima de todas las cosas cuidarás el crédito de la revolución.

Y fue lo que no hiciste. Por ello debes ahora soportar todo el peso de una inmundicia que amenaza con ampliarse en cantidad y calidad y extenderse en el tiempo hasta lograr el derrumbe de todo aquello que aún cuente con un foco oxigenado capaz de apuntar hacia nuevos caminos.

 

El revolucionario debe saber matar

Eres el gran responsable Julio César Pérez. No supiste manejar los canales del crimen con la autoridad y el rigor que el mismo reclama. Por ello ahora debes pagar por tus flaquezas y por no manejar la máxima que en toda revolución, el revolucionario verdadero debe saber matar en forma oportuna, digna y justiciera.

Entiende que eres el único culpable de tu torpeza y no vengas ahora a decir que sentiste que cumplías con una política, con una línea o unas órdenes.

Tu sabes muy bien que estamos obligados permanentemente a presentarnos como los más bravos y celosos defensores de los consabidos Derechos Humanos y no es justo que por culpa tuya volvamos a estar en la mirada del mundo como acusados de crímenes que se te pueden haber mandado a cometer, pero que tú no podías permitir que fuesen evidentes como en realidad ha ocurrido.

 

¿Y cuántas masacres más nos deparará esta revolución?

Señores ¿quién dijo muerte, quién dijo nombres? ¿Dónde estarán a esta hora las huellas de esta última masacre de Uribana? ¿Y cuántas masacres más nos deparará esta revolución?

¿Seguiremos en medio del culto a la indiferencia y el ver las Uribanas como algo que no tiene por qué tocarnos? ¿Permaneceremos apartados de la condición de hombres humanos capaces de sensibilizarse ante el exterminio del otro?

¿Pronto nos liberaremos de la imagen Uribana que pueda tener algún peso en nuestra conciencia?

 

En revolución se triunfa masacrando

¿Imposible olvidar que en una revolución se triunfa masacrando y se permanece del mismo modo? ¿Lograrán vivir algún día esos que se han llamado y llaman revolucionarios? ¡Qué historia amigos!

 
Agustín Blanco MuñozAgustín Blanco Muñoz

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