El ABC de Milagros Betancourt / Internacionalista y abogada
“La posición de Venezuela en el ámbito internacional es lamentable”

"Ya la comunidad internacional está percatándose de lo que realmente ocurre en el país".

“Ya la comunidad internacional está percatándose de lo que realmente ocurre en el país”.

Estamos aislados políticamente, no somos tomados en cuenta para ninguna iniciativa. Chávez logró aglutinar voluntades a su alrededor, Maduro no tiene con qué. Ante la situación de Venezuela, los cubanos resolvieron sacarle la alfombra al Gobierno del cual se han servido, opina la especialista en arbitraje.

Es egresada de la Universidad Católica Andrés Bello con postgrado en Derecho Internacional en la Academia de La Haya y en la Universidad de Alcalá de Henares, en España. Por 26 años ejerció como funcionaria del Servicio Exterior de Venezuela, concluyendo en el año 2001 con el rango de Embajadora. Su última posición fue Directora de Asuntos Multilaterales. Es profesora de Derecho Internacional Público en la UCAB y actualmente se desempeña como Directora Ejecutiva del Centro Empresarial de Concertación y Arbitraje vinculado a Venamcham (Cámara Venezolano—Americana). Éstas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana. 

— ¿Qué podríamos destacar de la visita de los expresidentes Andrés Pastrana, Felipe Calderón y Sebastián Piñera a Venezuela?

— El evento, una especie de foro (más bien conversatorio) con participación de destacadas personalidades del país, tuvo incidencia real en el plano internacional. Fue un llamado de atención de estos señores quienes, si bien no le dieron suficiente importancia a la situación de Venezuela mientras duraron sus ejercicios presidenciales, ahora pueden alzar su voz ya que no tienen compromiso político como Jefes de Estado. 

— Una de las críticas más escuchadas es justamente esa: cuando eran Presidentes podían actuar con más fuerza en auxilio a la democracia venezolana.

— El tema de las relaciones internacionales está muy marcado por el hecho de que se trata de  una comunidad de relaciones económicas y comerciales. Venezuela siempre fue un “buen” socio que representaba grandes logros para sus países, un factor interesante de beneficios económicos.

— Ahora ya no contamos más…

—  Ni ellos tienen esa responsabilidad porque no ejercen más. Antes no les resultaba tan sencillo pues cada uno de ellos se podía ver retratado en una situación similar en sus respectivos países donde hay institucionalidad y separación de poderes, democracias en pleno funcionamiento, que no es el caso de Venezuela. Lo importante es que vinieron los tres, declarando que la verdad de lo que ocurre en Venezuela supera cualquier versión que hubieren podido recibir antes. Tuvieron gestos y expresiones de mucha solidaridad cuando puntualizaron que no venían a acompañar a la oposición sino a los venezolanos demócratas, como sienten que lo es la mayoría del país. Lamentaron que su presencia y mensaje no fuera accesible a más gente, que hubieren podido llegar a barrios, más cerca del pueblo. Ello no era factible. Por un lado, los medios de comunicación sabemos que están muy restringidos y por el otro, resultaba imposible para los anfitriones garantizar la seguridad de estos personajes en lugares de asistencia masiva. 

—  La pregunta que afloraba inevitablemente: ¿por qué no dejaron oír su voz a favor de un caso como el de Iván Simonovis que clamaba al cielo casi diez años preso de la manera más injustificada?

—  En funciones de gobierno ellos no se van a echar tierra unos a otros. Esa es la verdad. Como decimos en criollo, entre bomberos no se pisan la manguera. 

— ¿Esa complicidad no dificulta el que hoy su trabajo pueda ser más eficiente en función de lo que proclaman defender?

— Obviamente. Uno de ellos confesó que lamentablemente el silencio y la complicidad eran nefastos, con lo que probablemente aludía a su propia responsabilidad. Pero esa presencia de ellos en Venezuela creo que fue positiva pues van a reproducir en el exterior lo que constataron aquí y eso ayuda. Los tres fueron muy contundentes en señalar que el problema de los venezolanos lo tenemos que resolver nosotros. Insistieron en que los líderes de oposición deben pensar más en el país y menos en sus proyectos políticos particulares. En esto fue muy enfático Piñera, poniendo como ejemplo el caso de Chile. Sin unidad real y sincera harán muy cuesta arriba superar la compleja situación venezolana. 

— Muy sensato…

— Y muy claros al decir que ellos pueden acompañar pero nada más. La responsabilidad de lo que queremos hacer con nuestro destino es de los venezolanos. 

Relaciones internacionales

— En medio de todo este alboroto, nadie recuerda la mega-gira de Maduro. ¿Cuál es el balance?

— Desde el punto de vista formal y protocolar, lo cual es clave en el mundo internacional, fue muy mal diseñada y realizada. Se nota la ausencia absoluta de una cancillería seria. Los que aprendimos el oficio no figuramos en absoluto. Es inaceptable que a la llegada de un Jefe de Estado lo reciba un vicecanciller, pues no se anunció con la debida antelación, no se negoció previamente y no se estableció cual sería la agenda a desarrollar. Excepción hecha del viaje a China, que pareciera fue un poco más concertado. Todo lo demás fue totalmente improvisado, tanto desde el punto de vista formal/protocolar como desde el punto de vista de fondo. Por las noticias que tenemos, Maduro simplemente iba a pedir, pero no sabemos qué ofreció y evidentemente nadie va a dar nada sin respaldos ni garantías de recuperar el dinero. Todos conocen la situación en que está Venezuela, la caída de los precios del petróleo que ha pesado de manera abrumadora sobre nuestro presupuesto, sin manera de resolver por los momentos. Ningún país ni organización financiera se arriesga sin contrapartida. 

—  Ya no somos convenientes…

— Ni siquiera convenientes: ya no somos útiles y la prueba más contundente de ello es la negociación entre Cuba y los Estados Unidos. Un hecho que podría parecer trivial pero que ha sido significativo para la dinámica de este gobierno y todo el período de Chávez: el regreso de cada gira al exterior era vía Cuba. Esta vez no lo fue. 

— Viajaban para allá para rendir cuentas antes de volver a Venezuela…

— Lo que fuera. Lo cierto es que el regreso en esta oportunidad coincidía con la llegada de la misión de Estados Unidos para inaugurar conversaciones y no era ni pizca de conveniente para los cubanos que apareciera Maduro por allá. 

— ¿Quedó el gobierno venezolano colgado de la brocha en ese acuerdo Cuba – EEUU?

—  Sí. Es difícil tener la información fidedigna ya que son muy pocas las fuentes donde obtenerlas pero, por lo que se vislumbra, Venezuela estuvo completamente ausente de esta negociación. Eso es grave, pues somos el proveedor permanente de Cuba y para nadie es un secreto que dependemos políticamente de la isla. Es evidente que, ante la situación de Venezuela, los cubanos, sencillamente, resolvieron sacarle la alfombra al gobierno del cual se han servido, como siempre han hecho: cuando se quedaron sin Rusia apelaron a Venezuela; ahora se quedan sin Venezuela y voltean hacia EE.UU. Ya no hay más remedio, no tienen otra opción sino el “imperio”. De hecho, no se sabe de ningún encuentro entre Castro y Maduro desde que se emprendieron estas negociaciones. 

— Aparte de los motivos económicos Cuba siempre “se esfuma en la raya”, ocurrió en el Chile de Allende, en Angola… ¿Será éste el caso?

— Por lo que se sabe, muchos generales cubanos han ido saliendo progresivamente de Venezuela. La administración de Obama, por su parte, también tenía entre sus objetivos resolver el problema con Cuba. Era el momento perfecto para Cuba de avanzar, pero no está presente sólo el elemento económico, sino el tema de liderazgo. Es imposible comparar a Maduro con Chávez. Este último era un hombre -nos guste o no- que tenía un liderazgo propio, que logró aglutinar voluntades a su alrededor, con o sin dinero. Maduro no tiene con qué.

— Y lo peor es que no hay relevo.

— Ninguno. La posición de Venezuela en el ámbito internacional es lamentable en este momento. Estamos aislados políticamente, no somos tomados en cuenta para ninguna iniciativa de alto nivel. Chávez sabía cuándo recoger velas y podía entrar en una negociación en la cual, si tenía que echar para atrás todo lo que había pensado inicialmente, lo hacía con tal de adecuar las voluntades internacionales a sus intereses.  

— ¿Tenía la asesoría de Cuba y ya Maduro no la tiene?

— Puede ser, pues sin duda ya Maduro no cuenta con el piso político que aportaba la habilidad de los cubanos. Ellos se dieron cuenta de que no era posible continuar expandiendo la revolución como lo hacían a través de Chávez. Muy oportunamente identificaron el agotamiento de su modelo acá. Sin dinero, esta revolución no habría durado uno o dos años. Duró el tiempo que duró el boom petrolero. Chávez sabía utilizar los recursos, perversamente, ayudado por los cubanos, pero les sabía sacar provecho. Con respecto a Chávez, salta a la vista el mundo de diferencias con Maduro y su desempeño. 

"Sin unidad real y sincera se hará muy cuesta arriba superar esta compleja situación".

“Sin unidad real y sincera se hará muy cuesta arriba superar esta compleja situación”.

 

Difícil panorama 

— ¿Podría estar gestándose un acuerdo internacional para favorecer un punto final en Venezuela?

— Lo que sí se nota es que ya la comunidad internacional está percatándose de lo que realmente ocurre en este país.

—  ¡Era hora! ¿Después de casi 20 años?

— Era difícil antes. Tuve oportunidad -por mi trabajo- de viajar con Chávez al exterior en alguna ocasión y él cuidaba las formas, mantenía la fachada democrática, de que los poderes parecieran autónomos así les diera órdenes directamente. El tema electoral era otro escenario donde se esmeraba en agenciar mecanismos que le dieran legitimidad a sus triunfos. Ahora es tan burdo el manejo que ya no hay forma de sostenerlo. Además de que Maduro cometió un error gravísimo cual fue la desmedida represión contra las protestas juveniles de febrero, siguiendo la receta cubana que ya conocemos, pero que no cabía en este momento entre nosotros. 

—  Los cubanos han aprendido mucho después de medio siglo en el poder. ¿No estarían -desde conocida la gravedad misma de Chávez- planificando este deslinde del gobierno venezolano? ¿Esas recomendaciones de arremeter contra las manifestaciones -incluso hasta de mantener la escasez, las colas, el deterioro general del país- recetas que a todas luces echaron por tierra el poco prestigio que le quedaba a este gobierno, no se inscribirían en la estrategia castrista en marcha?

— Mira, conociendo a los cubanos, todo es posible. Estas negociaciones con EE.UU. comenzaron en julio del 2013. Tienen año y medio trabajando. Paradójicamente con lo que ha venido ocurriendo en Venezuela, la primera decisión que se anuncia para comenzar negociaciones es la liberación de presos políticos. Ello contrasta con la situación que tenemos en Venezuela: aquí no sólo hay presos políticos, sino estudiantes presos, jóvenes y casi niños que han sido torturados de manera desmedida, lo cual ha hecho que la comunidad internacional reaccione argumentando que el tema de la democracia y los derechos humanos compete a todos. Apelan a su derecho a opinar, lo cual no tiene nada que ver con soberanía ni con injerencia en asuntos internos. Cuando los Estados suscriben acuerdos de derechos humanos se comprometen a que los unos pueden reclamarle a los otros, si se trata de violaciones a esos derechos que son sagrados. 

—  Usted maneja muy bien los temas de arbitraje, ¿si las cosas cambian en Venezuela, cómo hacer con esos convenios firmados con otros países -que nunca se sabe a qué nos comprometen y/o nos amarran por generaciones- en caso de no poder o no querer honrarlos por haber sido suscritos desconociendo nuestras leyes?

— Para poder desconocerlos primero hay que conocerlos. Desconocerlos, sin  más, es muy difícil. Son innumerables los acuerdos que no figuran en Gaceta Oficial, de los cuales no se sabe nada. No los tiene ni la propia cancillería pues se guardan en Miraflores. Le han dado a los acuerdos internacionales formas de contrato y toda una cantidad de errores garrafales. Hay que sentarse a revisar los supuestos compromisos que tenemos, si en verdad se han acogido a la normativa internacional para cumplir esos convenios, pues el que hayan violado la nuestra no es argumento para desconocerlos. Si no tienes la posibilidad de hacerlo, hay maneras como denunciarlos, renegociarlo o los das por terminados y cubres las indemnizaciones del caso. Eso va a ser un trabajo muy difícil pues hay que sentarse país por país, qué firmamos, qué está en curso y cómo lo abordaremos. El Derecho Internacional provee muchas vías, pero me temo que no es sencillo lo que tenemos en el panorama.

 

 

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