Tampa Bay no se ve tan mal para la próxima temporada

tampa bayAnthony Castrovince

Estos no son — ni serán — los Rays de antes. No se verán los viajes de disfraces organizados por Joe Maddon. No contarán con la gran presencia de David Price cada cinco días. Ben Zobrist no jugará lo que parecía cada posición en el Tropicana Field. Y serán pocos los que insinuarán ciegamente que cada movimiento que haga Tampa Bay sea ingenioso simplemente porque Andrew Friedman lo haya realizado.

El cambio de identidad que está ocurriendo en los Rays es drástico. Pero lo que Tampa Bay está haciendo es un resultado necesario de su modelo de negocios, y algún día esta ola de maniobras se recordará como un mal necesario.

Francamente, después de estos cambios–incluso después de todos estos canjes y aparentes bajas-ese día podría llegar antes de lo que piensan los escépticos.

Lo que los Rays han hecho durante esta temporada muerta definitivamente se califica como “reconstrucción. Cuando cambiaron a sus jugadores del medio del cuadro (el cubano Yunel Escobar y Ben Zobrist) a Oakland, adquirieron a un buen infielder prospecto (Daniel Robertson) que viene de una temporada en Clase-A a los 20 años de edad, para que éste posiblemente algún día acompañe a un destacado prospecto del infield (el dominicano Willy Adames) que viene de su temporada en Clase-A a los 19 años de edad.

No cabe duda de que el talento joven es la vida de una organización como los Rays y para adquirirlo en ocasiones, debes dar a cambio jugadores importantes que se acercan a lucrativos contratos.

“Comprendemos nuestras limitaciones y seguimos la fórmula”, señaló el presidente de operaciones de béisbol de Tampa Bay, Matt Silverman. “En un mundo ideal no tendríamos que contemplar hacer esta clase de canjes, pero no tenemos ese lujo”.

Siempre es un proceso doloroso, es más así enviar a otro equipo Zobrist, quien de varias formas fue la personificación de lo que son los Rays — y quien, de hecho, encaja bien en los Atléticos, debido a que Oakland está enfocado en la flexibilidad y productividad que brinda.

Pero en las Grandes Ligas del 2015, un equipo como los Rays no necesitará seguir la fórmula de “desmantelar el equipo con la esperanza de volver a la relevancia en cinco años” que hemos visto (especialmente en mercados de mercado pequeño y mediano) en el pasado. Y aunque nadie le dará a estos Rays la etiqueta de claros contendientes bajo su nuevo dirigente Kevin Cash, aún tendrían la base de un club competitivo que pueda crearle problemas al resto de la División Este de la Liga Americana.

Hasta ahora, los Rays han tenido que ceder piezas de impacto, han ahorrado dinero y han agregado a jugadores jóvenes.

Tampa Bay podría decir que esto es un intento de reconstruir y reforzar al mismo tiempo. Hubo un tiempo en el que dicho plan era casi imposible. Pero ya no vivimos en aquellos tiempos.

Lo que muchos dirían que los Rays todavía tienen — al menos sobre el papel — es el mejor grupo de abridores en el Este de la Liga Americana. De hecho, ese será el caso si no se deshacen de más piezas — o si los Medias Rojas no agregan a Max Scherzer o Cole Hamels. Una rotación integrada por Chris Archer, Alex Cobb, Drew Smyly y Jake Odorizzi (ninguno de ellos mayor de 26 años de edad) llena de optimismo al equipo, y un regreso en salud de Matt Moore a mediados de la temporada aumentaría tal intriga.

Ahora, el otro lado obvio de la moneda — y lo que podría hundir a este equipo — es el problema que tendrían para anotar carreras. Desafortunadamente, ése es el dilema para un club que juega como local en el Tropicana Field.

Los nuevos Rays aún podrían tener esperanzas de que su nuevos jugadores del medio del cuadro (el venezolano Asdrúbal Cabrera en el campo corto y Nick Franklin y Logan Forsythe compitiendo o compartiendo tiempo de juego en la intermedia) representen una mejoría en comparación con Escobar y Zobrist, que el prospecto Steven Souza Jr. surja como una pieza clave y que — sobre todo — Evan Longoria luzca como el jugador de antes y no el misterio que fue con porcentaje de slugging de .404 en el 2014.

Lo que los Rays están haciendo es colocarse en una mejor posición para el éxito a largo plazo. Esto comenzó en verano pasado con el cambio de Price, pero las repentinas partidas de Maddon y Friedman parecían darle la bienvenida a una urgencia de cambiar a las piezas que tenían más sentido. Adiós a Zobrist, Matt Joyce, Jeremy Hellickson, Ryan Hanigan , al dominicano Joel Peralta y Sean Rodríguez. También adiós a Wil Myers — y ese canje definitivamente sorprendió a todos, aunque Souza podría amortiguar el golpe.

Está por verse si llegarán otras sorpresas, pero el presupuesto no sería el principal motivo como lo fue con Price y Zobrist. Los Rays se perfilan para comenzar la campaña con una nómina muy debajo de los US$76.9 millones del 2014, récord de la franquicia.

Estos Rays serán irreconocibles de muchas maneras. Y muchos los señalarán como los favoritos para ocupar el sótano en el Este de la Americana. Pero la verdad es que el conjunto no luce tan, tan mal. Esto sería posible simplemente por su profundidad en su pitcheo. Tampa Bay no será señalado por muchos (y erróneamente) como favoritos para ganar la Serie Mundial como lo fueron hace un año, pero tampoco serán una presa fácil.

Durante una larga, extraña y en ocasiones dolorosa temporada muerta, los Rays se han renovado — a corto y largo plazo.

Tomado de MLB.com 

 

 
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