No hay vuelta de hoja

foto-Desabastecimiento

 

La escasez que vive Venezuela desde hace casi dos años, agravada en tiempos posteriores a las vacaciones de Navidad, está generando una nueva forma de vida, muy parecida a la de los cubanos, también complicada en la etapa del período de emergencia, luego de que dejaran de recibir la mesada obligada del desaparecido comunismo de la Unión Soviética.

Según los más altos voceros oficialistas los venezolanos están justo en pleno proceso de transición del capitalismo hacia el socialismo. Eso parece ser verdad si nos atenemos a los signos de cubanización tan claros que cada día se abren como un abanico ante un país que ya comienza a acostumbrarse a lo malo. Nos comentaba un cubano con muchos años radicado en Venezuela que allá no hubo transición y, además, el régimen se impuso y se mantuvo a punta de fusil. De un día para otro entraron en la etapa de las colas, el racionamiento, los salarios míseros, el empleo de bajísima calidad, la pobreza diseminada por todas partes, la ruina general. La dictadura y el control absoluto por parte de los Castro y el Estado. Todo pasó muy rápido. Y como esclavos les tocó vivir, a los que no pudieron escaparse de la isla, por más de 50 años. Ahora, ante la desaparición del poder del dictador principal, Fidel Castro, poco a poco comienzan a ceder ante la eminente pérdida del subsidio establecido por Chávez en favor de sus socios de Cuba. Sin ese petróleo y sin esos dólares, en Cuba se mueren de hambre. Y lo van a evitar pegándose a las faldas de Estados Unidos. Siempre han conseguido una falda oportuna y con plata. Por eso en Cuba, entre la represión y la esclavitud, los Castro han logrado mantenerse en el poder hasta sus días finales.

Esa plática viene del petróleo venezolano. Y, cosa rara, también ha servido para mantener más o menos parado el gobierno bolivariano. Pero, como ya se sabe y por bastantes meses, el petróleo estará más barato de lo que los planes del socialismo venezolano pueden aguantar. El ingreso petrolero siempre estuvo presupuestado por debajo de su costo real con la finalidad de tumbarle una plata a las regiones, especialmente a las gobernaciones en poder de la oposición. Lo demás salía a punta de créditos adicionales. Esta vez la planificación socialista calculó el ingreso en 40 dólares por barril y ya está por debajo; pero hasta el más lerdo de los especialistas sabe que el gobierno venezolano necesita un barril en al menos 100 dólares para poder mantenerse dentro de las líneas mostradas durante 16 años.

Está claro que es el modelo del Gobierno, y no una fulana guerra económica, la que está generando la caída de todos los estándares de la vida nacional. Y no habrá cambios profundos. Al menos eso es lo que han dicho los líderes del proceso. Algunas medidas que permitan mejorar el ingreso del Estado y tratar de mantener la línea populista que es la base de sustentación del Gobierno, es lo previsible. Pero el destino final, entre colas, pobreza y desabastecimiento, está escrito en piedras.

Eso no tiene vuelta de hoja.

 

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.

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