EL ABC de Emilio Rivera Fernández / Cineasta
“El cine venezolano ha trascendido mucho…  antes eran variaciones sobre el mismo tema”

“La gente está viendo cine venezolano”.

“La gente está viendo cine venezolano”.

En todas partes preguntan cómo financiamos “Nos Miran”, pues lo hicimos nosotros mismos. Aprendí por mi cuenta pero he multiplicado mis conocimientos. Una vez me pidieron que describiera la película y yo dije: unión, talento y Venezuela, señala el productor.

 

Es comunicador social, productor de medios audiovisuales y ahora es cineasta. Fue el alma del proyecto NotiChamo, una experiencia que comenzó en Caripito —donde se crió— y se transmitió, primero en TV Caripito (actual Caripito Televisión) y luego en varias televisoras regionales. Siempre estuvo ligado al mundo audiovisual, siempre le apasionó. Cuando era adolescente armaba estudios de televisión en todas partes. El primer programa lo grabó con una cámara VHS y lo llamó TeleCircuito.  Hoy comparte responsabilidades en el film “Nos miran”, que pronto estará en las salas de cine. Éstas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

 

—  ¿Quiere decir que eres autodidacta?

— Aprendí por mi cuenta, pero he multiplicado mis conocimientos en cuanto al manejo de cámaras, edición y todo lo que hace falta en este oficio. Hoy, ya tengo mi propia productora que se llama Telecin.

—  Y ahora haces cine…

—  Es mi primera experiencia en cine. Todo surgió gracias a un amigo, casi un hermano, Eduard Jassen, actor de televisión. Él hizo cursos para guionista y director de cine. Desde pequeño escribía argumentos para películas. Un día me llamó con un proyecto pues tengo los equipos y resolvimos trabajar juntos. Le echamos ganas, vine a Caracas, nos reunimos, conversamos, planificamos todo y arrancamos.

—  ¿Cómo funcionó el proyecto?

— Comenzamos a contactar a los amigos actores, entre ellos a Rosario Prieto, de gran trayectoria en la actuación. Ella hace el papel de Rebeca. Eduard hace el personaje de Carlos. Jenny Miranda, quien es modelo, actriz  y animadora hace de Isadora; también participan Miguel La Rosa, Moisés Castrillo, Carlos Oliveros, Yolennys Millán, Rafael Millán, Ángel Barrios, Manuel Alejandro Molina, Gregorio Machado, Lidia Peláez, Vanessa Peláez, Wilmer Bianculli, Gabriela Jassen, Jesmer Peláez y Milagros Millán.

—  ¿Cómo se las arreglan para hacer cine en Venezuela en estos tiempos?

—  En todas partes me hacen esa pregunta, quieren saber cómo financiamos la película: ¡pues nosotros mismos! 

— Estás como Roberto Benigni, el director de “La Vida es Bella”, quien además era productor, actor, cuarto bate, novio de la madrina y puso a todo el pueblo a actuar

— ¡Jajaja! Sí, más o menos. Es que yo tuve un tío ya fallecido Fran Decari  que fundó el teatro Tilingo junto a Clara Rosa Otero Silva, Gladys Pacheco, Mirtha Borges. Así que yo siempre estaba viendo teatro y me di cuenta de que mi pasión no era actuar, sino estar detrás de las bambalinas, produciendo.

—  Claro, pero me refiero a que en un proyecto como el que desarrollas hay gastos, hay que pagar actores, mantener equipos, proveer logística…

— Eso es correcto, hay que poner el catering, los traslados y alojamientos. Pero también es el espíritu con que se hacen las cosas. Es hermoso ver a la primera actriz, como es Rosario Prieto, enamorada del proyecto y sirviendo cafecito para todos. Otro actor prepara las arepas, el mismo Eduard la ensalada, entre todos nos ayudamos y abaratamos costos.

“Me di cuenta de que mi pasión no era actuar, sino estar detrás de las bambalinas, produciendo”

“Me di cuenta de que mi pasión no era actuar, sino estar detrás de las bambalinas, produciendo”

Detrás de cámaras 

— ¿Cuánto tiempo les tomó filmar?

—  Siete días. Eso se cuenta y no se cree porque cuando ves el corto la calidad impresiona. Dura 75 minutos.

— ¿Cuál es la historia?

—  Un grupo de estudiantes universitarios tienen una tarea: investigar sobre un mito o leyenda y escogen una montaña donde cada cierto tiempo ocurre una masacre. No puedo contarte la historia, obviamente, pero te puedo decir que el género de la película es terror y suspenso. Esos estudiantes se van a la montaña y allí suceden las cosas…

— ¿Qué complejidades se te presentaron?

—  Tuvimos un “detrás de cámaras”, como toda película. Nos levantábamos a las 7:00 a.m. y grabábamos hasta altas horas de la noche. Entonces, nos sentábamos a contar chistes, historias, como hacía de jovencito, que era aficionado a contar cuentos de mi pueblo. Era famoso por ello. Me se la historia de La Chiguira (que en otras partes se le llama Sayona), los duendes, La Llorona, y todo ello servía a las bromas pues le amarrábamos las sillas a las muchachas, íbamos al monte a hacer ruidos raros. Pero un día pasó, no sé si fue por el miedo que, mientras grabábamos una escena con la actriz que hacía el personaje de Rosario cuando era joven, vieron algo y les dio terror. Yo pienso que fue sugestión. Por mi parte, te puedo decir que hice la película con chikungunya.

—  ¡No puede ser!

—  A pesar de todo, pude hacerla. Los primeros días fue fuerte, grabamos en Santa Cruz de Aragua, pero luego me adapté. Yo soy el productor y también actúo, tengo un papel allí. La dirección la compartí con Eduard Jassen. La mayor parte de la película tuvo dos camarógrafos: Eduard y yo. Interpreté al comisario Vásquez y, cuando me tocaba grabar con Rosario, otro tenía que hacer la cámara, así que se la entregaba a Eduard.

—  Trabajaron con las uñas…

—  Así es, pero fue algo que todos disfrutamos, todos sentimos la película como propia. Fueron 7 días grabando, pero teníamos ya meses de preparación durante los cuales trabajamos como uno. Cada quien aportaba lo que podía al grupo. Nos fue de maravilla. Nunca hubo roces ni problemas de ningún tipo en ese equipo.

—  ¿En qué lugares grabaron?

—  Aquí en Caracas sólo algunas escenas. Pero básicamente en Tejerías, en una montaña de cilantro de monte. Toda una grama de puro cilantro. Era muy bonito. 

— ¿Y no les daba miedo las culebras?

—  Sí, claro, en la finca de Santa Cruz  de Aragua, en el municipio Ángel Lamas, apareció una. No quisimos decir nada para no asustar a las muchachas. Después supe que alguien la mató.  Yo, como todo el mundo, temo a las serpientes, pero más a las abejas y hubo un sitio donde grabamos en que había abejas. Un señor me dijo que no me preocupara, que si no las molestaba no harían nada, pero ya sabes, eso fue una complicación.

—  Sé que no puedes revelarme la trama, pero ese nombre “Nos Miran” me recuerda aquella película tremenda “Sé lo que hicieron el verano pasado”, ¿es algo así?

—  ¡Jajaja! En la montaña aparece algo. Descubrimos que eso que sale nos está mirando…

—  ¡Suena de terror!

—  Exactamente. Ya estamos en conversaciones con varias cadenas de cine, no solo acá en Venezuela sino en Latinoamérica. También tenemos una invitación para un prestigioso programa de TV en Miami, a donde pensamos viajar el próximo mes para atender no sólo a esa sino  a varias invitaciones para la televisión allá. Queremos llevar la película para los latinos en EE.UU., así como participar en festivales de cine latinoamericanos. Ya estamos hablando con el Festival de Cine de Cartagena, pero el proceso de inscripciones arranca el último semestre de este año. Igualmente hacemos trámites para importantes festivales en España y Europa en general.

—  ¿Cuándo la estrenan?

—  En abril. Ya hemos hecho contacto con Cines Unidos, una de las cadenas que la van a proyectar en Venezuela. Cada vez que vamos a un programa de TV, las redes sociales y correos no paran preguntando cuándo se estrena y en qué salas.

 

ABC 400 - A - 8 y 9 - FOTO 1Unión, talento y Venezuela

—  Ese esfuerzo que ustedes han hecho se verá recompensado porque el tema es atractivo…

—  Se desarrolla en una montaña encantada del estado Aragua. Imagínate que en un lugar cercano a donde grabábamos vivía uno a quien conocen como “el señor de las culebras” porque tiene un criadero de serpientes de todas clases. Anteriormente vivía más cerca del pueblo pero tuvieron que mudarlo porque la gente se quejaba de que las culebras se metían hacia las casas y demás. Todo estábamos asustados en esa locación, pero ello te da una idea del ambiente que rodeó la filmación.  Cuando pasamos a la montaña de cilantro todo fue más tranquilo, un clima agradable, espectacular. Es un fundo que, como era chiquito, lo llamaban “el fundillo de Manuel”, pero, como comprenderás, le cambiaron el nombre por “el fundo de Manuel”.

—  ¿Cómo queda un equipo que comparte tanto y deben separarse al terminar la filmación?

—  Fuimos y somos una gran familia. Nos extrañamos. Una vez me dijeron que describiera a “Nos miran” en tres palabras y yo dije: unión, talento y Venezuela.

—  ¿Qué lección te quedó de la experiencia?

—  Que cuando uno se traza las metas y se propone alcanzarlas, se puede hacer. Siempre y cuando le pongas esfuerzo y trabajes bien. No recibimos financiamiento de nadie, pero todos unidos salimos adelante.

—  Otra ventaja que tendrá “Nos Miran” es que sale del común de las películas de factura venezolana, ¿cierto?

— El cine venezolano ha trascendido mucho. Respetando desde los comienzos al cine venezolano, todos sabemos el contenido que tenían las películas criollas, siempre el mismo, variaciones sobre el mismo tema. Yo envidiaba mucho a las películas extranjeras cuyas historias eran muy variadas, abundaba la creatividad. Recuerdo especialmente una película llamada “Cheque en blanco” y me preguntaba por qué aquí no se hacía una así. Luego, cuando sale la película “La Primera Vez” de Salserín, fue como un respiro. Estábamos viendo otro cine venezolano al cual podía acudir gente de todas las edades a disfrutar.

—  Ciertamente, estaba resultando muy tedioso, además, mostrando sólo una cara del país, el país depravado, delincuente…

—  Es como el caso de Nueva York: antes, mostraban el NY viejo, oscuro, el desvencijado, de calles desoladas. Hoy tú ves películas de un NY moderno, juvenil brillante. Todo tiene cambios. El cine nuestro ha trascendido mucho y la gente está viendo cine venezolano. Hay quienes están haciendo cine municipal y regional, hay que apoyarlos. En Caripito tengo amigos haciendo cine comunitario. ¡Eso es bueno! También hay que darles respaldo. Están preparando a otros para que entren en el mundo del cine. Se está multiplicando el talento y aflora la creatividad.

—  ¿Con qué haces cine?

—  Mira, tengo mi cámara, el sistema de microfonía, tengo un equipo reporteril completo para un periodista. Lo único que me falta es la post-producción, que se la encargo a un amigo, Alejandro Ramírez, a quien por cierto fastidiamos mucho apurándolo con el trabajo. Tengo 43 años y desde el liceo estoy en esto. Tuve un periódico en 6to grado de primaria y otro en el bachillerato; luego hice teatro con el Grupo Provincia en Caripito y con la profesora Betulia Ordaz (qepd);  luego televisión. Con un radioaficionado, el señor Pedro Afanador, de Miraflores, Estado Monagas quien tenía el Canal 60-UHF, comencé a grabar cosas como la Semana Santa de Caripito, el Festival de Aguinaldos de Miraflores y otros. Un día me regalaron una cámara de VHS, el amigo Keiser Cassinelli de Puerto Ordaz y con ella hice de todo, hasta que crearon TV Caripito y allí sí entré de lleno en producción de televisión.

 

@Telecin
telecin@gmail.com 

 
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