Sobre si el gobierno arrugó…

Maria corina machado

 

CORAJE

 

El gobierno “arrugo” en la imputación a María Corina. Inicialmente la Fiscalía había recibido el encargo de imputarla por magnicidio. El propio Maduro, en cadena de radio y televisión, la llamo asesina y magnicida y luego, misteriosa e inexplicablemente cambiaron de opinión.

Esto es sin duda una prueba de las enormes diferencias de criterio al interior del gobierno pero lo es también de la enorme presión que sintieron por la inusitada solidaridad que despertó esta abusiva tentativa tanto en Venezuela como en el mundo.

Nuestro país está al borde del desastre. Muy pronto tendrá que recurrir “rodilla en tierra” al Fondo Monetario Internacional. Ya vendió, en menos de la mitad, la factura petrolera que nos adeuda la Republica Dominicana a la antimperialista y anti sionista Goldman Sachs, de manera que tiene que cuidar las formas en el concierto internacional porque no quiere lastimar susceptibilidades y menos si son las de los grandes poderes imperiales. Maduro seguirá en su retórica “antimperialista”, pero por debajo de la mesa, hará todas las concesiones. Dicho en palabras de nuestro vernáculo refranero “mapurite sabe a quién perfuma”

No creamos sin embargo que María Corina por esto le resultara cómoda al régimen. Ya estos señores nos han demostrado que si no lo hacen a la entrada, lo hacen a la salida. Y no cabe duda que María Corina ha dejado de ser una piedrita en el zapato para transformarse en un dolor de cabeza para el gobierno.

En muchas ocasiones hemos dicho y en particular con la ocasión de la elección de alcaldes y gobernadores que Venezuela no solo necesita buenos gestores de la cosa pública, sino que en esta hora menguada de la Republica necesitamos un nuevo tipo de liderazgo. Una de las cualidades de ese nuevo tipo de liderazgo es sin duda no tener miedo y María Corina en ello ha dado demostraciones más que suficientes que no se necesita testosterona para demostrar coraje. Coraje político y coraje personal.

 

Maduro-en-béisbol

 

…o se le arrugaron.

 

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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