EL ACTOR PODRÍA HABERSE RETIRADO DEL CINE
Jack Nicholson sigue sin filmar películas

Jack

Arancha Moreno 

Aumentan los rumores sobre el posible Alzhéimer del actor, maestro encarnando personajes esquizofrénicos, dementes, obsesivos y al borde de la locura.

Un medio estadounidense publica que Jack Nicholson tiene alzhéimer.

La mirada de loco y la sonrisa burlona del cine podrían abandonar la gran pantalla para siempre. Al menos así lo ha difundido hace unos días The National Enquire, que asegura que el carismático Jack Nicholson lleva meses recluido en su domicilio porque padece Alzhéimer. 

Ni el actor ni su entorno han confirmado la noticia, pero sí es cierto que lleva tiempo sin aparecer en público. La última vez que se dejó ver fue en 2013, cuando acudió a la gala de los Oscar a presentar el premio a la mejor película. Un escenario que conoce bien, porque es uno de los actores más nominados de la historia de la Academia: ha sido doce veces candidato y ha logrado tres estatuillas. Dos fueron al mejor actor, por ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ (1975) y ‘Mejor imposible’ (1997) y una al mejor actor secundario por ‘La fuerza del cariño’ (1983). Pero a sus 77 años, lleva cuatro alejado de la pantalla. El citado medio estadounidense asegura que pasa los días en casa, que apenas recibe visitas y que las pocas personas que han ido a verle le han encontrado confuso y desorientado. Una fuente anónima apunta que lleva años sin aceptar papeles porque tiene miedo a olvidarse del guión.

No son rumores nuevos. Una información publicada por Radar Online en septiembre de 2013 aseguraba que, según una fuente muy solvente en Hollywood, el actor era incapaz de recordar guiones: “Jack se retira. Hay una razón muy simple tras esta decisión: sus pérdidas de memoria. Francamente, a sus 77 años, Jack tiene problemas de memoria y no es capaz de recordar las líneas que le piden. Su cabeza ya no es lo que era”. Por aquel entonces, un portavoz del oscarizado actor desmintió la información y aseguro que no tenía ninguna intención de jubilarse. Lo mismo corroboró Maria Shriver, exmujer de Schwarzenegger y buena amiga de Jack. Incluso hubo rumores de que andaba estudiando posibles guiones. Sin embargo, pasa el tiempo y sigue sin trabajar.

 

Diez papeles para no olvidar

 

Mientras se vislumbra si volveremos a verle en la gran pantalla, cabe recordar su prolífica filmografía, fruto de su trabajo durante seis décadas. Camaleónico y con tremenda expresividad, ha sabido encarnar como (casi) nadie los papeles de personajes perturbados, siniestros, enfermos, locos o simplemente malignos, aunque no lo ha sido siempre. Entre sus primeros personajes memorables, está el abogado alcóholico George Hanson, al que encarnó en Easy Rider (1969). La película retrataba la libertad y la aventura de la América de los 60, y en ella ya plasmó la fuerza y ese incipiente carácter que le han vuelto inconfundible.

Otro de sus aciertos fue su interpretación en Chinatown (1974), película de culto de cine negro dirigida por Roman Polanski en la que compartía cartel con Faye Dunaway y John Huston. Nicholson era el detective privado Jake Gittes, contratado para investigar un asesinato que ocultaba oscuros intereses y secretos familiares. La cinta está considerada de culto, y el trabajo entre el cineasta y el protagonista dio lugar a otros polémicos hechos, cuando salió a la luz que Polanski se había acostado con una menor en la casa del propio Nicholson, algo por lo que sigue sin poder pisar suelo estadounidense.

Al año siguiente protagonizó una de sus películas más memorables, Alguien voló sobre el nido del cuco, con el que logró el Premio de la Academia de los Oscar como Mejor Actor. En ella se metía en la piel de R.P. McMurphy, un hombre acusado por cinco casos de estupro, al que no encarcelan por su aparente desequilibrio mental, por el que es recluído en un hospital psiquiátrico. Sin duda, uno de sus papeles más dramáticos, en los que mezcla perturbación y esa locura que le ha acompañado en tantos momentos del camino.

Ahondando en su vertiente oscura, en 1980 afrontó uno de sus papeles más escalofriantes en El resplandor, la novela de Stephen King. Llevada al cine por Stanley Kubrick, relata la historia de una familia que se muda a un hotel solitario en el que su personaje, Jack Torrance, comienza a sufrir inquietantes trastornos de personalidad, que se agravan con la incomunicación y el insomnio. Bajo estas líneas se encuentra uno de sus fotogramas más famosos.

Entre la ristra de encargos que le llovían a Nicholson, en 1981 eligió trabajar en El cartero siempre llama dos veces, donde daba vida a Frank Chambers, un hombre de mal vivir que inicia una relación clandestina con una ama de casa que interpreta Jessica Lange, con la que planea matar a su marido. Una vez más caminaba al filo de la navaja.

Seis años después llegó la adaptación cinematográfica de Las brujas de Eastwick (1987), donde encarnó al mismísimo diablo, papel para el que tantearon en un primer momento a Bill Murray. Nicholson no escatimó la preparación del personaje y estuvo leyendo gran cantidad de libros sobre brujería medieval. En esa línea de tramas menos cotidianas llegó después el Batman (1989) que dirigió Tim Burton, donde Nicholson fue el siniestro Joker, un mafioso que cae en un estanque de productos químicos y adquiere una apariencia de payaso que le atormenta psicológicamente y que será el peor enemigo del héroe enmascarado. El actor no estaba muy convencido, pero cuentan que tras un alto salario, acabó aceptando el encargo.

En los 90 también dejó dos películas dignas de entrar en esta lista. Una fue Algunos hombres buenos (1992), donde interpretó a un coronel del cuerpo de marines de Estados Unidos, en una trama en la que se sometía a juicio el homicidio de uno de los marines. No era un papel muy extenso, pero le valió la nominación a mejor actor de reparto en los Oscar. 

Años después, ganó su presencia en esta selección con la primera comedia de la lista, Mejor imposible (1997). Como siempre, volvía a ser un personaje repleto de aristas, esta vez un señor con trastornos maniáticos con cierto aire esquizofrénico que se acabó convirtiendo en uno de sus papeles más queridos.

La lista podría terminar con A propósito de Schmidt (2002), donde Nicholson es Warren, un jubilado completamente desorientado que acaba de enviudar y quiere evitar a toda costa que su hija se case. Quizá el papel parezca menos retorcido que otros muchos, pero con él ofreció una de sus mejores interpretaciones. Pero no fue la última de su carrera: tras ella llegaron otros filmes como Infiltrados (2006), Ahora o nunca y la que por ahora es su última actuación, ¿Cómo sabes si…? , estrenada en 2010. Su carrera ha sido una demostración constante de valentía a la hora de afrontar los personajes más complejos, pero tal vez no pueda volver a repetir esta hazaña, de confirmarse que la memoria podría estar abandonándole. Quizá por ello merezca la pena que no olvidemos todo lo que hizo, todo aquello que, tal vez, él empieza a olvidar.

Tomado de La Gaceta

 
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