Balotelli, un caso perdido

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El delantero, apartado en la Premier y arrinconado en la selección italiana, se ha quedado a medio camino con 24 años
“No tiene ganas de trabajar, ni de correr, ni de estar en el grupo”, dicen en el Milán

Eleonora Giovio

 

Media hora de juego y seis partidos sin ser convocado. Es el botín de Mario Balotelli en el último mes. No disputa un partido entero desde el 1 de noviembre. Ha marcado más goles en el nuevo anuncio de Puma que en el terreno de juego (cero en la Premier desde que llegó al Liverpool, uno en Champions y uno en la Copa de la Liga). Ninguneado por Brendan Rodgers, criticado por los hinchas reds, olvidado por el seleccionador italiano, Antonio Conte, y criticado hasta por su representante, que ya no está dispuesto a tolerar sus caprichos (o al menos eso dice), Balotelli ha llegado a un punto crítico de su carrera con tan sólo 24 años.

“Yo le he dicho que tiene un contrato de cuatro años y que no lo voy a llevar a ningún sitio. ‘O dejas el Liverpool teniendo un valor de unos 60-70 millones o mueres aquí’, eso le dije”, ha contado Mino Raiola, su representante, en una entrevista en la Gazzetta. Balotelli no ha cuajado en el Liverpool. Su entrenador dice que es un buen chico, pero también que tiene que acostumbrarse a ser suplente porque “presionar y defender no forman parte de sus características”. Un suplente que costó 20 millones de euros y que presiona más fuera de la cancha.

Sancionado por la Federación inglesa por un tweet racista [“No seas racista: sé como Mario, un fontanero italiano, creado por japoneses, que habla inglés y se parece a un mexicano. Salta como un negro y recoge monedas como un judío”], Balotelli ha dado de hablar más por sus salidas de tono que por sus actuaciones futbolísticas. El pasado domingo por la noche colgó una foto en Instagram con una foto de El Padrino y esta frase: “Llegará el momento en el que cada uno tendrá lo que se merece”. Nadie sabe a quién ni a qué se refiere.

“No tiene ganas de trabajar, ni de correr, ni de estar en el grupo. Es un maleducado y luego llora y se hace la víctima”, dice un miembro del cuerpo técnico del Milan. En el club rossonero hicieron una apuesta el pasado verano cuando el entrenador, Filippo Inzaghi, convenció a Berlusconi y a Galliani para que lo vendieran. Quería un vestuario con gente comprometida y Balotelli no entraba en ese perfil. “La apuesta, y parece que la vamos ganando, era esta: no volverá a hacer nada en ningún sitio”, cuenta el mismo empleado.

 

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“Mario es joven todavía, pero los jóvenes deberían tener alrededor personas que los ayuden. A veces la ayuda no es decir: ‘eres el mejor y el más guapo’, sino hacer ver los errores y cómo trabajar para solucionarlos”, sostiene Gennaro Gattuso, que coincidió con él en la selección.

 Conte no lo convocó después del Mundial —los pesos pesados como Buffon y De Rossi se quejaron de su falta de compromiso y llegaron a decir que la selección no necesita a figuritas sino a hombres de verdad—, lo llamó para los partidos de noviembre pero Balotelli se marchó a casa a los pocos días por problemas musculares. “Para conquistarme tendrá que hacer lo que yo diga y lo que yo quiera y llenarme los ojos. Si no, hasta luego, nos haremos a la idea”, dijo Conte en otoño “¿Consejos para Mario? Ninguno, no sirven de nada, todo el mundo se los ha dado y no escucha a nadie”, fue la frase lapidaria de Francesco Totti.

 Incluso Roberto Mancini, el técnico con el que debutó en el Inter y que tuvo luego en el Manchester City y también la única persona ante la que parece cuadrarse, le ha advertido de que corre el riesgo de acabar como Adriano.

 “Con Mario no es fácil: lo que le entra por un oído le sale por el otro. Es un buenazo y hace las cosas con el corazón. No tengo ni idea de cuál podría ser su medicina, lo que sé seguro es que si lo entrenas, deberían pagarte el doble”, declaró en una entrevista en el Corriere della Sera. “Mi esperanza es que se despierte un día y se dé cuenta de que lo está tirando todo por la borda”. Es la esperanza que van abandonando unos cuantos. El talento con un físico espectacular llamado a convertirse la estrella de la selección y del fútbol mundial se ha quedado a menos de medio camino.

 

 
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