El pasado nazi de Coco Chanel

855-8MARÍA LUISA FUNES

La desclasificación de documentos del Ministerio de Defensa francés confirma que la modista, creadora de Chanel, colaboró con los alemanes

Para entender a Coco Chanel hay que conocer algunos episodios de su vida. Saber que fue abandonada en un orfanato, que conoció a sus primeros contactos cantando en un vodevil y que odiaba a sus socios judíos, son elementos esenciales para comprender su desarraigo, e incluso su indiferencia ante cuestiones políticas y religiosas.

Coco Chanel fue una de las primeras flappers, que no eran otra cosa que avanzadas señoras que en los años veinte comenzaron a usar pantalones y a cortarse el pelo al estilo garçon: fumaban, bebían y salían de noche. Nada novedoso hoy en día. Pero algo curioso de Coco Chanel es que su vida siempre fue unida a la de algún hombre acaudalado. Fue Etienne Balsan el que la sacó del mundo del cante para llevarla a su finca y educarla en cuanto a protocolo y estilo. Coco dejó a Etienne por Boy Capel, quien incluso le puso sus primeras tiendas en París y Deauville. A su muerte, Coco pasó un bache. Pero se convirtió en la adorada compañera del duque de Westminster durante una década. Fue él quien le compró casa en Londres y la parcela para su residencia favorita, La Pausa, en Roquebrune.

El duque de Westminster, «Bendor» para los amigos, era conservador, homófobo y antisemita. Cuando La Segunda Guerra Mundial irrumpió en París, la mayor parte de las casas de moda francesas cerraron. Chanel desapareció de escena hasta que se la comenzó a asociar con un apuestísimo agente alemán, de origen noble, el barón Hans Günter von Dincklage, a quien le sacaba 13 años de edad. Durante la guerra, los tortolitos vivieron en el hotel Ritz, que a la vez era cuartel general de la fuerza aérea alemana.

La convivencia previa con el duque de Westminster pudo haber influido en la comodidad con la que Coco se sentía rodeada de militares germanos. Una nueva normativa en la Francia ocupada prohibía a los judíos poseer empresas; Chanel, que se había asociado con el judío Pierre Wertheimer, no estaba satisfecha con la cesión de su nombre por un ridículo 10% y vio en la llegada de los nazis la tabla de salvación para recuperar Chanel Parfums.

Se decía que Coco actuó como agente para la inteligencia alemana y que intentó mediar entre Churchill y Hitler, ya que había conocido a Sir Winston a través del duque de Westminster años antes. Ahora, con la desclasificación de documentos en el Ministerio de Defensa de Francia, salen a la luz las confirmaciones que prueban que la famosa modista cooperó con los nazis. El documental que una cadena francesa mostró hace unos días, llamado «La sombra de la duda», despeja cualquier cuestión al respecto. Se cuenta incluso que su código para colaborar con la inteligencia alemana, la Abwher, era el F-7124.

Cuando acabó la Guerra Mundial, la antigua Resistencia puso en funcionamiento la llamada épuration o limpieza de todas las personas que habían colaborado con los nazis. Coco Chanel fue arrestada e interrogada, y podría haber sido juzgada y ejecutada si no hubiera sido por sus contactos personales con Churchill. Huyó a Suiza con su amor alemán y volvió a París ocho años después para reabrir y lanzar al estrellato mundial su marca de modas, Chanel. La complejidad, la brillantez y el insufrible temperamento de Coco Chanel aún no se han descubierto del todo.

Tomado de ABC España

 
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